El cabricidio

Miguel Lázaro Ferreruela Psiquiatra HUSE Coordinador del Centro de Atención Integral de la Depresión.

Miguel Lázaro Ferreruela
Psiquiatra HUSE
Coordinador del Centro
de Atención Integral de
la Depresión.

La cabra siempre tira al monte dice el refranero. Menos en Es Vedrà. Aquí ya estaban. He aquí la excepción que cumple la regla. Por primera vez los chivos expiatorios son las varias docenas de cabras que pastaban en el islote de Es Vedrà. Toma furor terapéutico. Mejor dicho, toma furor ecosistémico. Así lo han decidido los medio ambientistas en el poder de la ¡Conselleria de Medio Ambiente! Joder como se las gastan. Y en un solo día. Es decir cabricidio a destajo y full time. Sorprende que dada su adicción a los referéndums no propusieran uno en Ibiza sobre la idoneidad de cargarse a las cabras y sobre el método a utilizar. Está claro que la situación era extremadamente grave y tenían que proceder con la máxima urgencia y contundencia. No había otra alternativa. Ha sido el mal menor. Había que proteger la fauna endémica de sus principales depredadores que eran las cabras. Además no eran cabras de especie protegida con ADN azul, eran cabras comunes, vamos como los perros “mil-leches”. Un totum revolutum genético. Eran tan ordinarias que además se alimentaban de cualquier hierba que se les ponía por delante. De hecho eran tan ignorantes que no distinguían la fauna protegida y endémica del simple forraje. Para ellas la flora y la botánica protegida no existen. No han ido a la escuela de Botánica para cabras ilustradas de Ibiza. Imagino los meses y meses de deliberación de los mandamases de la Conselleria. Me imagino que tomar la decisión de exterminar a unas cuantas cabras, a escopetazos, les ha producido un gran insomnio. Que dura es la vida. En que dilemas te pone. Reconozcámoslo si se iban a morir tras sufrir un agonía cabrita el acabar con ellas ha sido algo muy compasivo. Más aun creo que el cabricidio es vedriano merece un reconocimiento mundial y que debería ser utilizado en FITUR como forma de promover la excelencia ibicenca.

¿Facultad de Medicina?: YES Si hubiéramos hecho la facultad de Medicina hace 12 años, no tendríamos ahora un nuevo debate sobre el tema. Algunos razonamientos tanto a favor como en contra son pintorescos. Sublime el de la presidenta Armengol, jugando al miope cortoplacismo político, “hay que hacerla ya porque si no pondrán una privada”. Algunos todavía no han parado de reírse. Muchos médicos todavía se acuerdan, de que eligió el mismo día para anunciar su famoso e imprudente “armengolazo” contra la carrera profesional y la facultad de medicina en la UIB. Por el contrario Javier Cabotá, que impulsa un gran proyecto universitario privado que incluye una facultad de medicina privada, en Llucmajor (a quien le ha caído la lotería) decía el otro día en el programa de IB 3,“si a la facultad de Medicina pública”. No la ve como una rival. El ve las sinergias y la complementariedad. Es decir tiene visión de futuro. “Será en inglés”, anunciaba. Pero ara si, ara toca. En este debate no hay equidistancia: o se está a favor o en contra. Es la primera vez que la UIB lidera de forma equivoca este proyecto. Eureka: hay convergencia cósmica y planetaria, según el Observatorio Astronómico de Costitx, sobre el tema. La mayor parte de los partidos políticos, organizaciones médicas y Caeb están de acuerdo. Es una decisión estratégica aunque haya debate sobre la prioridad. La facultad de Medicina añade valor a la UIB. Queremos, sabemos, podemos y además es conveniente. Tenemos los mimbres necesarios: una magnifica infraestructura, dos hospitales universitarios, un excelente corpus docente, un gran pool de profesionales y grupos de investigación (Dr. Miguel Roca, Dr. García Toro, Dr. Grases, Dr. Palou etc….). Es viable y sostenible. Está claro que tiene que haber una adecuación presupuestaria adecuada. Creará sinergias con otras áreas de formación, potenciara la I + D biomédica, y será el núcleo de un cluster, de indudable futuro y potencial económico, el de las biociencias (genómica, protenómica y bioinformática). El quid de la cuestión es ¿qué modelo de facultad de medicina queremos? No nos podemos permitir en este reto, que será observado con lupa por todos, hacer una facultad mediocre. La UIB tiene un rol esencial de servicio a los ciudadanos así como un compromiso ético con la sociedad balear. Por eso tenemos que evitar algunas dinámicas internas del funcionamiento universitario: la selección de los docentes, el reduccionismo excluyente, la burocratización, a inercia, el tribalismo disciplinar, la politización, el adoctrinamiento ideológico, la bulimia endogámica y la escasez de programas prácticos. La docencia debe derivarse de la investigación o de la actividad asistencial. Las competencias clínicas no se aprenden tanto cuando se entienden sino cuando se aplican. Si a la facultad de medicina pero también al cumplimiento de los acuerdos, a la consolidación de la carrera profesional, a los módulos de los 55 años, a la simetría retributiva de AP y la Especializada, a las OPOS cada dos años, a prorrogar la jubilación y a una financiación sanitaria justa. Simebal lo monitorizara y lo exigirá.

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