Prevenir la gripe es posible y recomendable

Javier Arranz Izquierdo, responsable del Grupo de Trabajo de enfermedades infecciosas de la Ibamfic, explica cómo evitar el contagio de una patología emergente en el invierno

Ante la epidemia de gripe que estamos sufriendo estos días, la Sociedad Balear de Medicina Familiar y Comunitaria, IBAMFIC, a través de su grupo de enfermedades infecciosas, recuerda las principales medidas de prevención y las pautas más importantes para paliar los síntomas generales. La gripe es una enfermedad sin demasiadas complicaciones, salvo en algunos casos, pero las molestias que ocasiona son suficientemente importantes para limitar nuestra vida diaria y la de los que nos rodean.

Evitar el contagio es una de las mejores formas de luchar contra la gripe, no sólo para no caer enfermos, sino también para evitar contagiar a otras personas y disminuir el impacto en la sociedad.

La gripe es una enfermedad de contagio por vía respiratoria, es decir, se transmite principalmente por el aire con la tos pero también por contacto con secreciones de enfermos.

Por lo tanto, todas aquellas medidas que limiten esta transmisión evitarán que padecemos una gripe.

1. Evitar los ambientes fríos: Cuando bajan las temperaturas, llega la gripe, siendo las últimas semanas de enero o primeras de febrero el punto álgido de los contagios. Evitar los cambios bruscos de temperatura puede ayudar a mantener en buen estado nuestras mucosas respiratorias, la primera barrera contra la gripe.

2. Evitar el contacto cercano con enfermos de gripe: Si disminuimos el contacto con personas con gripe, evitaremos el contagio, así de fácil y difícil. Al menos, limitar el contacto cercano (tocar, besar) cuando estamos cerca de un enfermo de gripe. Hay que tener en cuenta que los niños son los grandes transmisores de la gripe. Evitar las aglomeraciones o limitar las estancias no necesarias en lugares con enfermos.

3. Tener una buena higiene de manos: Un buen y frecuente lavado de manos, evitar tocarse la nariz y los ojos evita que nos contagiamos después de haber tocado posibles fuentes de enfermedad.

También una buena limpieza del hogar y de las zonas comunes.

4. Si a pesar de todo nos ponemos enfermos, hay que evitar contagiar a los demás: No toser o estornudar encima otras personas. Se debe hacer cubriéndose la cara con un pañuelo de papel, y tirarlo inmediatamente a una papelera. A continuación, hay que lavarse las manos.

5. Tener cuidado de nuestro cuerpo: Mantener una buena hidratación ayuda también al funcionamiento del sistema respiratorio y una alimentación equilibrada ayudará a nuestras defensas a protegernos.

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