La mierda

Dr. Fco. Javier Alarcón de Alcaraz
Médico-Forense Especialista en Medicina Legal.
@Alarconforense

Una vez encarrilada la demanda contra el bueno de Juli por el colchón amoroso de la administración desleal de su director de recursos inhumanos Biel Lladó y donde él es simplemente un confiado espectador, vayamos a lo nuestro que es el virus y a la forma de vivirlo, un putiferio mayor -si cabe- y donde a Patriciamiamor le crecen las viremias. Cuando un tipo, médico generalista sin más adornos que ser capaz de irse de vacaciones en plena pandemia- I siendo el máximo responsable de controlarla, anuncia que estamos en “la segunda ola” del virus, cuando el tal Javier Arranz anuncia que estamos otra vez purito llenitos de covid, es que estamos en condiciones de poder confirmar nuestro título de hoy. Ya tenemos el título de propiedad de toda la mierda que han venido a dejarnos. Si fuéramos crueles estableceríamos mecanismos ensortijados entre los amoríos de nuestros mandantes y la rápida propagación del patógeno, pero la crueldad se sirve fría, lo que la hace incluso más transmisible. Si los números, si los vendidos buenos números, si la cacareada buena gestión que nos vendieron las chicas de oro (Francina y Patricia) durante la epidemia- I vino a constatar que en nuestra Comunidad no había virus que valiera, que hoy seamos el lugar con los peores números no hace sino avalar que alguien que no es Biel lladó nos ha contagiado el SARS, que alguien -como en las peores pesadillas de una mareanos ha traído la basura y se ha llevado la arena. Como citarse a uno mismo en plena viremia es el mejor anticuerpo contra uno mismo, podemos recordar que al mes de la pandemia-1 escribimos en Diario de Mallorca cuáles debían ser los pasos para hacer de este lugar una oportunidad en vez de un fracaso. Era difícil pensar que las cosas podrían hacerse tan mal como preveíamos. Cuando insistimos en que la situación era una oportunidad para hacer de este paraíso un espacio mundial seguro, un sitio en el que testar a todos nuestros llegantes y desde el que ofrecer nuestra medicina público/privada para generar ingresos por todos aquellos que vinieran a visitarnos infectados, nadie podía imaginarse que finalmente seríamos el coño de la Bernarda, el lugar donde más y peor crecen los índices de contagio.

Pasaremos por alto que en la primera oleada ya hablamos de que lo que vendían como éxito de gestión fue sólo tenernos a todos encerrados, que así cualquiera gestiona cualquier cosa. Pasaremos por alto los sorprendentes índices de actualización de casos por pretendidos errores de cálculo que vendieron después para matizar las cifras. Pasaremos por alto que nuestros sanos ineptos hayan impulsado una importante campaña de comunicación insistiendo en que “el contagio es comunitario”, es decir, que es de ti a mi, local, sin que haya tenido nada que ver los pretendidos cinco millones de viajeros que nos han visitado sin control alguno, sin prueba alguna a su llegada, sin exigencia alguna siquiera de acreditar una prueba en origen, en su casto, puro y limpio de país de origen.

Y lo pasaremos por alto porque es el límite que ya habíamos repetido desde aquí desde el desastre-1, el hecho de que nuestros administrantes hayan orquestado toda una campaña mediática para insistir en lo irresponsables que somos, en lo culpables que somos por reunirnos con nuestras familias, en los grandes contagios que se han producido por fumar en la calle, por andar por la calle manteniendo la distancia de seguridad sin mascarillas o por los grandes contagios que se han producido en las playas desde las 21 horas hasta las 7 de la mañana.

La clave es que tú eres el culpable precisamente para que nuestras autoridades no lo sean, pero no hacer una sola prueba, un solo control de temperatura en los últimos dos meses en ninguno de nuestros puertos/aeropuertos requiere una simple pregunta/respuesta: ¿se hubiera comportado la socialista Armengol con el popular Rajoy de Presidente como lo hecho con el socialista Sánchez? En la respuesta está la mierda que nos inunda. En la pregunta el virus que ya hemos hecho nuestro para siempre.

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