Debate o confrontación

Miguel Lázaro Ferreruela

Miguel Lázaro Ferreruela
Psiquiatra HUSE
Coordinador del Centro de Atención Integral de la Depresión.

El día 15 de enero se celebró en el salón de actos de Son Espases un debate sobre la facultad de Medicina: pros y contras. La convocatoria fue un éxito. Salón de actos a tope. Tal fue el interés concitado que ilustres colegas del hospital de Son Llatzer no se lo perdieron. Mi análisis del debate es que los ponentes estuvieron a mucha más altura que el moderador. El titular del debate no era inocente: pros y contras. El dilema estaba servido. Es decir se planteaba el debate como una confrontación. Los que estamos a favor y ellos que están en contra. Los elegidos y los outsiders. Gandalf y los hobbit contra Mordor y Saruman, de la célebre trilogía el señor de los Anillos. Los pros a mi derecha los contras a mi izquierda. Está claro que el debate dilemático planteado no era el adecuado para esta cuestión, porque es simplista y parcial ( el mapa no es el territorio), tiende a focalizar la atención de forma unilateral, tiene un fuerte archivo emocional y vector afectivo ya que los sentimientos son polares, tiende a sobreestimar nuestras razones y a subestimar y relativizar las razones contrarias, no sirve para abordar la complejidad del asunto, dificulta la integración de razones discordantes, no favorece soluciones de consenso y por supuesto favorece la confrontación, que era lo que se pretendía.

La empatía no tiene mucho encaje en el enfoque dilemático. El objetivo era señalar a los que supuestamente están en contra y hacer una demostración de fuerza. Los chivos expiatorios eran; el Sindicato Médico y el Comib. Que duda cabe que el debate dialéctico, permite articular mejor el vector cognitivo, emocional y operativo y reduce el riesgo de conflicto. Afortunadamente, así lo entendieron los diferentes ponentes que fueron desgranando muy bien sus reflexiones sobre el tema. Nosotros conocíamos antes del debate que 34 de 36 jefes de servicio habían votado favorablemente a la facultad de medicina. La relación de la mayor parte de los jefes de servicio (sobre todo el comité de sabios) y el sindicato es magnífica. El respeto y la colaboración son mutuos y nuestra estrategia ha sido común en la defensa de los profesionales. Por esta cuestión el debate era una ocasión de oro para dejar claro nuestro posicionamiento. Cosa que hizo magníficamente nuestro presidente. Para que no quedara duda de su neutralidad y de sus filias y fobias, el moderador, comenzó hablándonos de él: “los que me conocen saben que yo no soy moderado y de entrada ya digo que estoy a favor de la facultad de Medicina”.

El dr. Grases, uno de los líderes de la investigación de la UIB, con resonancia internacional, habló de las ventajas que supondría la facultad de medicina: a nivel de mejorar la excelencia en la formación de los profesionales, de la potenciación de la investigación que daría un salto cuantitativo y cualitativo ampliando sus redes y creando una nueva generación de futuros investigadores, de las sinergias positivas que se crearían en el campo de la salud y en al ámbito medioambiental. También abordo la metódica con respecto a empezar los estudios de medicina, a partir de tercero, así como que no era tan caro iniciarlos (unos tres millones de euros).Posteriormente hablo el dr. Borja García, neumólogo y coordinador de la unidad de investigación de Son Espases. Sostuvo que ahora era el momento propicio para crearla ya que era necesaria para la acreditación del Instituto de Investigación Sanitaria recientemente creado. Posteriormente, el moderador haciendo gala de su falta de educación, produjo vergüenza ajena en como introdujo en el debate a dos de los invitados el dr. Isidro Torres, el presidente de Simebal y al dr. Bennasar presidente del Comib al interrogarles sobre unas declaraciones que ambos habían hecho en un periódico local. Extracto unas frases críticas con la facultad de medicina, descontextualizándolas. Les espetó de entrada “ustedes hicieron unas declaraciones en un medio local en el que dijeron…” Los interpelados, que evidentemente no se esperaban este tipo de moderación, optaron educadamente, por dos tipos de respuesta: el dr. Torres la asumió “a lo hecho pecho” y luego explicó las razones y el dr. Bennasar aludió a la concordancia sobre lo que se declara y lo que aparece como titulares. Qué duda cabe que los titulares son cosecha propia de los periodistas.. Pero la hoja de ruta estaba trazada de antemano. Alo largo del debate la parcialidad del moderador sonrojo a la mayoría de los presentes. Sin embargo, el tiro le salió por la culata porque la intervención del dr. Torres y del dr. Bennasar rayaron a gran altura. El dr. Torres, utilizando un símil taurino, a pesar de la cornada inicial, templó al miura, lo toreó y cortó las orejas y el rabo. “No estamos en contra de la facultad, tenemos una flota hospitalaria magnifica, unos profesionales excelentes, un nivel de docencia e investigación alto, pero la cuestión es si en el contexto actual esta inversión es prioritaria. Desde una coherencia absoluta desgrano datos y hechos que son evidentes y que no era cómodo sacar a relucir en un ambiente en el que ir contracorriente no era fácil.

