El sexo en los tiempos del COVID-19

Son muchos los que aún sueñan con el verano por aquello de los amores con final anunciado y los hay que incluso se creen, como cantaba Rafaela Carrá, que para hacer el amor hay que venir al sur, sin pensar que al sur de Europa hace tanto calor como en el norte de África y que la cosa del roce que es necesaria pata el cariño puede complicarse bastante.

Lo cierto es que en verano –o eso cuentan as leyendas urbanas –se multiplican las relaciones sexuales, de modo que es un buen momento para recordar el peligro de las Infecciones (o en Enfermedades) de Transmisión Sexual (ITS o ETS), con el peligro añadido este año del COVID19, a cuyo virus, el SARS-CoV-2 le gustan tanto la cercanía humana y los fluidos corporales.

Y si esta pandemia (ante la que nos están preparando sobre el hecho de que va a durar un tiempo más de lo esperado) nos está cambiando la vida, hay que admitir que lo que más nos está cambiando es el sexo, sobre todo para quienes lo practican con parejas de riesgo, que hoy por hoy lo son todas aquellas con las que no se convive. Y aún esas pueden haberse contgiado.

A este coronavirus (como a todos, la verdad) le encanta la cercanía, de modo que todo contacto a menos de 2 metros con alguien infectado puede exponer al contagio y al desarrollo de una enfermedad que puede ser mortal (no solo en personas mayores) y más, si además de romper la distancia social se intercambian fluidos, sobre todo saliva, como pasa en el sexo.

Los expertos de la famosa Clínica Mayo (EEUU), como el Dr William F. Marshall, recuerdan que este virus se trasmite por las gotitas respiratorias que se liberan cuando un infectado tose, estornuda o habla.

Una persona que está cerca puede inhalar estas gotitas, o le pueden caer en la boca o la nariz, de ahí la necesidad del distanciamiento, las mascarillas y el lavado de manos.

Naturalmente –añaden –estar en contacto con la saliva de una persona infectada al besar o durante otras actividades sexuales puede exponer al virus. Las personas con COVID19 también pueden diseminar gotitas respiratorias en su piel y pertenencias. Una pareja íntima puede contagiarse con el virus al tocar estas superficies y después tocarse la boca, la nariz, o los ojos.

Además, la COVID19 puede contagiarse a través del contacto con las heces. Es posible que pueda haber contagio con la COVID19 por actividades sexuales que te ponen en contacto con heces. Aún no hay evidencia de que el COVID19 se trasmita por el semen o los fluidos vaginales, pero el virus se ha detectado en el semen de personas recuperadas o en fase de recuperación Otro factor de riesgo para el sexo en tiempos del COVID19 es que algunas personas que tienen la infección no desarrollan síntomas, por lo que –insisten los expertos –es importante mantener la distancia física entre personas si la infección se está propagando en la comunidad. Esto incluye evitar el contacto sexual con cualquier persona que no la que no se conviva.

“Si tú o tu pareja no se sienten bien, o piensan que puedan tener COVID19, no se besen ni tengan relaciones sexuales hasta que los dos se sientan mejor. También, si tu o tu pareja están en un riesgo más elevado de una enfermedad grave al padecer COVID19 por una enfermedad crónica, hay que evitar las relaciones sexuales”, señalan desde la prestigiosa clínica.

Y añaden: “El tipo de actividad sexual más seguro durante la pandemia es la masturbación”, pero incluso advierten: “Asegúrate de lavarte bien las manos y de lavar cualquier juguete sexual usado tanto antes como después de masturbarte”.

Y advierten contra el intercambio virtual de imágenes sexuales, no por el contagio sino por los riesgos para la privacidad.

Relaciones externas

Si, en cualquier caso, se mantienen relaciones sexuales con alguien que no el que no se conviva en tu casa, desoyendo los anteriores consejos, hay una serie de precauciones para reducir el riesgo de contagio de COVID19.

Pero se incide en que “reducción de riesgo” no supone “seguridad total”, para la cual habrá que esperar a que pase la pandemia.

Las recomendaciones de reducción de riesgo que se hacen desde la Clínica Mayo de EEUU comienzan por minimizar el número de parejas con las que se tengan relaciones sexuales; evitar tener relaciones sexuales con parejas que tengan síntomas de COVID19 (tos seca, fiebre y falta de aire, como los más comunes); evitar los besos, dado que la saliva es vector de contagio.

