La prevención del suicidio, cuestión nuclear del Día Mundial de la Salud Mental de 2019

Con motivo de la celebración, el próximo 10 de octubre, del Día Mundial de la Salud Mental, que este año centra su atención en la prevención del suicidio, vale la pena tener en cuenta una serie de datos.

Cada año se suicidan en el mundo casi un millón de personas, lo que supone una tasa de mortalidad global de 16 por 100 000, o, cifra que, quizás, resulta aún más escalofriante, se produce una muerte voluntaria cada 40 segundos.

En los últimos 45 años, las tasas de suicidio han aumentado en un 60% a nivel mundial. De hecho, es una de las tres primeras causas de muerte entre las personas de 15 a 44 años en algunos países, y la segunda causa en el grupo de población de 10 a 24 años.

Estas estadísticas, por cierto, no incluyen las tentativas de suicidio, que son hasta 20 veces más frecuentes que los casos de suicidio consumado.

La estimación actual es que el suicidio supuso, según los últimos datos de que se disponen, el 1,8% de la carga global de morbilidad, y la previsión es que 2020 representará el 2,4% en los países con economías de mercado y también en los antiguos territorios socialistas.

Aunque tradicionalmente las mayores tasas de suicidio se han registrado entre los hombres de edad avanzada, la incidencia entre los jóvenes ha ido en aumento hasta el punto de que ahora es la población juvenil el grupo de mayor riesgo en un tercio de los países, tanto en las sociedades occidentales como también en otras comunidades.

Por otra parte, los trastornos mentales, especialmente la depresión y las alteraciones derivadas del consumo de alcohol, constituyen un importante factor de riesgo de suicidio en Europa y América del Norte. En los países asiáticos, en cambio, adquiere una especial importancia la conducta impulsiva.

Sea como sea, el suicidio es un problema complejo, en el que intervienen factores psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales.

¿Qué se puede hacer, por tanto, para cambiar de raíz el dramático rumbo que marcan todos estos registros? La verdad es que las estrategias que contemplan la restricción del acceso a métodos comunes de suicidio, como, por ejemplo, las armas de fuego o los venenos, han demostrado ser eficaces para reducir las tasas.

Ahora bien, los expertos son más bien partidarios de completar estas estrategias con enfoques multisectoriales que contemplen diversos y numerosos niveles de intervención.

Editorial del programa setmanal Salut i Força a Canal 4 TV, a càrrec del presentador i director, Joan Calafat, sobre el Dia Mundial de la Salut Mental.

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