Daltonismo y discriminación: una sociedad inadaptada

clinica-salva“Los daltónicos tienen limitaciones, pero porque la sociedad se crea a la medida de las mayorías”, asegura el Dr. Scott Anderson de Oftlamedic, Clínica Salvà.

El daltonismo se puede definir, más que como una enfermedad, como una condición especial con la que deben aprender a convivir algunas personas. De hecho, hay un alto porcentaje de daltónicos que no tendrían por qué sufrir ninguna dificultad en su vida diaria. A pesar de ello, todos ellos deben enfrentarse a retos tanto en su vida personal como en la profesional pero… ¿Tiene que ser necesariamente así? El Dr. Scott Anderson, médico oftalmólogo de Oftalmedic, Clínica Salvà, asegura que “los daltónicos están discriminados”, de forma indirecta.

¿Qué significa ser daltónico?

El daltonismo es una alteración visual que impide la distinción entre diferentes tonos de un mismo color, o entre colores similares. La confusión más habitual se establece entre el rojo y el verde o entre el azul y el amarillo, aunque existen variantes. Suele tener un origen hereditario, pero también puede desarrollarse a raíz de ciertas enfermedades como el glaucoma, la leucemia…

Actualmente hay cerca de 3’7 millones de daltónicos en España, y 250 millones en el mundo.

¿A qué se debe el daltonismo?

Los encargados de detectar el color y transmitir la información al cerebro son los conos, unas células situadas en la retina.

Los hay de tres tipos en función de si perciben el color rojo, el verde o el azul. Un daltónico carece de alguno de estos conos (o no funcionan correctamente), por lo que deja de percibir uno de los colores mencionados y por tanto sus variaciones. Existen diversos grados de daltonismo. El más extremo es el monocromático, que provoca una visión en “blanco y negro”. Esta inhabitual variante sí se considera una enfermedad (acromatismo) y puede llegar a afectar a la nitidez de la visión. El daltonismo congénito no tiene cura, aunque se puede corregir totalmente con unas gafas y lentes de contacto capaces de alterar el espectro de luz mediante filtros.

El daltonismo, cosa de hombres

El daltonismo se produce casi de modo exclusivo en los hombres, puesto que va ligado al cromosoma X. Las mujeres tienen dos de estos cromosomas (xx), y ambos deben contener esta característica para que el daltonismo se manifieste. Si sólo se encuentra en uno, la mujer no lo padecerá pero sí lo puede transmitir a sus hijos varones, con un único cromosoma X (xy). Así, los hombres cuentan con mayor probabilidad de manifestar daltonismo. De hecho, cerca de un 8% de los varones son daltónicos, frente al 1% de las mujeres.

Discriminación: Una sociedad inadaptada

Actualmente los daltónicos sufren gran cantidad de limitaciones. Pero, tal como insiste el Dr. Scott Anderson de Oftalmedic, Clínica Salvà, no se derivan de condiciones físicas, sino que están establecidas por la sociedad: “Las sociedades se crean a la medida de las mayorías, por eso tenemos códigos de colores para señales de tráfico, semáforos, químicos… Sin embargo una característica de las sociedades modernas es la inclusión creciente de quienes tienen capacidades y necesidades especiales”. Es una discriminación indirecta, explica. De hecho, la Asociación de Daltónicos no Anónimos (ASDNA) configura una lista de aquellas profesiones a las que los daltónicos no tienen acceso, entre las que se encuentran la de piloto de aviación, controlador aéreo, conductor de transporte público colectivo, ciertos grados de policía, bombero…

Hay otros ámbitos en los cuales los daltónicos pueden verse desfavorecidos, como en la conducción o la educación. Un fracaso escolar temprano puede deberse al desconocimiento del daltonismo de nuestros hijos, que tienen que estudiar con libros que no están adaptados y sin saber si le ponen una pegatina verde o roja en sus deberes.

En definitiva, tal y como asegura el Dr. Scott Anderson, “las sociedades deberían enfocarse a ofrecer igualdad de posibilidades, pero a cada cual según su capacidad o condición”. Al fin y al cabo el mundo es el mismo para todos, aunque algunos lo vean de otro color.

Comments
  1. serafin martinez | Responder
  2. Rafael Maydagán Solés | Responder

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