“Uno de nuestros objetivos es hacer transplantes de riñón de donante vivo”

Doctor Julio Velasco, coordinador de trasplantes del hospital de Son Dureta

El doctor Julio Velasco es un médico internista con gran experiencia en la UCI, trabajando en esa frontera tan extraña que separa la vida de la muerte. También tiene una gran experiencia como coordinador de transplantes y donaciones de órganos de Son Dureta, una actividad en la que si Baleares es una de las regiones punteras en España, el liderazgo en las Islas es de Son Dureta. Los proyectos de futuro son claros: más donantes, trasplante hepático y transplantes de riñón de donantes vivos.

P.- Parece que la cosa va bien, en Baleares, en lo que a donaciones y transplantes se refiere.

R.- Estamos en una línea muy regular, y eso que 2009 no habrá sido uno de los años más activos. Lo cierto es que desde principios del siglo tenemos cada año 30 o 40 donantes en muerte encefálica, con lo que Baleares está entre las comunidades de España con las tasas más altas. En 2005 fuimos la comunidad con mayor proporción de donantes, con 46 por millón de habitantes. El resto de años estamos entre las 5 o 6 primeras comunidades.

P.- Unas buenas cifras.

R.- Sí, pero lo importante es hacer bien el trabajo, porque si se hace demasiado caso a las cifras se convierte en una competición. Lo importantes es hacer las cosas bien, tener un buen feeling con el resto de profesionales. Hay que tener en cuenta que en el proceso de una donación a un transplante hay implicados cien profesionales, es un proceso multidisciplinar.

P.- ¿A qué cree que se debe que haya unos años mejores que otros?

R.- Pues haciendo las cosas bien en el plano profesional, hay años, como 2001, en el que hay menos donantes. Ese año fue un socavón en nuestra línea ascendente. ¿Qué pasó? Pues probablemente que hubo menos campañas de prensa, campañas de concienciación, y eso se nota porque se producen más negativas familiares.

P.- Negativas familiares: el gran problema a resolver, la traba para las donaciones a veces difícil o imposible de salvar.

R.- Hay que tener en cuenta que España es el país del mundo con más donantes y más transplantes. Sin embargo, en esta cadena el eslabón más débil es la negativa familiar. Si la familia no lo admite no se puede proceder a la extracción, ni aunque el fallecido tuviera carnet de donante de órganos. En Baleares quizás tengamos unas tasas de negativas familiares algo más altas que en el conjunto de España.

P.- ¿Y eso a qué se debe?

R.- Pues a un factor que por una parte es positivo, pero por otra parte es negativo. Baleares es una de las regiones con más extranjeros que una vez fallecidos se convierten en donantes, pero es una de las regiones con más negativas por parte de extranjeros. Las razones son culturales y religiosas. Hay religiones, como la musulmana, que dificultan el proceso, pese a que los guías espirituales de esta religión se han puesto de acuerdo para explicarles que no es incompatible el Islam con las donaciones de órganos. Pero ya digo que tenemos muchas negativas de extranjeros. De las 9 que llevamos este año, 5 son de personas de origen extranjero. Los africanos, incluyendo ahí a los musulmanes, los asiáticos y los españoles de etnia gitana son los que más trabas ponen. Pero por otra parte, el 30% de las donaciones que llevamos este año es de donantes extranjeros, lo que también es importante y significativo.

P.- ¿Qué peso tienen las negativas en general?

R.- En Baleares en ocasiones llegamos al 20% de los potenciales donantes. Este año estamos en un 18%. A nivel nacional la media es del 15 o 16%.

P.- Supongo que la pregunta “¿acepta que su familiar recién fallecido sea donante de órganos?” es muy compleja.

R.- Nosotros somos un equipo de cinco médicos, trabajadores de la Unidad de Cuidados Intensivo, y una administrativa que presta apoyo a los familiares. Una de nuestras funciones es solicitar el permiso a los familiares. Y es algo muy complejo, muy emotivo, algo que hacemos por experiencia y por vocación. En ocasiones ha solicitado el permiso alguna persona ajena al servicio y ha sido un fracaso. Ninguna entrevista con los parientes es igual a otra. A veces empieza con una negativa y luego, cuando los convences y la madre de un chico que acaba de morirse con 17 años te da las gracias por lo que has hecho y te da dos besos… eso no tiene precio. A veces salimos de la entrevista llorando de emoción.

P.- Vamos por partes, y nunca mejor dicho. ¿Cómo están las cosas en lo que se refiere a las donaciones y transplantes de riñón, que son los únicos transplantes de órganos que por el momento se hacen en Baleares?

R.- En este hospital hay una amplia experiencia en transplantes de riñón. Hay un bagaje médico y quirúrgico muy importante y me consta que la evolución y el resultado por parte de los pacientes es muy bueno. En transplantes renales llegamos a alcanzar niveles de excelencia. En estos momentos nos estamos planteando potenciar las donaciones ‘de vivo’.

