“El acompañamiento psicológico en las emergencias es una necesidad para dar paso al restablecimiento de la persona”

JAVIER TORRES/ DECANO DEL COL·LEGI OFICIAL DE PSICOLOGIA DE LES ILLES BALEARES

Psicólogo forense en el Instituto de Medicina Legal de Baleares (Ministerio de Justicia) y decano del Col·legi Oficial de Psicología de les Illes Balears (COPIB), Javier Torres es también coordinador del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (GIPEC-IB), junto con la Vocal de la institución colegial, Antonia Ramis, y coordinador a nivel estatal del Área de Intervención Psicológica en Emergencias del Consejo General de la Psicología de España. Su experiencia personal en esta área hace que Torres reivindique y defienda el importante papel que desarrollan los profesionales de la psicología en las emergencias: psicólogos/as de guardia 24 horas, 365 días del año, pendientes de que una llamada del 112 les active ante cualquier situación en la que los cuerpos de seguridad (Policía, Guardia Civil, Bomberos) y sanitarios consideren oportuna su intervención. Intentos de suicidio, comunicaciones de fallecimiento por accidentes de tráfico, violencia de género, ahogamientos y todo tipo de situaciones críticas en las que el acompañamiento psicológico se convierte en una necesidad para dar paso al restablecimiento y normalización del funcionamiento cotidiano de la persona.

P.- ¿Cómo describiría la evolución que ha experimentado el servicio del COPIB de atención psicológica en emergencias y catástrofes, GIPEC-IB, desde su puesta en funcionamiento?

R.- El GIPEC se puso en marcha en el año 1998 gracias a la apuesta que hizo la Dirección General de Emergencias con el proyecto que elaboramos. Desde entonces siempre hemos estado preparando al equipo de intervención psicológica para una hipotética intervención en una gran emergencia o catástrofe, así como también para todas aquellas emergencias cotidianas en las que se nos ha activado. Contamos con un equipo de 52 psicólogos preparados y con una extensa formación y experiencia.

P.- ¿Quién o qué casos son susceptibles de precisar este tipo de asistencia?

R.- Las intervenciones que se realizan vienen determinadas por situaciones derivadas de accidentes, comunicación de malas noticias, intervención con enfermos mentales, asesinatos, muertes súbitas tanto de adultos como de adolescentes o niños, intentos autolíticos, ya sean consumados o no, intervención con menores víctimas de situaciones traumáticas, situaciones de violencia o cualquier situación que requiera de una intervención psicológica inmediata y de urgencia, ya sea para comunicación de malas noticias o apoyo en el duelo. No nos olvidamos tampoco del asesoramiento y apoyo psicológico a los equipos de intervención para mitigar el impacto psicológico que genera una actuación en emergencias.

P.- ¿Por qué es tan importante prestar una atención psicológica desde el mismo momento en que se produce una situación de emergencia?

R.- Nuestra intervención puede ayudar a manejar crisis agudas de ansiedad o fuertes sentimientos de desesperanza e indefensión que suelen aparecer. Además, puede ayudar a enfocar el inicio del duelo para que en un futuro no se convierta en un duelo patológico, y orientar pautas y estrategias de afrontamiento a medio y largo plazo. Todo ello con la finalidad de minimizar el impacto de la crisis en las personas afectadas, restaurando sus capacidades y conectándolas con sus recursos de afrontamiento para que puedan superar adecuadamente una situación estresante imprevista.

P.- ¿Qué tipos de problemas o dificultades psicológicas pueden afectar a una persona que se enfrenta a estos accidentes o desastres? ¿Se pueden evitar si la intervención psicológica es inmediata?

R.- No siempre se trata de evitar afectación psicológica porque no siempre es posible, pero si ayudar a mitigar, reducir y reconducir a la persona de tal manera que se le pueda dotar de estrategias para manejar la situación conflictiva, estresante y traumática.

P.- En una situación de emergencias, ¿quién necesita ser atendido? ¿Cómo se distingue? ¿A quién se le da prioridad?

