El suplicio de tener un orzuelo

orzueloDR SCOTT ANDERSON GARCÍA.- Hay temas en los que hasta los más sesudos catedráticos de Medicina se ven tan vulnerables como cualquier persona de a pie. Aunque es una de afecciones más comunes y banales de la patología ocular, cuando tenemos un orzuelo (o mejor dicho, lo padecemos), todos sin excepción estamos en la misma línea de la desesperación, los que saben de ciencia y los que no. Se hincha el párpado (a veces más de uno), se enrojece, pica, duele en ocasiones, puede supurar, no se resuelve rápidamente, resulta estéticamente inaceptable, etc. La paciencia se nos agota y en nada empezamos a dudar de lo que realmente tiene nuestro ojo.

Empecemos por definirlo…

Si hemos visto a varias personas con orzuelos, o los hemos tenido nosotros mismos en varias ocasiones, notaremos que no son todos iguales. Unos aparecen en el borde del párpado, otros más en el espesor, unos duelen, otros no, algunos supuran… Y esto es debido a que existen distintos tipos. Un orzuelo es una infección localizada en las diminutas glándulas del borde de los párpados, conocidas como glándulas de Zeiss y de Moll, y que producen grasa y sudor respectivamente. Como toda infección, típicamente produce inflamación y dolor, por lo cual se presenta como un “bultito” enrojecido y sensible al tacto que con frecuencia puede drenar un contenido purulento al exterior.

Por otra parte, existe una variedad llamada “chalazión”, “calacio” u “orzuelo interno” que involucra a unas glándulas localizadas un poco más profundas en el párpado, las de Meibomio, cuya función es producir grasa hacia la película lagrimal. El chalazión, contrario al orzuelo, no duele ni tiene signos inflamatorios, es decir, el párpado no está rojo. Tampoco supura y suele aparecer algo más distante del borde palpebral. Asimismo su resolución es más lenta y pueden permanecer enquistados por varios meses.

¿Cuál es la causa?

La causa de este problema debemos buscarla en cualquier situación que obstruya la libre descarga de las glándulas involucradas o que aumente su secreción. Los productos glandulares acumulados dan pie a la proliferación de bacterias que originan la infección. Causas comunes son: la inflamación crónica de los párpados (las llamadas “blefaritis”: de tipo seborreica, infecciosa, alérgica, por problemas dermatológicos como la rosácea, la psoriasis, el acné, entre otras), las conjuntivitis alérgicas, descamación de las propias células, impurezas del entorno ambiental, restos de maquillaje, etc. De ahí que existan pacientes muy propensos a tener orzuelos de forma repetida, ya que entran en juego todos estos factores predisponentes.

¿Afecta al ojo o la visión?

No. En la gran mayoría de los casos se trata de un proceso benigno de inflamación local que no llega a afectar al ojo ni a la visión. Muy pocos casos avanzan hacia infecciones más extensas de los tejidos perioculares (llamadas celulitis), y eso suele deberse a tratamientos inadecuados en los que no se respetan las medidas de higiene y asepsia.

Tratamiento

Tenían razón las abuelas cuando nos mandaban a ponernos calor apenas comenzaran los signos inflamatorios en el párpado. Lo único que podemos reprochar es la manera de hacerlo, ya que lo tradicional era calentar un anillo de oro o incluso la yema del dedo por frotamiento y ponerlo sobre el ojo cerrado. Este curioso remedio tiene importantes riesgos de infección que debemos evitar. Nosotros clasificamos el tratamiento disponible en 3 niveles, según el tipo de orzuelo y la fase evolutiva en que se encuentre.

1) Tratamiento médico local: se trata de la aplicación de pomadas y/o colirios con una combinación de antibióticos y corticoides, además del calor local administrado con gasas estériles o toallitas de higiene ocular. Lo usamos para orzuelos pequeños o en fases precoces.

2) Antiinflamatorios de depósito: consiste en inyectar a través del párpado una pequeña dosis de corticoide dentro de la lesión, para favorecer su reabsorción. Lo empleamos con mucho éxito en chalaziones en fase crónica o quística, en la cual no hay supuración.

3) Cirugía local (drenaje): pequeña intervención ambulatoria en la cual se vacía el contenido del quiste.

La próxima vez que el espejo te devuelva la imagen de un párpado inflamado con uno de estos comensales esporádicos llamados orzuelos, no lo pases mal, respira, sabrás qué hacer… En Oftalmedic contamos con personal médico dispuesto a aclarar tus dudas sobre este y otros temas y decidir el mejor tratamiento en cada caso

Comments
  1. Hernando salguero | Responder
  2. Estefanía | Responder
    • Jeshua | Responder
    • Judith | Responder
  3. Johnatan Lopera | Responder

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