También aconsejan evitar las actividades sexuales que presenten un riesgo de trasmisión fecal-oral o que impliquen semen u orina; usar preservativos y protectores orales durante el sexo oral y anal; mantener la mascarilla durante la actividad sexual; lavarse las manos y ducharse antes y después de la actividad sexual.

Lavar los juguetes sexuales antes y después de usarlos. Usar jabón o paños húmedos con alcohol para limpiar el área donde se mantuvo la actividad sexual es otro recomendación de la Clínica Mayo, pero siempre, como con el resto de recomendaciones, recordando que se trata de acciones de reducción de riesgo, pero que dada la cercanía de la actividad sexual, el riesgo de contagio existirá mientras dure la pandemia.

Peligros de la saliva

Por otra parte, y abundando en lo ya dicho, desde el Ministerio de Sanidad se ha difundido un informe para la población en que tras advertir de los peligros de la saliva, se hace hincapié en el hecho de que “Se ha encontrado coronavirus en heces de personas infectadas, por lo que el rimming (contacto de boca con ano) puede conllevar un riesgo de transmisión”.

Y como no solo se muere de COVID19, los expertos del Ministerio de Sanidad recuerdan que si bien “el coronavirus aún no se ha encontrado en el semen o los fluidos vaginales, el VIH y otras ITS aún se pueden transmitir de esa manera”, por lo que se recuerda que hay que seguir utilizando los preservativos: la pandemia no evita que se sigan transmitiendo las ITS.

“Evita el contacto cercano, incluido el sexo, con cualquier persona fuera de tu hogar. Si tienes relaciones sexuales con otras personas, debes asumir que los riesgos de contraer el coronavirus son mayores: evita a las personas con síntomas de COVID- 19 y el sexo grupal”, advierten desde el Ministerio de Sanidad a la población en general y a los jóvenes en particular.

“Si generalmente conoces a tus parejas sexuales on-line o si tu ocupación principal es el trabajo sexual – llegan a decir desde el Ministerio de Sanidad –considera tomarte un descanso de las citas en persona. Encuéntrate –animan –con tus parejas por videollamada o chat y evita el riesgo que conlleva el contacto físico en este momento”. Esta recomendación del Ministerio de Sanidad es muy interesante.

Vivimos unos momentos en los que las parejas sexuales esporádicas son más desconocidas que nunca. De la chica o el chico que te mira en el bar al que vas con los amigos (y de la que se puede saber algo, por poco que sea) se ha pasado ‘las APP de ligar’ que generan encuentros con perfectos desconocidos: ¿Y si ese ligue a través de una APP trabaja en un lugar de riesgo, o tiene infectados en su entorno, o no cumple las normas de seguridad (mascarilla, distanciamiento social y lavado de manos) y por ello está en mayor riesgo de infectarse? Nunca conocer a la pareja fue tan necesario. Nunca el sexo de encuentro esporádico pudo conllevar un riesgo tan elevado.

“La próxima pareja más segura es alguien con quien vives habitualmente y ha respetado el confinamiento igual que tú. Tener contacto cercano, incluido el sexo, con solo un pequeño círculo de personas ayudará a prevenir la propagación del COVID19”, insisten en sus recomendaciones, desde el Ministerio de Sanidad y acordes con las de la OMS y la ONU.

Las autoridades sanitarias recomiendan: “Los besos pueden pasar fácilmente el COVID19. Evita besar a alguien que no viva contigo o que no haya respetado el confinamiento igual que tú. Evita el rimming (lamer el ano de alguien) ya que el coronavirus puede entrar en tu boca. Los condones pueden reducir el contacto con la saliva o las heces durante el sexo oral o anal”.

Desde el Ministerio de Sanidad también se recomienda: “Lavarse antes y después del sexo es más importante que nunca; lávate las manos con frecuencia con agua y jabón durante al menos 20 segundos; lava los juguetes sexuales con agua y jabón; desinfecta los teclados y las pantallas táctiles que compartas con otros (para video chat, ver pornografía o cualquier otra cosa)”.

Con todo, aunque se decida correr riesgos, hay cuatro circunstancias en las que hay que renunciar al sexo: “Si sospechas que tú o tu pareja pueden tener COVID19 evita las relaciones sexuales y especialmente los besos. Si comienzas a sentirte mal o puedes estar a punto de desarrollar síntomas de COVID19, que incluyen fiebre, tos, dolor de garganta o falta de aire”. Y “si tú o tu pareja tienen una enfermedad asociada a síntomas de COVID19 más graves, hay que tener aún más cuidado ante el sexo.

