El largo camino hasta la vacuna antineumocócica conjugada trecevalente para prevención en niños y adultos

En 1983 se aprueba la primera vacuna antineumocócica de polisacáridos capsulares de 23 serotipos y, a pesar del éxito que supuso esta vacuna, pronto se descubrió que dejaba sin protección a grupos de población vulnerables al contagio del neumococo, como era el caso de los niños menores de dos años.

Las investigaciones realizadas durante la década de los noventa sobre la prevalencia del neumococo demostraron un incremento de la resistencia de esta bacteria a los antibióticos, sobre todo a la penicilina.

Por todo ello, se hizo necesario desarrollar una vacuna que mejorase la inmunogenicidad frente a la enfermedad neumocócica sobre todo en los menores de 2 años.

El año 2000 supuso un hito en la historia de la medicina al aprobarse la primera vacuna antineumocócica conjugada heptavalente para niños. A partir de entonces, las novedades en vacunación llegarían en forma de mejoras e innovaciones en esta vacuna conjugada. La más destacada sería la inclusión de nuevos serotipos que presentaban altas tasas de prevalencia.

Autorización

En 2009 se autorizó la vacuna conjugada trecevalente para niños de hasta cinco años de edad. En el año 2011, atendiendo a las altas tasas de morbi-mortalidad en adultos como consecuencia de la enfermedad neumocócica, la vacuna antineumocócica conjugada trecevalente se autorizaba también para los adultos de 50 o más años de edad.

Actualmente, existen dos vacunas frente al S. pneumoniae: la vacuna antineumocócica polisacárida y la vacuna antineumocócica conjugada.

La polisacárida utiliza polisacáridos purificados de la bacteria como antígeno para generar una respuesta defensiva, aunque no generan memoria inmune. Conocida como 23- valente protege frente a 23 serotipos de neumococo.

La vacuna antineumocócica conjugada contiene polisacáridos capsulares de los 13 serotipos más prevalentes del neumococo que, junto a una proteína transportadora, generan una respuesta inmune adecuada y duradera, con una protección a largo plazo. La eficacia de esta vacuna ha sido comprobada en población pediátrica (edad hasta 5 años).

Se ha comprobado para la prevención de la enfermedad neumocócica invasiva (97% para meningitis y sepsis), en parte de las neumonías y frente a la otitis media aguda originada por neumococo. Puede utilizarse en todos los niños desde las seis semanas hasta los cinco años de edad y también en adultos a partir de los 50 años.

Adultos

La vacuna antineumocócica polisacárida resulta efectiva en la mayoría de los adultos sanos a las 2-3 semanas de su administración, aunque no es efectiva menores de 2 años. Además, tampoco ha demostrado eficacia significativa en grupos de edad ancianos y pacientes con enfermedades crónicas prolongadas o con deficiencias en su sistema inmunológico.

Por su parte, la vacuna antineumocócica conjugada es una nueva alternativa a la polisacárida, generando una respuesta inmune adecuada y ampliando su protección a más largo plazo. Así, puede utilizarse en niños desde las seis semanas hasta los cinco años, ampliando la cobertura infantil que se conseguía con la vacuna polisacárida -que como se ha visto no resulta efectiva en los menores de dos años.

La inmunidad que producen las vacunas conjugadas es más duradera que la producida por las vacunas de polisacáridos no conjugadas, que originan anticuerpos de baja afinidad. Además puede prevenir o limitar el estado de portador gracias al aumento de la inmunidad de las mucosas, lo que limita la posibilidad de colonización por parte de la bacteria neumocócica.

Vacuna infantil

En el caso de los niños, la vacuna antineumocócica está indicada frente a la neumonía y otitis media aguda por S pneumoniae en bebés a partir de las 6 semanas y hasta los cinco años. La pauta de vacunación de la vacuna antineumocócica sigue la “Pauta 3+1”: tres dosis en el primer año (a los 2, 4 y 6 meses) y un recordatorio en el segundo (entre los 12 y los 15 meses).

La pauta de vacuna antineumocócica conjugada trecevalente recomendada en adultos es de una única dosis a los sujetos a partir de los 50 años.

Esta recomendación cobra mayor importancia para aquellas personas adultas encuadradas en algún grupo de riesgo, principalmente inmunodeprimidos e inmunocompetentes.

Así lo han puesto de manifiesto 16 sociedades científicas que han suscrito un documento de consenso sobre la vacunación antineumocócica en el adulto con patología de base.

En el caso de los inmunodeprimidos se recomienda la inmunización activa para la prevención de la enfermedad invasiva causada por S. pneumoniae en adultos a partir de 50 años.

Y ello con respecto a pacientes de Hodgkin, leucemia, linfoma, mieloma múltiple, insuficiencia renal, síndrome nefrótico, trasplante de órgano sólido o de células hematopoyéticas, tratamiento quimioterápico o inmunosupresor, infección por VIH, asplenia anatómica o funcional, implantes cocleares y fístulas de líquido cefalorraquídeo.

Por su parte, entre las personas inmunocompetentes con otras patologías de base o factores de riesgo a las que se recomienda la vacuna conjugada trecevalente se incluyen las enfermedades crónicas respiratorias ( entre las que destaca la EPOC), hepáticas (cirrosis) cardiovasculares y otras patologías como diabetes , tabaquismo y alcoholismo.

Expertos

Las voces de expertos que avalan la necesidad de la vacuna antineumocócica son numerosas. Investigadores, neumólogos y médicos de atención primaria coinciden en destacar la seguridad y la inmunogenicidad como factores que apoyan la vacunación en grupos de edad con un riesgo potencial de sufrir contagio por el neumococo.

La Asociación Española de Pediatría recomienda la vacuna antineumocócica conjugada trecevalente a todos niños. La inclusión de esta vacuna en el Calendario Sistemático de Vacunaciones, sufragado por los Servicios de Salud, garantiza la equidad entre todos los niños, independientemente de la condición económica o social de los padres.

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