La muerte asociada a la vejez, demencias infradiagnosticadas, agresiones en residencias de la tercera edad o las redes sociales y el sexo en personas maduras, en el X Anuari de l’Envelliment de la UIB

Juan Riera Roca /
El 85% de las 8.322 personas fallecidas en las islas en 2015 tenía más de más de 65 años, lo que para el geógrafo menorquín Ferran Dídac Lluch Dubon, asimila que la muerte se va convirtiendo en las Islas en un fenómeno cada vez más vinculado a la edad, lo cual es un «éxito social».

Llull ha publicado el estudio titulado ‘Una aproximación al patrón actual de la mortalidad general y de la tercera edad en las Illes Balears’ en el Anuari de l’Envelliment 2017 presentado ayer, realizado por el Grup d’Investigació i Formació Educativa i Social (GIFES) de la UIB que dirige la catedrática Carmen Orte.

El Anuario, que este año celebra su décima edición, con gran prestigio científico, es el fruto de la colaboración entre la Conselleria de Servicios Sociales y Cooperación del Govern, el departamento de Bienestar y Derechos Sociales del Consell de Mallorca y la Universitat de les Illes Balears (UIB).

Lluch señala en sus estudio que las islas «presentan un modelo de mortalidad estable en el que cada vez más los fallecimientos se concentran «en los estratos superiores de la población», es decir, en edades más avanzadas. Esto se debe, explica, a la «reducción extrema de la mortalidad infantil y juvenil».

Otro factor es el «control de las causas de mortalidad evitables, ya sea mediante campañas de salud o políticas de control de determinadas actividades, como la conducción de vehículos a motor». Según Lluch la esperanza de vida de los baleares se retrasa más: 85 años para las mujeres y 80 para los hombres.

Segín el investigador menorquín «la muerte se ha convertido en un fenómeno cada vez más ligado a la tercera edad en un proceso que sólo puede calificarse de verdadero éxito social», destacando que entre los hombres predominan los tumores y algunas enfermedades ligadas a hábitos de consumo tóxicos.

Es el caso del cáncer de pulmón, tráquea y bronquios por el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol (cáncer hepático), así como también determinadas enfermedades del sistema circulatorio (hipertensión, infartos de cerebro o de corazón) y del sistema respiratorio.

Según otro estudio del Anuari un 65% de la población mayor de Baleares tiene demencia no sabe que la padece. Casi 31.000 personas de las islas la sufrirían, pero solo 10.500 están diagnosticadas. El artículo de A. Espina, C. Arbós e I. Pérez señala el infradiagnóstico en la demencia.

Las expertas avisan en las conclusiones de su estudio que el diagnóstico precoz reduce la ansiedad en pacientes y familiares y permite afrontar mejor situaciones y problemas que en fases más avanzadas serán más difíciles de resolver, como tutela, controles patrimoniales, voluntades anticipadas, etcétera.

Las autoras del estudio sobre el impacto de las demencias añaden que diagnosticar la demencia cuanto antes a las personas afectadas facilita el acceso a ayudas sociosanitarias (como las de la dependencia o las ayudas a domicilio) y mejora las perspectivas de autonomía y permanencia en el domicilio.

Otro de los estudios que incluye el Anuari revela un fenómeno poco conocido: invisibilizada: las agresiones entre las personas mayores que viven en residencias. En un mes, los investigadores contabilizaron 25 agresiones (la mayoría verbales, aunque también física y tres casos de agresión sexual).

Esta investigación se ha tomado por base los testimonios recogidos en las tres residencias del Institut Mallorquí d’Afers Socials (IMAS): la Bonanova, Felanitx y la Llar d’Ancians. Las autoras son María Valero de Vicente y Sofía Alonso.

Alonso, responsable de centros del IMAS, remarcó (en el acto de la presentación del Anuari) la necesidad de redactar y poner en práctica protocolos específicos de actuación para que el personal de las residencias pueda prevenir y reaccionar ante las agresiones entre los usuarios de las residencias.

Imagen de la web de la Asociación Girasol

En el estudio se hace mención especial al hecho de que se trata de agresiones ocurridas en los centros de la Bonanova, Felanitx y la Llar d’Ancians en los que los agresores fueron 18 personas, de modo que algunas de ellas protagonizaron varios incidentes en este periodo de tiempo.

La media de edad de estas personas es de 81 años. Además, siete de ellos tenían un diagnóstico de psiquiatría y cinco presentaban deterioro cognitivo. La mayoría eran mujeres, según se desprende de otros de los datos cribados por las investigadoras para la realización del trabajo.

Otro de los estudios que recoge el Anuari de 2017 explora el perfil del turista activo senior, viajeros de más de 60 años que realizan principalmente actividades de senderismo, según la doctora de la UIB Mària Antònia García Sastre, que ha incidido en las oportunidades que ofrece para la desestacionalización.

El anuario también incluye un estudio para conocer cómo utilizan las personas mayores las redes sociales «para ligar», como ha contado su autora, Carmen Orte. El estudio amplía la muestra de otro trabajo anterior y revela que la mayoría de usuarios de edad avanzada de este tipo de redes son mujeres.

Según Orte, las mujeres «buscan compañía, intimidad o una relación romántica, pero a menudo se encuentran con «depredadores» o incluso mafias». Las redes utilizadas son tanto de pago como gratuitas y el 83% de los usuarios de la muestra buscaba relaciones heterosexuales. Un 41% buscaba amistad.

Otro de los estudios incluidos en el Anuari analiza los perfiles de 75 usuarios mayores que acuden a los servicios de autonomía personal de los casales Ciutat Antiga, Jonquet y el centro Can Ribes, servicios gestionados por el Instituto de Trabajo Social y de Servicios Sociales.

Según este estudio, de la directora del servicio de autonomía personal del Casal Ciutat Antiga, Natalia Reinares, el 11.4% de los usuarios manifiesta que no tiene agua corriente en casa, el 5,7% que carece de electricidad, el 28,6% que su vivienda está deteriorada y un 28,6% no tiene calefacción.

Por otro lado, un 30,7% no sabe leer ni escribir (evidenciando las elevadas cotas de analfabetismo que aún se registran), aunque un 48% lo integran personas con estudios básicos de primaria. Casi la mitad de los usuarios había perdido a su pareja y un 7,8% no tiene ingresos.

La presentación pública del Anuari contó con la asistencia de la consellera de Servicios Sociales y Cooperación del Govern, Fina Santiago, la presidenta del IMAS, Margalida Puigserver, el presidente de Colonya Caixa de Pollença, Josep Antoni Cifre, y el rector de la UIB, Llorenç Huguet.

El insigne cirujano cardíaco Dr Oriol Bonnín, jubilado desde 2015 de su puesto como jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca del Hospital de Son Espases (que él mismo fundó en 2002 en Son Dureta) pronunció una conferencia en la que analizó el envejecimiento como una enfermedad.

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