Gripe: la “maldición de la luna” de todos los inviernos

JUAN RIERA ROCA / La gripe, gripa o influenza, llamada de ese último modo porque se creía -nada menos-que las ondas epidémicas invernales tenían que ver con la “influencia” de la luna. Y se la esperaba, cada año, con cierto temor.

No es extraño ese temor. De la gripe se puede morir. Y no solo por esos virus especialmente patógenos que se calcula que producen cada 30 años (como la famosa “gripe española”, de 1918, de cuya gran mortandad se cumple un siglo) por efecto de mutaciones, sino, un año de gripe normal por complicaciones inesperadas, especialmente en pacientes frágiles, crónicos y/o ancianos.

La ciencia médica actual conoce bien cómo funciona la gripe, pero aun así no sabe cómo vencerla completamente. Se trata de una enfermedad infecciosa causada por el influenzavirus A o el influenzavirus B, al menos normalmente.

Estos virus mutan cada año y la ciencia ha aprendido a detectar esa mutación y preparar a tiempo las vacunas para proteger a la población más frágil.

Estas mutaciones, normalmente sencillas, hacen que quien ha padecido una gripe, este de 10 a 15 años inmunizado -ojo, que esto no es una regla científica- aunque en personas mayores, enfermos crónicos, etcétera, la vacunación es la forma más segura de evitarse el trago de pasar la gripe estacional (nota: solo hay gripe en invierno, pasado el cual es erróneo decir “estoy griposo”).

Cuando esta mutación es muy importante, cosa que estima que pasa cada 30 años (inexactamente hablando) el nuevo virus supera a las vacunas o a las inmunizaciones naturales (como sucedió en 1918, cuando aún no había vacunas) y se dan años de “súper gripe”, con muchas más muertes asociadas, aunque nunca tantas – es de esperar- como en aquel fatídico año.

AQUELLA SUPER GRIPE

La “gripe española” de 1918 (que no fue española, fue originada en los EEUU, pero España fue el primer país que informó de padecer la pandemia y le quedó el mote) mató a muchísmas personas porque fue un virus mutante, una “súper gripe”, pero además se encontró Europa devastada por la Gran Guerra, sin servicios sanitarios, y sin demasiados conocimientos preventivos.

En estos 100 años que han pasado desde 1918 se han dado varias “súper gripes”, pero afortunadamente el desarrollo de la Medicina y de la tecnología hospitalaria, así como de las condiciones de vida e higiene, hayan hecho que aunque más personas hayan muerto esos años por la gripe, las pandemias registradas no hayan sido tan devastadoras como en aquel aciago año de hace un siglo.

Y es que la gripe no es una enfermedad cualquiera. Las palabras gripe y gripa proceden de la palabra francesa ‘grippe’ (procedente del suizo-alemán ‘grupi’, ‘acurrucarse’, lo que es descriptivo de cómo se ponen las personas cuando están en plena enfermedad), mientras que ‘influenza’ procede del italiano, por aquello que se creía que las lunas de invierno influían en su aparición.

El virus de la gripe puede afectar a las vías respiratorias, esto es, nariz, garganta, bronquios e infrecuentemente pulmones.

Sin embargo, también puede afectar al corazón, el cerebro o los músculos, dando ese dolor de huesos que llega repentinamente y que ha hecho que en España se la denomine popularmente como “trancazo”, un súbito garrotazo que se sufre en la espalda.

La gripe se distribuye mundialmente en patrones estacionales -como ya se ha adelantado- ya sea como epidemias o pandemias que provocan una considerable morbilidad y mortalidad. Anualmente se presenta en otoño e invierno en zonas templadas, lo que atañe a nuestro entorno. Por cierto, que se ha demostrado que la mutación anual se produce en Asia, en la tripa de los cerdos.

AVES Y CERDOS

La gripe es inicialmente transmitida desde los animales. De ahí que hace unos años el mundo estuviera preocupado por una gripe aviar, el virus H5N1, del que no sabíamos casi nada y contra el que poco se podía hacer, excepto huir de los pájaros que migraban desde Asia. La gripe que contagian los cerdos asiáticos es más fácil de controlar, porque los cerdos no vuelan entre continentes.

