La tercera oleada del Estudio Nacional de Seroprevalencia ENE-COVID concluye que un 5% de la población española tiene anticuerpos, aunque en Balears cae hasta el 1,4%

JUAN RIERA ROCA
El Estudio Nacional de Seroprevalencia ENE-COVID, del que se acaba de conocer la tercera oleada, concluye que un 5% de la población española tiene anticuerpos. Este porcentaje apenas ha variado en las tres oleadas de las que consta el mismo: en la primera se estimó en un 5% y en la segunda y tercera ha sido del 5,2%.

En lo que respecta a las Illes Balears, en el primer estudio se analizó a 1.372 personas, en el segundo a 1.344 y en el tercero a 1.280 registrándose una prevalencia de anticuerpos IgG anti SARS-CoV-2 del 2,3%, del 1,5% en la segunda ronda y del 1,4% en la tercera, de modo que en estos momentos la media balear ronda tan solo el 30% de la estatal.

Estos resultados confirman que, pese al gran impacto de la pandemia en España la inmunidad de grupo (que se estima en un 70% de población inmunizada, momento en el que el virus comienza a desaparecer por dificultad para encontrar nuevos huéspedes) está aún lejos, por lo que la vacunación –cuando se obtenga –parece la solución más plausible.

La presentación de los resultados coincide con la publicación, ayer, de un artículo científico en la revista ‘The Lancet’, publicación reconocida como una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo y la segunda con mayor impacto en el campo de la Medicina, lo que determina que estos datos se hayan convertido en lo que se denomina “literatura científica”.

Se ha observado una tasa global de seroconversión (personas que no tenían anticuerpos en la primera oleada y que los han desarrollado a lo largo del estudio al tener contacto con el virus) del 0,9% entre la ronda 1 y la ronda 2, un porcentaje algo menor (0,7%) entre la ronda 2 y la ronda 3. Estas cifras reflejan la baja aparición de nuevas infecciones tras el confinamiento.

Por otra parte, también se ha observado seronegativización, es decir, ausencia de anticuerpos IgG detectables en personas que los tenían previamente, siendo globalmente de un 7,1% entre la ronda 1 y la ronda 2, y de aproximadamente un 14% al analizar todo el periodo del estudio, aunque este último dato requiere confirmación.

La «pérdida» de los anticuerpos fue más frecuente en personas que no habían tenido ningún síntoma (11,0% entre las rondas 1 y 2, con información más precisa) y mucho menos frecuente en los participantes con una PCR positiva (0,5%) y en aquellos que describieron pérdida súbita del olfato o del gusto (2,6%), siempre según fuentes sanitarias estatales.

Mientras el porcentaje de sintomáticos ha disminuido sustancialmente entre la primera y la segunda ronda, se ha observado un leve incremento en la última ronda, lo cual podría ser fruto de la mayor movilidad de la población tras el periodo de confinamiento. Es posible que un porcentaje de estos pacientes puedan ser casos de COVID19 en fase precoz de la enfermedad.

Los autores del artículo de ‘The Lancet’ consideran que los resultados obtenidos en España, un país con una onda epidémica intensa en el que las cifras de seroprevalencia son bajas, reflejan la dificultad de obtener una inmunidad de rebaño (de grupo) a corto plazo, lo que sería el modo natural de dar por finalizada la pandemia.

En este sentido, el comentario que acompaña al artículo de «The Lancet» a cargo de investigadores de centros de referencia en Ginebra (Drs Isabella Eckerle & Dr. Benjamin Meyer) señala que «sería poco ético someter a la población y al sistema sanitario a una mayor presión para conseguir esta inmunidad de grupo».

En definitiva, estos resultados, junto a la presencia de un porcentaje sustancial de infecciones asintomáticas, refuerzan la necesidad de mantener las recomendaciones de salud pública de distanciamiento social, uso de mascarillas y lavado de manos, a la espera de una vacunación efectiva, a falta, aún, además, de una terapia farmacológica eficaz.

Según se señala en dicha publicación, y como ya se trasladó en la difusión de los datos preliminares de las primeras oleadas, existe bastante variabilidad geográfica en el porcentaje de seroprevalencia. Algunas provincias se sitúan en un 2-3%, mientras que otras superan al 10%, registrándose los porcentajes más altos en la zona centro de la península.

El porcentaje también es mayor en los núcleos de población con más de 100.000 habitantes en comparación con municipios con menor población (6% y 4%). No se observan diferencias entre hombres y mujeres. La prevalencia de anticuerpos IgG anti SARS-CoV-2 es ligeramente menor en niños y adolescentes (sobre un 3,5%), con escasas variaciones en adultos. El artículo destaca la prevalencia más elevada de anticuerpos en personal sanitario (10%) y entre trabajadores de residencias y sociosanitarios (7,7%).

Enntre el 74% y el 89% de los participantes que referían haber tenido una PCR positiva al menos dos semanas antes del estudio se detectan anticuerpos IgG contra el coronavirus. Entre las personas que refieren haber presentado síntomas compatibles con la enfermedad, la seroprevalencia aumenta con el número de síntomas.

Esta seroprevalencia es particularmente alta en las personas que refieren pérdida súbita del olfato y/o del gusto (40%-41%). Finalmente, se confirma que en torno a un 2,5% y un 2,8% de los participantes que no refieren ningún síntoma presentaron anticuerpos IgG, lo que refuerza la existencia de infecciones asintomáticas.

Los participantes que comunicaron haber tenido contacto con un caso COVID19 confirmado, o con una persona con síntomas compatibles, presentaron una prevalencia de anticuerpos superior a la población general. Destaca la prevalencia en personas que han convivido con un paciente COVID19 confirmado que se sitúa entre el 27 y el 31% en las distintas rondas.

Los convivientes con personas con síntomas compatibles con la enfermedad también presentaron una seroprevalencia más alta que la media (15%). En personas que refieren haber tenido contacto con un caso confirmado fuera del hogar, la seroprevalencia oscila entre el 10% y el 15% en las distintas rondas.

Las tres rondas del estudio, impulsado por el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III, del Ministerio de Ciencia e Innovación, y en el que han colaborado los sistemas de salud de todas las comunidades autónomas y las ciudades de Ceuta y Melilla se han desarrollado entre el 27 de abril y el 11 de mayo; del 18 de mayo al 1 de junio, y del 8 al 22 de junio.

Ha incluido un total de 68.296 participantes, de los cuales 54.858 han participado en las tres rondas. En total, se han realizado 186.908 test rápidos (más 9.755 en el estudio específico insular) y se han recogido 165.176 muestras de sangre (más 9.130 adicionales en el estudio específico insular).

Conozca el informe más detallado del estudio en INFOR060720134446500

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