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Raquel Sebastián, enfermera recién graduada por la UIB: «Me gustaría tener algún día un cupo de pacientes para los que fuera su referente en todo lo que se refiere a su salud»

Raquel Sebastián es una de las enfermeras de la última promoción de la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la Universitat de les Illes Balears. Raquel fue la encargada de pronunciar el discurso de los alumnos en el acto de entrega de los diplomas del Grado y no olvidó reivindicar la necesidad de que la Enfermería se convierta en una profesión valorada y visible, con todos los derechos necesarios para las personas que la ejercen, para esas personas que han decidido dedicar su vida ayudar a los demás, cuidándolas en la preservación de la salud y en todo lo que haga falta, aplicando la ciencia y esa otra ciencia algo más difícil de comprender que se basa en la sensibilidad hacia todo lo que condiciona la vida de los demás, eso que se denomina la mirada enfermera.

P.─Primero, una pregunta demasiado fácil: ¿Porqué decide estudiar enfermería?
R.─Siempre me llamó la atención y me gustaban las ciencias naturales, la biología. También tenía un afán por ayudar a los demás. Con estas inquietudes y más si no tienes a otra enfermera en la familia, te dicen que lo que tienes que estudiar es medicina, sobre todo teniendo en cuenta la poca visibilidad de esta profesión. Y eso pensaba yo. Sin embargo, estudié Enfermería y el primer día me di cuenta de que era a lo que quería dedicar toda mi vida.

P.─El paso por la Universidad da muchas sorpresas. ¿Le sorprendió algo de la carrera que había escogido?
R.─ A mí y a todos mis compañeras nos sorprendió mucho todo lo que puede llegar a hacer una enfermera, las competencias y conocimientos que adquiere. La sociedad solo nos ve en los hospitales, en los centros de salud o en las residencias, pero es que además muchas enfermeras se dedican a la investigación y a la docencia y también a la gestión. Y yo no sabía hasta dónde podía llegar una enfermera. Eso fue algo que nos sorprendió mucho en la Universidad.

P.─Se habla mucho de la “mirada enfermera”, pero creo que hay que ser enfermera para entender ese concepto, por eso, le pido que me lo explique.
R.─ Nuestra formación es muy amplia para poder ofrecer a los pacientes los mejores cuidados, con la mayor calidad y seguridad. Pero en la carrera también nos enseñaron que el contexto de cada persona es lo que determina su vida y salud, que en ese sentido el “código postal” es muy importante. Hay una parte biológica, pero también social psicológica y espiritual y todo eso determina los cuidados que se le dan a la persona. La mirada enfermera te enseña todo eso.

P.─Otra pregunta demasiado fácil: ¿Qué son los cuidados de enfermería y cómo hacer entender a la gente el bagaje científico y técnico que es necesario dominar para dispensarlos?
R.─No, no es fácil. A nosotros nos ha costado cuatro años de estudios entenderlo. El ICN (el Consejo Internacional de Enfermería) dice que las enfermeras han de ofrecer cuidados generales a la población ya sea en la promoción de la salud y prevención de la enfermedad, la recuperación y la rehabilitación. No hay que olvidar, como dije antes, que además de eso las enfermeras investigan, hacen docencia y gestionan. Pero sobre todo hay que tener en cuenta que las enfermeras, todas sus actuaciones, todo lo que hacen, se basa siempre en la evidencia científica, que en base a lo que se actúa siempre. Eso es muy importante tenerlo siempre presente.

P.─La “mirada enfermera” obliga a las enfermeras a salir a la calle, más allá de su centro sanitario de adscripción. ¿Es así, verdad?
R.─ No es que nos obligue, es que en cuanto se tiene la mirada enfermera ya se adopta de forma inconsciente. Vas por la calle y ves injusticias, cosas que están mal, y las analizas. La mirada enfermera es algo que se aplica de forma inconsciente y que ya no nos abandonará nunca.

P.─La Enfermería es Ciencia. ¿Tiene previsto investigar, tal vez doctorarse, cree que la presión del trabajo diario se lo pone fácil a las enfermeras?
R.─ Sí, en el futuro tengo pensado doctorarme, aunque ahora, recién acabada la carrera y ya trabajando hay que hacer muchas cosas, cursos, tal vez un máster, especializarse… y resulta complicado atender a todas esas necesidades y plantearse un doctorado pronto. Pero sí, es algo que tengo pensado hacer en el futuro.

P.─La Enfermería ofrece cada día más vías de especialización. ¿Tiene previsto especializarse, ve algún problema asociado a ese proceso?
R.─ Eso es otra cosa que quiero hacer, incluso a más corto plazo. Dado que hay que superar una oposición estatal muy dura para obtener la plaza, nos recomiendan que lo hagamos poco después de haber acabado la carrera, para tener aún los hábitos de estudio. Me gustaría especializarme en Enfermería Familiar y Comunitaria para tener algún día un cupo de pacientes para los que fuera su referente en todo lo que se refiere a su salud o a otros problemas que pudieran tener en su vida referentes a su salud. Creo que la relación de confianza que se desarrolla entre los pacientes y su enfermera de Familia es muy bonita e importante para ellos.

P.─Sale usted a un mundo laboral complejo, con falta de plazas profesionales, con sobrecarga laboral y aún con falta de reconocimiento. ¿Qué cree que pueden hacer las nuevas generaciones de enfermeras para mejorar esa situación?
R.─ Nosotros somos el presente y somos el futuro y hemos de luchar por nuestros derechos laborales, por poder ofrecer unos cuidados a las personas que sean cada vez más seguros, accesibles y de calidad. Nos nos vale eso que se dice mucho de “es que esto siempre ha sido así”, ya que el hecho de que algo haya siempre de una manera no quiere decir que esté bien y que no pueda cambiar. Por eso insisto en que tenemos que exigir nuestros derechos, lograr más visibilidad y reconocimiento y que se valore nuestra profesión.

P.─Ustedes han sido una de las últimas generaciones de profesionales sanitarios que entró en la facultad sin saber qué era y todo lo que implicaba el COVID19. ¿Cómo fue esa evolución?
R.─ Cuando llegamos a la carrera no conocíamos nada del sistema sanitario, ya que la mayoría veníamos del Bachillerato. Sí que es cierto que otras compañías habían hecho formación profesional y trabajado como TCAES y otros como celadores, técnicos de rayos y de laboratorio, pero la mayoría no conocíamos el mundo sanitario. Estábamos esperando con mucha ilusión que comenzaran las prácticas clínicas, cuya fecha estaba señalada… para dos semanas antes de la crisis del COVID. Al final las hicimos en el verano de 2020. Fue duro. No sabíamos lo que podía ocurrir, no se sabía lo que se sabe ahora sobre el virus. Por todo eso quiero agradecer mucho a los profesionales sanitarios que nos formaron, a pesar de estar agotados, del miedo a la exposición, al contagio. Pero estuvieron ahí y nos dieron la mejor formación. Las enfermeras han sido determinantes en la gestión de esta crisis y eso es algo muy importante que no puede pasar desapercibido.

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