El último

Dr. Fco. Javier Alarcón de Alcaraz
Médico-Forense Especialista en Medicina Legal.
@Alarconforense

Tal en el mismito momento en que mi editor/censor Joan Calafatme anuncia solemnemente que éste es “el último artículo del año”, se me llenan los bolsillos de lágrimas. Nos falta año, Juan, cuando nos sobran días.

Aprovechemos de momento desde aquí la Navidad y los momentos en que intentamos ser lo que no somos, para arrastrar el aroma de las letras que el otro día le dedicábamos al nenealcalde Sansaloni. Pensamos en la posibilidad de que una nueva especie llamada Sansaclaus nos trajera de regalo su respuesta, pero la variedad de recadero mimetiza demasiado con su proporcionalidad inversa: cuanto más creces menos crees en él.

Y como no llegó respuesta alguna por el epitafio aquel de “Seño, Biel no me habla”, ha tenido que ser el propio Presidente Company el que lo hiciera proponiendo a Mateo Isern como candidato del Pp a la alcaldía de Palma. (Un momento, que parece que ya estoy oyendo el famoso “jo, jo,jo”).

Llega la especie de Navidad de cada año y llega el regalo de moda de todos los años. Regalar es nuestra mejor obligación Navideña. Y como con nosotros no hay SansaClaus que valgan, siempre terminan trayéndonos lo mismo, un retrovisor, ese ser infernal que permite mirar hacia atrás sin necesidad de moverse un milímetro.

Es llegar la fecha del “último” de Calafat y llega el espejo para mirar sin que te vean, llega el espejo en que no cabes entero, en el que no te ves, ese en el que sólo puedes ver ladeado, agazapado, sin mirar de frente.

Y miras atrás, y es fijarte un poco en lo que hemos ido escribiendo, y darte cuenta de que a nadie le permitirían escribir tantas veces la palabra “amor” en una revista sanitaria. Si lo que te vienen estos días es amor, si estos días te crees que vas a vivir algún tipo de amor, es que no has leído con fruición quienes son Julielamoroso y Patriciamiamor desde aquí. Si buscas amor fuera de este pesebre de amor reunido en consejo de administración permanente es que no has entendido nada.

Y –mientras sucedía el amor- ha habido oposiciones y opositores a oposiciones delictivas; ha habido imposiciones de Catalán e imposiciones en Catalán; aparcamientos y gerentes aparcacoches. Ha habido recursos humanos deshumanizados e incapaces, facultades de Medicina sin facultades y facultativos facultados en el amor a dos, parejas de profesores y amantes que no nos interesan, porque seguimos en horario infantil. Y así, sucesivamente.

Hoy nos llega el paquete de Miguel Gascón (“el último”) como carbón navideño de última hora, un quemado socialista menorquín a cinco meses de las elecciones y al que recibiremos como merece. También la Navidad colecciona pobres.

Son nombres y personas que vienen y van, que vertebran y perfuman con sus vidas lo que de alguna forma es una forma también de vivir desde estas letras en las que son, o en las que no son.

Miro por el retrovisor y entiendo que el regalo es poder regalarlas desde aquí, no con un deseo de felicidad ni con un deseo de salud, sino simplemente con el deseo de vivir y de hacer posible a todos lo que es la vida, el “vivid, cojones, vivid”, que decía aquel.

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