Las condiciones médicas agravantes –recuerdan desde Sanidad –incluyen enfermedad pulmonar, cardíaca, diabetes, cáncer o un sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, no estar en supresión viral y/o un conteo bajo de CD4). En cualquier caso, insistimos, no solo se muere de COVID19, y las ITS o ETS, siguen ahí y lo primero que hay que recordar es que los antibióticos ni evitan los embarazos ni tomados antes del sexo como vacuna para las enfermedades sexuales. Y no, el SIDA no es la única enfermedad de trasmisión sexual y no ha pasado de moda. La píldora del día después no evita el SIDA.

Que el condón te corte el rollo y no te lo pongas no es una buena decisión.

Los jóvenes y muchos adultos comienzan a olvidar las normas básicas. El sexo cada vez es menos seguro. Son muchas las personas que confunden anti concepción con protección contra las ITS y creen que si toman anticonceptivos y/o la píldora del día después o abortan ya no tienen nada que temer, cuando nada de esto les protege, por ejemplo, contra el sida.

impulsos sexuales Dentro del deseo de satisfacer los impulsos sexuales sin tener que preocuparse demasiado, hace unos años se puso de moda en el verano de Magalluf y Palmanova un coctel de medicamentos, a base de anticonceptivos y antibióticos que supuestamente permitiría tener cualquier relación en cualquier momento.

Nada más equivocado. Los antibióticos –bajo vigilancia médica –pueden curar determinadas infecciones, pero no cualquier infección. Y en ningún caso un antibiótico (y menos tomado al tun tun) sirve de vacuna evitando el contagio. Los anticonceptivos también se han de tomar bajo vigilancia y en ciclos establecidos.

No existe cóctel de fármacos – legal o ilegal, por mucha publicidad callejera que se le haga – que evite el contagio del VIH o lo cure. La difusión de esa famosa mezcla fue perseguida en su momento por las autoridades sanitarias como un grave riesgo para la salud pública.

¡Y todo por no usar un condón! La prevención de las ETS y de los embarazos no deseados es compleja en determinados polos de atracción de turismo de masas y de fiesta continua. ¿Cómo convencer de tomar precauciones sexuales a personas que vienen a Baleares a beber compulsivamente como si no hubiera riesgo tampoco en eso? Es por ello que las autoridades sanitarias llaman a la sensatez de las personas y recuerdan que la prevención de las enfermedades sexuales es tan importante hoy como lo fue hace años, antes del susto que supuso la llegada del sida. Un susto que si bien en los años 80 y 90 hizo avanzar, hoy parece olvidado.

Jaume Orfila
Asesor Científico de Salut i Força

No todo es COVID19

Las enfermedades de transmisión sexual, generalmente infecciosas, están en franco ascenso desde hace dos décadas. Algunas presentan índices que se doblan anualmente. Y en especial en verano.

Lo miremos por donde lo miremos. La tasa de sífilis ha aumentado un 70% desde 2010, en toda Europa. Los casos de gonorrea aumentan en porcentajes de dos dígitos anualmente en la mayoría de países del entorno, de los cuales España no es una excepción. La infección por clamidia tampoco se queda atrás. Ni la infección por el virus del papiloma humano o la propia infección por el VIH. La pérdida del miedo a contraer una enfermedad otrora considerada mortal, como el VIH, por ella mista está influyendo de una forma determinante.

No son extraordinarios los casos de enfermedades intestinales con el mismo origen e incluso de algunas enfermedades tropicales Las causas son evidentes y el coctel perfecto. El repunte obedece en especial a cambios sociales y culturales. Se incrementan las relaciones sexuales ocasionales con personas desconocidas y aumenta el número de parejas sexuales. Disminuye la utilización de métodos de barrera y el preservativo cotiza a la baja. Por otro lado, el consumo de alcohol y de sustancias piscoestimulantes contribuyen notablemente.

También hay que resaltar que las nuevas técnicas moleculares tienen mayor sensibilidad para llegar al diagnóstico en comparación con los cultivos y serologías tradicionales. Los métodos de detección son más rápidos y más precisos, permiten diagnósticos rápidos y despistajes más efectivos para pacientes asintomáticos. Esta variable también afecta directamente al número de casos.

La autoridades apuestan por mejorar el nivel de información y educación sexual y las formulaciones de profilaxis pre exposición se están expandiendo.

Por todos estos motivos y por muchos otros, es razonable, recomendar la adopción de medidas de prevención y de reducción de riesgo. ¿También en estas estadísticas influirá el COVID? Pronto lo sabremos.

Mientras tanto, por el bien de uno, del otro y de todos, más vale prevenir. Felices y saludables vacaciones.

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