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La tesis doctoral de Antònia Crespí Mir en la UIB demuestra la eficacia de un sistema de detección y notificación de efectos adversos para mejorar la calidad de la atención sanitaria

Antònia Crespí Mir.

JUAN RIERA ROCA
La tesis doctoral de Antònia Crespí Mir ha demostrado la eficacia de un sistema de detección y notificación de efectos adversos para mejorar la calidad de la atención sanitaria. La tesis ha sido desarrollada en Programa de doctorado: Investigación Traslacional en Salud Pública y Enfermedades de Alta Prevalencia de la Universitat de les Illes Balears (UIB).

La tesis ha sido dirigida por el Dr Pere Rebassa Cladera y se ha titulado “Implantación de un registro prospectivo de efectos adversos en un servicio de cirugía general y su efecto sobre la morbilidad, mortalidad y seguridad del paciente”, investigando sobre los sistemas sanitarios de nuestro entorno en lo que se refiere a la evaluación de la calidad de la atención sanitaria.

Esta tesis doctoral analiza la eficacia de un sistema de registro de eventos para evaluar la morbimortalidad de los pacientes ingresados en un servicio hospitalario de cirugía general, y determinar la incidencia y prevalencia de los efectos adversos y sus secuelas, así como la eficacia de la exposición de los datos recogidos mediante sesiones con el equipo quirúrgico del servicio.

La investigación ha permitido constatar la eficacia de este sistema de detección y notificación, tras haberse aplicado dos años (de mayo de 2015 a mayo de 2017), se ha conseguido reducir un 33% los efectos adversos en pacientes, un 27% los errores o efectos adversos evitables, y un 50% la mortalidad.

La tesis constata que los efectos adversos más frecuentes fueron los relacionados con los accesos vasculares periféricos y las vías centrales. La investigadora concluye que el diseño y la aplicación de sistemas de registro similares y la constancia en la exposición de los datos recogidos en sesiones con el equipo quirúrgico permiten reducir el porcentaje de efectos adversos.

También permiten reducir la mortalidad evitable y mejorar la cultura de seguridad en la atención a los pacientes. La investigadora destaca la importancia de aprender de los errores para saber prevenirlos, y la necesidad de esforzarse para identificar y aplicar los procedimientos diagnósticos y terapéuticos más eficaces y seguros de la manera más correcta.

Todo ello con el objeto de evitar la aparición de efectos adversos y promover las actitudes seguras, como deberes fundamentales que mejoran la práctica clínica, todo ello dentro del Programa de doctorado de Investigación Traslacional en Salud Pública y Enfermedades de Alta Prevalencia de la Universiitat de les Illes Balears.

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