Y por supuesto dejo claro, que el objetivo del sindicato, en lo que queda de legislatura, era la generalización de la carrera profesional que afecta a todo el colectivo médico (4000 médicos), la puesta en marcha del proceso de la carrera ordinaria (es la única comunidad que no la tiene) y la recuperación del recorte retributivo sufrido (actualmente solo 1.800 médicos. cobran el 43 por ciento sobre el 75 por ciento alcanzado). Más adelante, ante una acusación de demagogia por parte de un asistente le refutó contundentemente que el 45 por ciento de su nómina la había negociado el sindicato. La intervención posterior del presidente del Comib, el dr Bennasar, fue muy esclarecedora con los datos que dió: que se precisaba un pacto social, económico, educativo y político, que hay más de 8.000 médicos españoles emigrantes, que hay ya un importante paro médico, a lo largo del último trimestre del 2013 la cifra de médicos desempleados alcanzó los 1968 facultativos. Según la Organización Médica Colegial (OMC) “los datos oficiales no reflejan la situación laboral actual de los médicos, ya que no se han contabilizado los 3.400 certificados de idoneidad expedidos por la OMC el año pasado, que son indispensables para ejercer fuera de nuestras fronteras, ni se han tenido en cuenta las cifras de paro sumergido y precariedad laboral del último ejercicio, básicamente porque se desconoce cuáles son”. Por otra parte el Foro de la profesión Médica, que engloba a estudiantes, sociedades científicas, decanos, a la organización colegial ya la confederación de sindicatos médicos, reclamo recientemente al gobierno más planificación y coordinación en la creación de nuevas plazas para Medicina. Denuncia en un nuevo documento que este año saldrán 7.000 estudiantes de Medicina de las facultades españolas, mientras que el sistema MIR solo podrá acoger a 6.000 de ellos, y pese a estos datos, se prevé la apertura de siete nuevas facultades. Es decir 1.000 jóvenes profesionales, cada año, van a tener muy complicado el incorporarse al mundo laboral. También dejo claro que el colegio estaba a favor de la facultad de medicina pero que éticamente estaba obligado a dar datos muy relevantes sobre el contexto actual. El dr. Torres y el dr. Bennasar explicitaron, la postura de los decanos de las Facultades de Medicina, en contra de nuevas facultades de medicinas y críticos con la docencia y formación que se da en algunos hospitales del estado y la noticia de que había un proyecto firme con una universidad privada que quería implantar los estudios de medicina en nuestra comunidad. El Dr. Bonnín en una intervención de alto nivel habló de valores, habló de añadir valores, de no confundir precio y valor, habló de no quedarse atrapados en el debate estrictamente económico, de generar excelencia, de la facultad de medicina como un proyecto muy ilusionante y compartido que añadiría valor y de que en su construcción había que contar e implicar a los excelentes colegas del hospital de Son Llatzer. Que era una apuesta por la innovación y el futuro. Desde aquí quiero felicitar a los ponentes por la calidad de sus razonamientos así como por su clara forma de exponerlos. Fue un debate fértil, a pesar del moderador. Por otra parte quiero agradecer al moderador porque, muy a su pesar, nos dio la oportunidad de desmontar la leyenda negra sobre la postura del sindicato sobre la facultad de medicina, y la de constatar que algunos pocos siguen presentando anticuerpos crónicos antisindicato. No nos sorprende porque el agradecimiento no es un valor actual. En las futuras asambleas aclararemos la carrera profesional, objetivo fundamental del sindicato en el año y medio que queda de la legislatura. Está claro que configuramos el futuro a través de cómo construimos el presente. Por eso el dr Bonnín, sostuvo que el proyecto tenía que empezar ya. Pero nunca hay que olvidar que el futuro siempre es contingente. No hay que olvidar que quien debe de liderar la nueva facultad de Medicina debe ser la UIB pero se precisa el necesario soporte y consenso económico, empresarial, civil y sobre todo político. Pienso que el anhelo de una facultad de medicina es un sueño que se hará realidad, ya que tenemos excelentes mimbres. Pero debemos preguntarnos ¿aquí y ahora se dan las circunstancias idóneas para que el proyecto sea pertinente, viable y sustentable? ¿Es ético y ejemplar (y no es lo mismo el debería que él debe) destinar recursos económicos, en momentos de grandes recortes lineales y de grandes necesidades sociales en proyectos, subvenciones y organizaciones cuyos fines no son en este momento prioritarios para interés general? ¿No deberíamos apuntalar y reconstruir la sanidad, la educación y la dependencia e ir fortaleciendo la conectividad investigadora de calidad para un contexto más propicio? La toma de decisiones debe de hacerse siempre de manera prudente y por supuesto teniendo claro que al contexto no podemos obviarlo. La prudencia es la decisión correcta en el momento oportuno. Admitir la realidad es empezar a modificarla. He aquí la madre del cordero. Ah y ya saben aquí y ahora que estamos en derrota pero nunca en doma.

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