“Mis analíticas salen bien, pero me sigo sintiendo mal”

Con esta exclamación llegan muchos pacientes a la consulta del médico, casi a la desesperada después de realizarse pruebas y de seguir unas pautas sin tener solución. Tal y como explica la Dra. Rosella Mazzuka, Directora de la Unidad Regenerativa Celular de Clínica Juaneda: “Son muchos los pacientes que nos visitan que no mejoran y que son diagnosticados de depresión o simplemente consecuencias de la edad. Pero en muchas ocasiones, los fallos bioquímicos no se reportan en una simple analítica de sangre. Hay que ir un poco más allá y ver lo que está sucediendo a nivel celular”.

La célula es la unidad del cuerpo que realiza todo lo que hace nuestro propio cuerpo: se alimenta y se oxigena. Y para ello necesita un entorno límpido y transparente sin sustancias tóxicas a su alrededor, para absorber los elementos necesarios y esenciales para poder funcional. En este sentido la Dra. Mazzuka explica: “Los tóxicos del entorno y las carencias nutricionales bloquean las funciones de la célula alterando la bioquíca y haciendo que surjan síntomas avisando de que algo está sucediendo. Pueden ser dolores musculares, cansancio, pérdida de la memoria, insomnio, mala digestión o palpitaciones”.

¿Basta con tener una alimentación saludable? La doctora Mazzuka es tajante: “No. Una alimentación saludable no garantiza que los nutrientes se absorban. Puedes tener paredes intestinales inflamadas que solo permiten el paso de sustancias tóxicas, mientras vitaminas y minerales no lo logran, lo que produce el paso de metales como: mercurio, aluminio, arsénico, virus y alimentos mal digeridos hacia la sangre.

Los tóxicos vienen de todo nuestro entorno y nuestro hígado tiene que detoxificar o mutilar de una forma rápida.

Por ejemplo el mercurio del pescado, el aluminio del desodorante, el plomo de los cosméticos, el arsénico de los cereales… todo pasa por el torrente sanguíneo”.

desechos Las sustancias tóxicas y los desechos de las bacterias y las levaduras intestinales pueden generar ansiedad y nerviosismo por su efecto anfetamínico.

Al igual que los oxalatos –desechos de las levaduras intestinales- se depositan en los tejidos blandos, pueden ser causa de dolor muscular, escozor en los ojos o dolor en la planta de los pies. “Si a todo esto le añadimos la presencia de virus circulantes podemos tener una gran respuesta inmunológica que inflama todas nuestras células, lo que puede producir: cefaleas, cansancio, irritabilidad, hormigueo en las piernas, taquicardia, nauseas, falta de memoria…“ añade la Dra. Mazzuka.

También un exceso de gluten y caseína del pan y la leche en el torrente sanguíneo puede producir cansancio con pérdida de la memoria cuando las moléculas se fijan en los receptores opiáceos del cerebro –caseomorfina y gluteomorfina, alterando el sistema nervioso.

Para la doctora Rosella Mazzuka si a esto le añadimos que los metales pesados se adhieren en las membranas celulares, y la neurona es una célula, se pueden presentar cortocircuitos en la red neuronal con gran inflamación y muchos síntomas nerviosos.

También explica la doctora: “se pueden producir alteraciones hormonales, ya que los tóxicos puede competir con las hormonas produciendo trastornos de diversa índole como hipo e hipertiroidismo o trastornos del cortisol.

Estos son síntomas de muchas patologías con un nexo en común, que muchas veces al no ser todas las establecidas para una patología específica basta para que se le catalogue al paciente como trastornado a nivel mental cuando es cierto que siente esos síntomas.

Con un poco de cabello, orina y heces obtenemos la información sobre la situación celular “.

Una célula sin alimentos, sin oxígeno, puede morir o transformarse. Según la doctora Mazzuka esto es uno de los motivos por los que se disparan las patologías como el cáncer en gente cada vez más joven. “Todas las sustancias extrañas que pasan a la sangre, alteran los líquidos intercelulares transformándolo de una agua limpia a una agua oscura, donde baja la oxigenación, favorece la acidosis y estimula a las transformaciones celulares desviándola hacia las patologías cancerígena” explica.

Por a invasión de sustancias que nuestro organismo no reconoce como propias se produce un exceso de radicales libre u oxidación. Átomos que terminan oxidando, inflamando las membranas celulares, estimulando la aparición de patologías como una fibromialgia, una artitrireumatoidea o una esclerosis múltiple, entre otras.

Pelo y orina Con una muestra de pelo, orina y heces se obtiene información del estado de nuestra salud celular: conocer los déficits nutricionales, prevenir y conocer qué tipo de tratamiento es el más conveniente para cada persona.

“Si estoy lleno de mercurio debo sacarlo del cuerpo ya que me supone un alto riesgo de infarto, arritmias y problemas autoinmunes, si tengo de aluminio, tengo riesgo de problemas autoinmunes, párkinson, demencia, alzhéimer o si presento acumulación de arsénico tengo riesgo de cáncer, si hay exceso de níquel, de alergias y psoriasis… Debemos saber en qué condiciones nos encontramos para orientar nuestra vida de la mejor manera posible. Otras veces crees que lo estás haciendo bien pero no es así. En la Unidad de Medicina Regenerativa, se orienta a cada persona con un protocolo personalizado sea que no haya patología como si la hubiera y se les prepara para hacer frente a todas las agresiones del entorno que causan enfermedades como el cáncer o fibromialgia o trastornos del neurodesarrollo, etc. Hoy en día se le reconoce como los factores medioambientales sean el detonante. Una célula bien nutrida, oxigenada y desintoxicada funciona bien y de su consecuencia el organismo también” explica la doctora Rosella Mazzuka.

En la Unidad de Medicina Regenerativa Celular de Clínica Juaneda realizan tres terapias destinada a mejorar la salud celular. La medicina ortomolecular, que suple las carencias de vitaminas y minerales así también los orto inmunes para los pacientes con cáncer que están en quimioterapia. La terapia de Quelación que depura el cuerpo de los metales pesados acumulados en las células. Y por último, la Ozonoterapia que oxigena las células; que regula las funciones celulares y aumenta la capacidad aeróbica de los deportistas. Estas tres terapias, explica la Dra. Mazzuka, se complementan y se potencian.

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  1. carlos | Responder

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