P.- O sea, captar donantes vivos…

R.- Eso es. Es un proceso mucho más complejo que cuando el donante ha fallecido. Hay que encontrar a las persona compatible, hacerle un examen médico y psiquiátrico e incluso acudir al Juzgado de Guardia para que certifique que el proceso es altruista, que no hay ninguna compensación económica. El comité ético del hospital ha de aprobar cada caso.

P.- E imagino que técnicamente no es lo mismo.

R.- Claro que no. La extracción a un donante vivo se hace por un procedimiento laparoscópico. Y hay que tener en cuenta que se trata de una persona sana a la que de algún modo se le va a causar cierto daño, que hay que tener en cuenta y reparar. Los protocolos han sido renovados recientemente y hemos obtenido la acreditación para hacerlo. De cualquier modo, no será la primera vez que se hace en Baleares, aunque la última fue en 1992 y ha habido que renovar todos los protocolos. Ahora estamos esperando que se produzca un caso ideal para comenzar de nuevo. Esa es la tendencia actual. Como lo es captar donantes en parada cardíaca.

P.- ¿Cómo es eso?

R.- Actualmente se buscan los donantes entre personas que tienen muerte cerebral, pero también es posible hacerlo con personas con muerte derivada de parada cardíaca. Pero para ello hay que tener una estrecha relación entre las urgencias extra hospitalarias y el hospital. Hay que tener en cuenta que se trata de personas a las que se les falla el corazón por la calle y a las que hay que traer corriendo al hospital. El proceso es muy complejo, técnicamente, judicialmente, la familia, el proceso de cardio compresión para que siga bombeando sangre, el enfriamiento de los órganos.

P.- Otro gran hito del desembarco en Son Espases ha de ser la implantación del transplante hepático.

R.- Primero hemos de dar un paso importante. Cuando se produce un donante multiorgánico vienen cirujanos extractores en un avión especial a extraer los órganos y los nuestros actúan como auxiliares. Ahora se trata de cambiar, dar un giro y que comiencen a ser los nuestros los que extraigan los órganos y se los lleven a donde puedan implantarlos. Este ha de ser el paso previo para poder hacer el transplante de hígado en Baleares, en Son Espases.

P.- O sea, comenzar a formar a los especialistas.

R.- Una de las razones de que se haya traído del Clínico de Barcelona al actual jefe de Cirugía, el doctor Xavier Pérez, es precisamente eso. Él tiene amplia experiencia. Hay que ir formando un equipo. Además de los cirujanos, ha de haber un hepatólogo que selecciones a los pacientes antes y luego los atienda tras el transplante. Ha de haber un laboratorio que pueda realizar rápidamente los múltiples análisis necesarios para efectuar un transplante y hay que hacer los protocolos necesarios. Estamos a la espera de obtener la acreditación para el transplante hepático, es una gran perspectiva de futuro.

P.- También se hacen extracciones de córneas y piezas óseas.

R.- Hay una gran actividad en extracción de córneas y se trabaja ya en la extracción de piezas óseas, que luego se entregan al Banco de Tejidos, que las procesa y las deriva a los hospitales que las necesitan. Es curioso pero se da el caso de familias que aceptan la donación de órganos, pero no de huesos. Creen que el cadáver quedará desestructurado, cuando hay técnicas de reconstrucción que dan resultados bastante buenos. Esto les preocupa especialmente a quienes quieren un enterramiento tradicional y menos a quienes optan por la incineración.

P.- ¿Cómo están las listas de espera?

P.- Hablando de los transplantes renales, que son los que se hacen en Baleares, hay que decir que se transplanta en los primeros años, antes que en otras regiones. En estos momentos hay en espera unas 60 personas. Con los 31 donantes que llevamos este año, que suponen 62 riñones, tendría que ser suficiente, pero hay que tener en cuenta que hay muchos casos de incompatibilidad. Por eso se envían riñones fuera y se traen riñones de fuera. Este año hemos transplantado 45 riñones. Si alcanzamos los 48 habremos batido nuestro récord.

P.- Le veo muy motivado.

R.- Le diré una cosa. Un solo donante, una persona que ha muerto, puede aumentar la expectativa de vida de otras personas hasta en un total de 60 años. No hay ningún acto médico tan efectivo. Lo difícil es hacer entender a algunas personas que si el cerebro está muerto no hay nada que hacer, aunque vean el cuerpo entubado y una respiración artificial. Eso es algo que en ocasiones no entienden algunos médicos. Y se dan casos terribles, como el de un joven de Ibiza que está en lista de espera para un transplante, fallece su padre en condiciones de ser donante y él se niega a autorizarlo… cuando muchas personas que han accedido han vivido mejor el duelo por la pérdida de su ser querido y son felices por una parte de ese ser vive en otras personas. Te ven por la calle, tiempo después, te abrazan, y te dicen que volverían a aceptar, caso de volvieran a sufrir una tragedia similar.

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