R.- Estamos trabajando en el triage psicológico en emergencias, una herramienta que permita valorar, detectar y clasificar a estas personas en función de la prioridad en la que requieren ser atendidos, ya que no todas las personas presentan una misma vulnerabilidad a la situación sufrida. El triage se basa en tomar decisiones en base a valoraciones incompletas. Es decir, tener una visión general de cada víctima, ya que durante el triage no vamos a tener en cuenta muchos datos personales, familiares, sociales, de patología previa, situaciones previas…porque una de las características del mismo, es que tiene que ser rápido para poder valorar a todos los afectados.

P.- ¿Cómo se ayuda a las personas e intervinientes in situ? ¿Es diferente la intervención psicológica que se realiza con un niño o con un adulto en estos casos?

R.- Enfrentarnos a una emergencia o crisis, que, por ser inesperada e imprevista, puede provocar a las personas afectadas e intervinientes toda una serie de reacciones que son “normales ante una situación anormal”. Es fundamental crear un clima de apoyo y seguridad psicológica, en la que puedan expresar emociones y sentimientos, comunicar miedos e inquietudes, y reconocer necesidades. Básicamente la intervención en cuanto a la importancia de abrir los canales de la comunicación y expresión de emociones y sentimientos es la misma en adultos que con niños, pero hay que tener en cuenta que los niños, por sus características especiales “por ser niños”, debemos considerar su edad, circunstancias personales, capacidad de comprensión, madurez… para atender adecuadamente su proceso de asimilación del suceso.

P.- ¿Se facilita o se realiza algún tipo de seguimiento a posteriori de esas personas?

R.- Es deseable que las personas atendidas en crisis puedan, si así se considera y lo necesitan, disponer de un seguimiento a los efectos de reducir el impacto emocional y prevenir las posibles secuelas de tipo psicológico.

P.- ¿Cómo se preparan los psicólogos/ as para afrontar estas situaciones sin que les afecte y poder realizar su trabajo correctamente?

R.- Es un trabajo bastante duro y de gran impacto emocional pues se trabaja muy de cerca con la persona afectada y en donde todos sus sentimientos son muy vulnerables. Formación continua, experiencia, asistencia a simulacros y supervisión son los cuatro ejes fundamentales que estamos trabajando con el equipo para conseguir una adecuada resolución de la emergencia sin que ello afecte al trabajo que realizamos. Pero ciertamente, no somos “maquinas”, y hay situaciones muy duras en las que el profesional de la psicología debe saber distanciarse o retirarse y dar paso a un/a compañero/a.

P.- ¿Qué intervención/es de las realizadas en Baleares es/han sido la más difícil a la que han tenido que enfrentarse los profesionales del GIPEC-IB?

R.- Todas aquellas que tienen que ver con menores son las más duras. Suicidio de adolescentes, ahogamientos en piscinas, comunicación de fallecimiento de progenitor al menor, muertes traumáticas por accidente, etc. Estas situaciones requieren una predisposición y presencia en la que todos los “poros” de la comunicación (verbal y no verbal) están abiertos y en permanente contacto con la persona atendida para ofrecerle la ayuda que precise.

P.- Como coordinador del servicio junto con Antonia Ramis, ¿cómo defendería la importancia del psicólogo/a de emergencias? ¿Está suficientemente reconocida la figura de este profesional en Baleares?

R.- La demanda social y el reconocimiento en este ámbito de intervención ha hecho crecer la necesidad del profesional de la psicología en emergencias y catástrofes y plantea la obligación de proteger y velar por los derechos de los usuarios y de los intervinientes, ofreciendo servicios que respondan a las demandas dentro de un marco profesional de calidad. Creemos necesario que mediante diferentes formulas se consolide este espacio profesional y que se creen los medios y recursos necesarios porque pueda continuar y expandirse cuantitativamente (mayor número de profesionales actuando) y cualitativamente (más servicios y nuevas líneas de actuación y colaboración).

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