El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) ha rechazado por desafortunado el concepto de “violencia obstétrica” para describir las prácticas profesionales de asistencia al embarazo, parto y posparto en España y solicita evitar el uso de este tipo de términos, «alejados de la realidad asistencial» y «requiere que el Gobierno cuente con el asesoramiento de los profesionales y de las organizaciones que los representan».
La corporación ha mostrado su preocupación por la generación de lo que considera «innecesarias alarmas sociales que contribuyen a erosionar la necesaria confianza médico-paciente, al criminalizar las actuaciones de profesionales que trabajan bajo los principios del rigor científico y de la ética médica», todo ello en relación a las informaciones referentes a la modificación de la Ley del Aborto.
Dentro de la nueva ley se legisla la denominada “violencia obstétrica” (entendida como aquella ejercida por un profesional a su paciente durante el proceso reproductivo) como una modalidad de violencia de género, algo que CGCOM asegura que «no se ajusta a la realidad de la asistencia al embarazo, parto y posparto en España y criminaliza las actuaciones de los profesionales».
La corporación médica se adhiere, así, al posicionamiento emitido por la comunidad científica, en el que los profesionales rechazan el término de “violencia obstétrica”, garantizan la inexistencia de actos violentos en la atención a las pacientes y recuerdan el compromiso de los especialistas en Ginecología y Obstetricia de velar por el bienestar de las mujeres, su salud y la de sus hijos y por la mejora de la práctica clínica basada en la evidencia.
La profesión médica pide prudencia y no crear alarmas sociales innecesarias que pueden contribuir a deteriorar la necesaria confianza entre el médico y su paciente y rigor para denominar las prácticas profesionales y respeto para los especialistas que trabajan con entrega, servicio, humanidad y ética, por lo que el CGCOM se pone a disposición del Ministerio de Igualdad para participar en todas aquellas iniciativas enfocadas a mejorar la asistencia sanitaria a las mujeres, desde el conocimiento científico, el compromiso ético y deontológico y la experiencia profesional.