Pero no nos preocupemos por los animales -a no ser que las autoridades sanitarias nos lo aconsejen- ya que, una vez en nuestro medio, la gripe se transmite desde humanos infectados a humanos sanos a través de gotas en aerosol cargadas de virus, procedentes de secreción nasal, bronquial o saliva, emitidas con la tos, los estornudos o simplemente al hablar.

Generalmente se requiere una distancia cercana (menor a un metro) con la persona enferma para ser infectado. Pero también se puede trasmitir si alguien toca lo que acaba de tocar (con las manos sucias de moco o saliva) un paciente infectado. De ahí que aún hoy, en plena era de la informática, lavarse las manos sea tan importante, sobre todo en temporada de gripe.

La gripe -que produce esos síntomas tan conocidos de dolor y malestar general, fiebre, congestión, tos- suele resolverse espontáneamente en algunos días y el uso de antibióticos no sirve para nada, ya que los virus son inmunes a ese medicamento. Sin embargo, en algunos casos puede agravarse debido a complicaciones que pueden resultar fatales y acabar en fallecimiento.

Estas complicaciones pueden darse especialmente en niños pequeños, mujeres embarazadas, adultos mayores o personas con su estado inmunitario alterado, enfermos crónicos y/o pluripatológicos. El mero encamamiento prolongado, en un paciente anciano, ocasionado por la gripe, genera una pérdida de defensas que puede derivar, con o sin complicaciones, en la muerte.

RIESGO DE COMPLICACIONES

La gripe puede dar complicaciones -como neumonías-que sí pueden ser bacterianas. El médico receta, entonces sí, antibióticos.

Puede que de ahí nazca la creencia de que cuando una gripe se agrava los antibióticos son la solución. Pero éstos no se dan “por” la gripe, sino “para” las infecciones oportunistas. Tomar antibióticos sin receta genera ya a nivel mundial mortales “súper bacterias”.

Volviendo a la enfermedad “normal” que muchos sufrirán en las próximas semanas, la gripe puede ser similar a un resfriado; sin embargo, suele iniciarse súbitamente con fiebre alta, dolor de garganta, debilidad, malestar general, dolores musculares (mialgias), dolor estomacal, dolores articulares (artralgias), dolor de cabeza (cefalea) y tos, que generalmente seca y sin mucosidad.

También puede provocar, más a menudo en niños, náuseas, vómitos y diarrea. No hay que olvidar que la gripe la genera un proceso infeccioso, que aunque suele ocasionar unos síntomas más llamativos en zonas concretas, como el aparato respiratorio, también es sistémico, es decir, está por todo el cuerpo, lo que explica los dolores osteomusculares, fiebres, diarreas, etcétera.

El tratamiento de la gripe es sólo sintomático. Esto significa que, hasta que un médico gane el Premio Nobel diseñando una pastilla que cure la gripe de un día para otro, hay que pasarla. Los médicos dicen: la gripe, con medicamentos (para los síntomas) dura una o dos semanas; la gripe, sin medicamentos, dura una o dos semanas. Si se alivian los síntomas, eso sí, ese periodo pasa con más alegría.

En los casos graves y hospitalarios el tratamiento se dirige sólo a acciones de mantenimiento de constantes, pues los fármacos antivirales tienen una eficacia muy limitada y no carecen de toxicidad. Insistimos: Los antibióticos sólo son útiles si hay infección bacteriana asociada, cosa que solo puede saber y detectar un profesional sanitario, nunca el enfermo.

DOS SEMANAS, SÍ O SÍ

El pronóstico de la gripe es bueno con recuperación parcial a la semana y total a los quince días, siendo, en las epidemias habituales, los exitus letalis consecuencia de la patología ya sufrida o adquirida de forma oportunista, o del deficiente estado inmunitario, previos a la infección gripal. Es por ello necesario vacunarse y cuidarse. Especialmente si se está en un grupo de riesgo.

La Conselleria de Salud del Govern balear distribuye ya 149.700 dosis de vacunas en Balears durante la campaña de vacunación 2018-2019 contra la gripe estacional. Este año, la campaña se inició el pasado 7 de noviembre y se prolongará hasta el día 15 de diciembre, momento en el que hay que estar vacunado e inmunizado porque es cuando la gripe puede comenzar a golpear fuerte.

