Asma alérgico: Quedarse sin respirar en primavera

asma-alergiaHasta hace un tiempo no se sabía exactamente de dónde procedía el asma, aunque sí eran conocidos sus efectos funestos sobre la salud y sobre la calidad y hasta la cantidad de vida de las personas que lo sufrían. Hoy se relaciona en muchos casos con la alergia.

Y gracias a esa relación se pueden dispensar procedimientos terapéuticos efectivos que palien los efectos secundarios del asma, que además de ahogos puede ocasionar una pérdida sustancial de la capacidad pulmonar del paciente, si éste no se cuida adecuadamente.

Según explican los especialistas de la Sociedad Española de Inmunología y Alergología Clínicas (ver http://www.seicap.es/relacion_alergia_asma.asp) el asma es un grupo de síntomas prolongados o repetidos: tos, sibilancias o “pitos” en el pecho y dificultad respiratoria.

La alergia es una reacción del organismo frente a sustancias externas, una reacción que se vuelve perjudicial para el propio organismo, y que causa diversos síntomas de enfermedad, varios de los cuales, además de los consabidos estornudos, pueden derivar en casos de asma.

Una persona puede tener asma y alergia, o rinitis y alergia, o cualquier otra enfermedad y alergia, explican los especialistas de la SEAIC. Se dice que una persona tiene asma si tiene episodios de tos, “pitos” en el pecho y dificultad respiratoria.

La alergia influye en el asma, explican las mismas fuentes, como desencadenante de episodios agudos, y como causante de una inflamación que puede llegar a ser crónica. Cuando una persona entra en contacto con el alergeno en poco tiempo presenta una crisis brusca de asma.

Es el caso del niño con alergia a ácaros que empieza a jugar con trastos viejos, respira el polvo y a los pocos minutos comienza a sufrir asma.

Para esos casos los especialistas recomiendan tanto el control de ambientes de riesgo (cerrados) como mantener limpio y ventilado su cuarto.

La alergia puede actuar además como causante de inflamación crónica, desde el momento en que contacto con pequeñas cantidades de alergeno va produciendo una inflamación interna de los bronquios. Esa inflamación puede pasar desapercibida.

Sin embargo, hace que los bronquios sean más sensibles a todos los estímulos (infecciones, ejercicio, aire frío, tabaco, etc.) que actúan como desencadenantes del ataque de asma. Es por ello necesario consultar al médico con frecuencia para evitar la instauración de este proceso.

Por otra parte, las infecciones pueden actuar como desencadenantes sobre unos bronquios que ya están previamente inflamados. El contacto con poca cantidad de alergeno va causando una inflamación crónica de los bronquios. Estos, al estar inflamados tienen menos capacidad de defensa.

De este modo, explican desde la SEAIC, reaccionan con síntomas de asma al tener una infección por un microbio, mientras que una persona con los bronquios sanos puede sufrir una gripe u otra infección, y sus bronquios la toleran perfectamente.

Pero cuando los bronquios están inflamados, se encuentran en una situación inestable; al sufrir la gripe se pierde la estabilidad, y los bronquios acaban contrayéndose y causando un episodio de asma. De ahí que pasando es inflamación por desapercibida ‘parezca’ que solo aparece en catarros.

El asma alérgica reacciona además con toda clase de desencadenantes. Los bronquios ya inflamados e inestables reaccionan al propio alergeno, las infecciones, el aire frío, los contaminantes del aire, los ambientes con humo de tabaco, los esfuerzos físicos, los olores fuertes, pinturas… La inflamación no es igual todo el tiempo, sino que va aumentando y disminuyendo.

Cuando está en una fase más intensa, los estímulos desencadenan síntomas, y cuando se está en una fase algo mejor, el mismo estímulo no es capaz de dar síntomas.

También depende, explican los especialistas, de si hay un solo estímulo o varios. Por ejemplo, en el caso del asma por ejercicio, si se hace un ejercicio un día soleado y despejado puede aguantarlo bien; si hace el mismo ejercicio un día nublado y con viento frío puede padecer una crisis de asma.

Dada la estación en la que estamos es fácil pensar en los alergenos derivados de las polinizaciones, pero nos son los únicos a tener en cuenta. Existen los alergenos en los ácaros del polvo de casa y los del polen de gramíneas. Otros están en el gato y el polen de la Parietaria en la costa.

Si una persona tiene alergia a los ácaros la probabilidad de tener asma es del 50% y si tiene alergia a polen de gramíneas del 20%. La frecuencia de asma en los alérgicos a ácaros es mayor y el asma suele ser de mayor severidad, puesto que el paciente está más expuesto al alergeno.

El tratamiento integral del asma alérgico se basa en la educación del paciente, la evitación del alergeno, los medicamentos y las vacunas alergénicas.

Un paciente con asma debe conocer su enfermedad, saber como evitar sus desencadenantes y, sobre todo, saber como tratarse.

Si el alergeno puede ser evitado completamente esto conduce a la desaparición de la enfermedad. Los medicamentos más usados para el tratamiento del asma son los broncodilatadores y los corticoides. La vía de administración más utilizada es la inhalada.

Generalmente, se suelen usar, para controlar la enfermedad, los broncodilatadores de larga duración y los corticoides combinados en un único inhalador, administrado 1- 2 veces por día. Los antileucotrienos son antiinflamatorios que se administran por vía oral para tratar el asma.

Cuando el alergeno no puede ser evitado, como es el caso de los ácaros domésticos o los pólenes, el paciente puede precisar ser vacunado, para mejorar su enfermedad. Las vacunas alergénicas son el único tratamiento capaz de modificar la evolución del asma alérgico.

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Comments
  1. Cesar | Responder
  2. Manuel Ruiz | Responder

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