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¡Que vienen los golpes de calor!

Los viejos del lugar siempre decimos que antes a las olas de calor se les llamaba verano y que todo esto de los que se habla ahora parece más una moda de aprensivos que una novedad climática. Lo cierto es que ya se recoge la ola de calor de junio de 2026 como una de las más importantes de la historia reciente. Y vendrán más.

Se estima que esta histórica ola de calor haya dejado más de 200 muertes en España y más de 1.300 en Europa, con picos que superaron los 42 ºC. Las muertes se producen en personas frágiles —mayores, enfermos crónicos, inmunodeprimidos, oncológicos, etcétera— por complicaciones o agravamientos del estado de la salud.

Las estimaciones del Ministerio de Sanidad indican que se han registrado (al cierre de esta edición, en la última semana de junio) aproximadamente 212 muertes adicionales en España vinculadas directamente al episodio de ola de calor, superando las cifras récord de mortalidad por calor extremo de otros momentos.

Hay que tener en cuenta que en esta ocasión se han registrado factores agravantes, como la coincidencia con intrusiones de aire sahariano y partículas en suspensión, empeorando las patologías respiratorias y cardíacas. Muchas personas que sufren episodios de asma y/o alergias han manifestado agravamientos en sus casos.

Y es que el golpe de calor no es ninguna broma. Los servicios de Urgencias Médicas han registrado casos críticos por fallo multiorgánico, deshidratación severa con pérdida crítica de agua y electrolitos, trastornos del sueño, irritabilidad y agotamiento por noches tórridas (con mínimas rozando los 30 ºC).

También se pueden dar como efecto de episodios de calor extremo la exacerbación de enfermedades crónicas, es decir, empeoramiento de patologías respiratorias, cardiovasculares y renales preexistentes, lo cual afecta especialmente a las personas mayores, que son quienes las sufren en mayor número de casos.

Por el momento, en Baleares hemos tenido suerte, ésta ha sido la única comunidad autónoma de España sin muertes atribuibles al calor durante la primera ola de junio de 2026. En el centro y norte peninsular se ha producido la concentración del grueso de la mortalidad. Pero no hay que perder el cuidado, porque aún queda verano.

Se considera golpe de calor cuando la temperatura corporal rebasa los 45° C. En una situación de hipertermia el punto de ajuste hipotalámico no cambia, pero la temperatura corporal sube superando los mecanismos de regulación de temperatura.

Como consecuencia se produce el golpe de calor. Suele afectar a dos grupos de población. Por un lado, a individuos sanos que realizan ejercicio físico intenso (golpe de calor por esfuerzo), y por otro, a personas mayores enfermas (golpe de calor clásico).

El tratamiento se basa en el enfriamiento inmediato (antes de menos de 2 horas), y el apoyo a órganos y sistemas. Los síntomas pueden incluir: Delirio; broncoaspiración; vómito; convulsiones; alteraciones sutiles del comportamiento y dolor de cabeza.

La diaforesis (sudoración excesiva) puede «no» estar presente y el paciente sí estar sufriendo un golpe de calor. La incapacidad parcial para sudar con normalidad no descarta el diagnóstico de golpe de calor (especialmente en ancianos).

El golpe de calor es un síndrome en el que se pasa previamente del «estrés por calor» a «los calambres por calor». La afectación —explican los expertos— puede ser diferente: Es posible que haya pacientes afectados por un golpe de calor que pasen a una situación de «agotamiento por calor» y otras sufren el «golpe de calor».

El hecho de que a consecuencia de un golpe de calor se puedan dar efectos neurológicos hace que la afección sea preocupante y que por ello no haya que dejar pasar las sospechas de que se ha dado un caso, esperando que se “cure sólo”.

Ejercicio, fiebre, tirotoxicosis, problemas metabólicos o drogas aumentan el efecto del calor. Son factores igualmente perjudiciales el aumento de la temperatura, la humedad, la deshidratación, las drogas, la disminución de la capacidad de sudar.

La temperatura corporal sobre los 40° C pone la vida en riesgo (la temperatura normal es 36,6 a 37,5°). A 41°, comienza la muerte cerebral, a 44° la situación es crítica. Temperaturas internas por encima de 50 °C causan rigidez muscular y muerte.

En el tratamiento de los pacientes con golpe de calor se busca un enfriamiento inmediato y mantener los sistemas y órganos. Es vital enfriar cuanto antes, ya que si se tarda más de dos horas, la mortalidad se sitúa en el 70 por ciento.

El proceso de enfriamiento debe efectuarse bajo vigilancia sanitaria profesional. Se comienza llevando al paciente a un lugar más frío, desnudándolo y mojándole la piel. El objetivo es llegar a los 39° C de temperatura corporal, y cuando se llegue al hospital continuar en la unidad de cuidados intensivos.

Entre las acciones a llevar a cabo, se busca que se mantenga el flujo sanguíneo cutáneo. El método conductivo lleva el paciente a un lugar fresco y a la sombra, y aplica compresas frías al cuello, ingles, axilas y cabeza, siempre pidiendo ayuda médica.

La corriente de aire busca mantener la piel a 30-32° C para evitar que deje de fluir sangre y calor del cuerpo a la piel). La temperatura bajará 1º cada 11 minutos, llegando a 39,4° C en sesenta minutos.

Este método logra que la mortalidad se reduzca del 70 al 11%. Otros métodos pasan por la Inmersión en agua (helada a poder ser), o rodearlo de cubitos de hielo y rociar con sal (provocando el deshielo y la absorción de calor), siempre bajo vigilancia médica.