Salud distribuye 149.700 dosis de vacunas en Balears, de las que 124.700 se destinarán a las personas mayores de 65 años que viven en su domicilio, a personas menores de 65 años con factores de riesgo, a trabajadores sanitarios, a trabajadores de servicios esenciales, a cuidadores de enfermos (en esos casos para no dejar desatendidos esos servicios) y a las mujeres embarazadas.

El embarazo aumenta ocho veces el riesgo de hospitalización por gripe grave. Investigadoras españolas han evaluado el riesgo de complicaciones por gripe entre mujeres en edades reproductivas embarazadas y no embarazadas. Los resultados sugieren que la vacuna podría disminuir el riesgo de admisión en UCI o evolución fatal en las gestantes hospitalizadas con infección gripal.

Sin embargo, Al explorar el papel de la vacuna antigripal en la prevención de episodios graves y evolución fatal en embarazadas hospitalizadas, los autores de esta investigación desarrollada en España encontraron que de las 167 mujeres embarazadas que se incluyeron en el estudio, solo 5 (3,6%) habían recibido la vacuna antigripal. Si está embarazada, consulte sobre la gripe a su médico.

HAY QUE VACUNARSE

En Balears 25.000 vacunas, con otra composición más específica para mayores, se distribuirán a las personas más ancianas de la comunidad y a los mayores de 65 años que vivan en residencias geriátricas. Salud quiere transmitir que la vacunación, además de un acto individual para la propia protección sirve para evitar contagiar a personas que pueden tener complicaciones graves.

La campaña de difusión se dirige a los mayores de 65 años, a personas con enfermedades crónicas, a mujeres embarazadas, cuidadores de enfermos, niños y personas mayores, profesionales sanitarios y personal que ofrece servicios de respuesta rápida a la comunidad, como bomberos, policía…, con el objeto de concienciarles de la importancia que tiene protegerse ante esta enfermedad.

Los colectivos de riesgo establecidos -esas personas que se consideran más frágiles ante la gripe- son los siguientes: Mayores de 65 años; adultos y niños con enfermedades crónicas relacionadas con el sistema pulmonar, sistema cardiaco, insuficiencias respiratorias y asma, diabetes y enfermedades renales; inmunodeprimidos y pacientes con obesidad mórbida.

También, los enfermos afectados por algún tipo de deterioro cognitivo (síndrome de Down, demencias, etc.), las personas con un implante coclear (dispositivo auditivo) o a la espera de recibirlo. Y las mujeres embarazadas. Este año se sigue recomendando la vacunación a las embarazadas en cualquier mes de la gestación. La vacunación de las madres protege también a los bebés.

Se recomienda muy especialmente la vacunación a los colectivos que pueden transmitir la gripe a las personas de los grupos de riesgo, tales como el personal sanitario, de residencias de mayores y de discapacitados, cuidadores de enfermos con patología crónica o quienes conviven con ellos, y los que ofrecen servicios de respuesta rápida: policía, bomberos, protección civil.

PROTECCIÓN SOCIAL

También se aconseja la vacunación a educadores de escoletas para niños de 0 a 5 años.

Como en las otras campañas, se repartirán vacunas entre varias instituciones: centros penitenciarios, residencias geriátricas y de personas discapacitadas, hogares de ancianos y mutuas de trabajadores. Interesadas en vacunarse pueden pedir cita previa al Servicio de Salud llamando al 971 43 70 79.

Protagonistas en la protección ante los siempre diferentes ataques de los cambiantes virus de la gripe son los integrantes de la red centinela, integrada en Balears por 34 médicos centinelas (27 médicos de familia y 7 pediatras). Estos profesionales trabajan en 28 centros de salud de Mallorca -13 en Palma y 15 en la Part Forana-, 3 de Menorca y 3 de Eivissa.

Los médicos centinelas comunican semanalmente a la Dirección General de Salud Pública y Participación los casos de gripe detectados y, además, recogen muestras para analizarlas y poder caracterizar los virus gripales circulantes.

De esta forma, puede hacerse un seguimiento detallado de la evolución de la gripe entre la población y aplicar las medidas que sean precisas.

