Chapeau al Servicio de Neurología de Son Espases

Miguel Lázaro Ferreruela Psiquiatra HUSE Coordinador del Centro de Atención Integral de la Depresión.

Miguel Lázaro Ferreruela
Psiquiatra HUSE
Coordinador del Centro
de Atención Integral de
la Depresión.

Hoy me toca agradecer. Mejor dicho quiero estar agradecido. Se lo merecen. Por su gran calidad y calidez asistencial y humana.

Son Espases tiene magníficos profesionales y eso uno lo nota cuando va como usuario o como familiar del paciente. Hoy me toca reconocer al Servicio de Neurología, cuyo Jefe es el doctor Bernat Sureda. Han construido un magnífico equipo, donde el trato humano dignifica a sus pacientes y es un bálsamo para los familiares.

Gracias a las doctoras Elena Vico y Estefanía Conde, al MIR del primer año el doctor Germán Ferrer y más especialmente a las doctoras Susana Tarongí e Inés Barceló. Gracias por sus conocimientos, su profesionalidad, sus palabras, sus silencios y sus miradas.

En este reconocimiento tengo que incluir a las doctoras Carmen Jiménez e Inés Legarda y a los doctores Guillermo Amer, José Molina, Antonio Moreno, Sebastián Rubí, Jaume Daumal y la doctora Cristina Peña de Medicina Nuclear que se mostraron cercanos y próximos.

Pero no me puedo olvidar del personal de enfermería, que rebosa de empatía, de compasión y de habilidades profesionales. Quieren, pueden y saben. La actitud de todos estos profesionales con una gran vocación y valores humanos y éticos han sido fundamentales para generarme una buena dosis de resiliencia. Mi memoria y mi agradecimiento para ellos.

Las emboscadas de la vida

Hay emboscadas en nuestra vida donde los francotiradores que siempre nos acechan y nos acompañan se presentan e irrumpen como un tsunami que amenaza a alguien que queremos y que necesitamos. Es uno de esos momentos donde uno conguja el “Dios mío que pase de mi este cáliz”, pero cambiando la segunda parte de la frase bíblica “que se haga mi voluntad y no la tuya”. Es cuando uno se dice eso de “es la vida” y cuando el prójimo más próximo asiente compasivamente en plan empático. El alma está rota pero la vida, o mejor dicho nuestra vida siguen. Es cuando uno se acuerda de las alvitadas (Alvite copyright) y piensa “el ambiente esta tan cargado que casi no veo el humo”. La incertidumbre se vuelve protagonista y nos atrapa de manera obsesiva. Preguntas sin respuesta y miedo mucho miedo. Conatos de esperanza se mezclan con los peores augurios. Estar ahí es ver a tu familia sufrir y sostener su mirada. Es cuando las palabras de los buenos amigos te contienen. Siempre nos quedaran las palabras preñadas y fértiles para rescatarnos. Nunca hay que olvidar que la realidad es siempre un buen negocio.

Aunque ahora nos toque sufrir. La aceptación es dura pero necesaria. Soy afortunado esta experiencia me ha permitido ver lo obvio: mis amigos están ahí.

Siempre disponibles y accesibles Y para finalizar mi mantra preferido: aun, aquí y ahora que estamos en derrota pero nunca en doma.

Comments
  1. Polita | Responder
  2. Fina | Responder
  3. María jesus | Responder

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