Estos métodos tienen los inconvenientes de detener el flujo de sangre y calor del interior del cuerpo a la piel, necesitando un masaje cutáneo para mantener el flujo. Es un método efectivo pero peligroso, y con problemas de colapso cardiovascular.

Desde la Conselleria de Salut del Govern balear se realizan una serie de recomendaciones básicas para evitar ser víctimas de un golpe de calor y, al mismo tiempo, aconsejar a aquellas personas que estén en mayor riesgo de salud en caso de sufrirlo:
El golpe de calor es una situación que puede ser grave, en la que la temperatura corporal llega a los 40 ºC y el cuerpo no puede reducirla de forma eficaz. Está causado por permanencia prolongada en ambientes muy calurosos o por realizar una actividad física intensa cuando hace mucho calor.

¿Quién tiene mayor riesgo?

  • Los mayores de 65 años (y más si viven solos y/o son dependientes).
  • Los bebés y los niños pequeños.
  • Los enfermos crónicos (cardiovasculares, respiratorias, diabetes, obesidad…) y/o con determinadas medicaciones (antidepresivos, diuréticos, antihipertensivos…)
    Los trabajadores en ambientes calurosos.
  • Aquellos que realizan ejercicio físico intenso en las horas de mayor calor

¿Cómo se reconoce?

  • Temperatura muy elevada.
  • Piel enrojecida, caliente y seca.
  • Pulso acelerado y respiración rápida.
  • Calambres.
  • Dolores de cabeza, náuseas y/o vómitos, somnolencia y sed intensa.
  • Puede haber confusión, convulsiones y pérdida de conocimiento (que a veces es el primer síntoma en adultos mayores).

¿Cómo prevenirlo?

En casa: Cierra las ventanas y baja las persianas o echa las cortinas cuando dé directamente el sol. Ventila la casa a primera y última hora del día. Procura estar en las habitaciones más frescas. Dúchate una o dos veces al día, o humedece la piel con toallas húmedas.

En la calle: Evita salir en las horas de mayor calor y más aún realizar actividades físicas intensas (deportes, etc.). Haz las compras, gestiones, visitas y ejercicio en las primeras y últimas horas del día. Si tienes que salir, intenta ir por la sombra; ponte sombrero y ropa amplia de tejidos ligeros (algodón, lino…) y de colores claros. Y llévate una botella de agua. No dejes nunca a nadie en un vehículo aparcado, ni siquiera con las ventanillas abiertas. La temperatura dentro del mismo puede elevarse más de 6-7 °C en 10 minutos.

Bebida y comida:

Bebe líquidos en abundancia, aunque no tengas sed. La mejor bebida es el agua, a temperatura ambiente, no demasiado fría. Los zumos de fruta, la leche o sopas frías como el gazpacho nos ayudan a estar bien hidratados.

Evita las bebidas alcohólicas (el alcohol deshidrata porque facilita la eliminación de agua por la orina y aumenta la sudoración); no abuses de bebidas excitantes (como el café o el té) o con mucho azúcar.

Come más verduras y frutas, fraccionando las comidas a lo largo del día y en cantidades moderadas. Evita las comidas calientes, pesadas y copiosas.

Otras recomendaciones:

Si tomas determinados medicamentos (para la tensión, el corazón, la depresión…) sigue las instrucciones de tu médico y conserva el medicamento siguiendo las instrucciones del envase. Procura que las personas mayores y los niños beban agua, sobre todo si están solos o enfermos. Si te encuentras mal por el calor pide ayuda y llama al 061. Si encuentras a alguien que esté mal por el calor, préstale ayuda.

Enfriamiento rápido y agresivo

Jaume Orfila
Asesor Científico de Salut i Força

Las novedades más relevantes no son tanto farmacológicas como organizativas y terapéuticas. La evidencia reciente refuerza que el factor pronóstico más importante es la rapidez del enfriamiento.
De hecho, la primera guía internacional de la Sociedad Médica de Cuidados Críticos (SCCM) específica sobre golpe de calor, publicada en 2025 basada en metodología GRADE nos dice que:
• El enfriamiento activo siempre preferible al pasivo.
• La inmersión en agua fría o helada (1-12 °C) es el método más más eficaz cuando sea factible.
• El objetivo es el de alcanzar una temperatura central <39 °C en unos 30 minutos desde el reconocimiento clínico.
• Priorizar técnicas con velocidad de enfriamiento =0,155 °C/min.
• Fin de los antipiréticos en el golpe de calor. Insiste en que el golpe de calor, no es una fiebre mediada por el hipotálamo, por lo que el paracetamol, antiinflamatorios y salicilitatos no deben utilizarse para reducir la temperatura, ya que carecen de beneficio demostrado.
• “Cool first, transport second”. Refuerzan el concepto de que hay que enfriar inmediatamente en el lugar del evento antes del traslado, siempre que existan medios adecuados. Se ha demostrado que la duración de la hipertermia está estrechamente relacionada con insuficiencia multiorgánica y secuelas neurológicas.
• Las nuevas guías destacan que el aumento de las olas de calor está incrementando la carga asistencial por golpe de calor clásico y por esfuerzo.
• La necesidad de impulsar sistemas de alerta precoz, protocolos hospitalarios específicos y planes de prevención en ancianos, deportistas y trabajadores expuestos.
• Los biomarcadores y la detección de lesión orgánica precoz, en investigación actual, se centran en descartar la coagulalopatía, endotelitis y lesión renal aguda y daño neurológico.

 

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