Algo en lo que se insiste y no solo para mejorar en el estado de los afectados, sino para preservar la eficacia del sistema público, es en que ante la sintomatología de la gripe hay que ir al centro de salud, nunca a Urgencias. Si la sintomatología del paciente asusta mucho, lo mejor es llamar al 061, desde donde si realmente el paciente requiere ir a Urgencias, se enviará una ambulancia.

La gripe -insisten los profesionales- no se cura con medicamentos, pero pueden mitigarse los síntomas: hacer reposo, beber mucho líquido -agua y zumos- y tomar antipiréticos.

También deben extremarse las medidas higiénicas para evitar su transmisión, como por ejemplo lavarse las manos, taparse la boca al toser, procurar no reutilizar los pañuelos y cosas así.

SIN FATALISMOS

Lo que sabemos es que la gripe se acerca. No todos enfermarán, pero muchos sí, incluso muchos que no se lo esperan.

Muchas personas suelen decir “estoy griposo” en alusión a un estado de malestar general con componente de fiebre y problemas respiratorios. Pero cuando se tiene de verdad gripe, se sabe. A nadie le pasa desapercibida. Nadie duda si tiene gripe cuando la tiene.

La gripe no es una enfermedad banal y la vacuna antigripal evita muchas hospitalizaciones y muertes relacionadas. Así concluyen los profesionales del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) en el resumen de la temporada de gripe 2017-2018 que acaban de finalizar.

En la pasada temporada, según informa la Agencia SINC, la epidemia gripal se caracterizó por una circulación mixta de virus de la gripe B y A(H3N2) y una duración mayor de lo habitual, según Amparo Larrauri, investigadora del CIBERESP en el Centro Nacional de Epidemiología- ISCIII. Los mayores de 64 años se vieron más afectados que en temporadas anteriores.

Por ello, en la temporada pasada se produjo un número considerable de hospitalizaciones con gripe grave y de defunciones.

El número de episodios de gripe evitados por la vacuna habría sido mucho mayor si se hubieran vacunado más personas mayores. Se calcula que el número de afectados fue de 752.000 personas. En 52.000 de los casos fue necesaria hospitalización.

14.000 de estos pacientes tuvieron complicaciones graves y 3.000 requirieron ingreso en la UCI. Según los expertos, el programa de vacunación antigripal en mayores de 64 años ha prevenido el 11% de los casos leves de gripe, el 17% de los casos hospitalizados con gripe y el 39% de las muertes entre los casos hospitalizados con gripe. La recomendación no es baladí.

Jaume Orfila
Asesor Científico
de Salut i Força

Por ti y por los demás

La recomendación de las autoridades sanitarias de vacunarse frente al virus de la influenza tiene en cuenta tanto las variables que la hacen aconsejable como sus inconvenientes. De hecho, no podemos olvidar que es una enfermedad que puede afectar anualmente hasta al 20 % de la población mundial, que se presenta con signos de gravedad en 5 millones de casos y que produce unas 500.000 muertes.

Es de sobras conocido que la vacuna de la gripe da una protección variable. Que las cepas del virus que se valoran como potenciales responsables de la ola de contagios no siempre coinciden con las que provocan la epidemia. Que el propio virus tiene una infectividad distinta de un año a otro. Tampoco debemos olvidar que la protección suele rondar el 70% de los vacunados y se estima que coberturas inferiores al 60% pueden no ser suficientes para impedir la propagación poblacional.

Por todo ello, que se vacunen los pacientes con enfermedades crónicas e inmunodeprimidos es un ejercicio de autoprotección. Que lo hagan los miembros de los cuerpos docentes y los de seguridad, así como los colectivos sanitarios que les atienden es un acto de responsabilidad.

Si alguno de los colectivos en cuestión no sigue las recomendaciones aumentan las posibilidades de contagio de toda la población y se favorece la duración de la epidemia.

Además, según un estudio epidemiológico en el que han participado miembros del Grupo de Investigación en Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles de la UAB, incluso cuando la vacunación antigripal es ineficaz para prevenir la infección, disminuye la severidad e intensidad del cuadro clínico.

Los que han sido llamados a ser vacunados deben recordar que entramos en las últimas semanas de la campaña, que para ellos es conveniente la inmunización pero que también lo es para los demás.

¡No sé a qué esperan!

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