Los pacientes que precisan tratamientos anticoagulantes deben vigilar y evitar el riesgo de hemorragias severas

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Un infarto de miocardio, un infarto cerebral, un trombo en las extremidades o en otras partes débiles del organismo es un problema que una vez detectado- puede prevenirse con la instauración por parte del médico de una medicación que retrase la coagulación de la sangre.

Sin embargo, un proceso que instaure una anticoagulación en la sangre, que retrase un proceso natural que tiene un objeto beneficioso -cerrar una herida, evitar una hemorragia- conlleva el riesgo de que un exceso produzca un mal: hemorragias internas o externas.

Dos son los principales anticoagulantes. Clexane (enoxaparina) es un medicamento que previene la formación de coágulos de sangre. Este fármaco anticoagulante se administra por vía subcutánea. Durante el tratamiento con clexane no es recomendable tomar aspirina, fumar ni beber alcohol. El Acenocumarol es un anticoagulante, similar a la warfarina, cuyo mecanismo de acción es ser una antagonista de la vitamina K. Presenta una vida media breve (10 a 24 horas). Su dosis de sostén es de 1 a 8 mg/día. Es un derivado de la cumarina comercializado con el nombre de Sintrom.

De acuerdo con el diagnóstico y la prescripción médica deberán tomar un tratamiento anticoagulante aquellos pacientes que se encuentren en situación de sufrir una complicación de trombosis y/o embolia. Es el caso de pacientes de arritmia y fibrilación auricular. También, portadores de válvula cardíaca artificial mecánica, víctimas de ciertas enfermedades pro-trombóticas, afectados de las válvulas cardíacas, personas con corazones dilatados, los que han sufrido una trombosis venosa en piernas o una embolia en el pulmón.

Tratamiento de por vida

Los médicos recuerdan que cuando se ha visto la necesidad de instaurar un Tratamiento Anticoagulante Oral (TAO) éste es crónico, de modo que el paciente tiene que adaptarse a conocer bien el fármaco y complicaciones, entender y responsabilizarse de su control.

Los médicos epidemiólogos señalan que han aumentado de forma las indicaciones del tratamiento anticoagulante. Esto sucede por el aumento de la edad de la población, la mayor seguridad en el control de este tipo de tratamiento y su éxito en la prevención de trombosis y embolias. En España se calcula que en 2011 había un millón de personas en tratamiento con anticoagulantes orales. Cada año ese número aumenta entre un 10 y un 15%. Estas personas tienen que vigilar y ajustar mediante análisis las dosis periódicamente en cada uno de los pacientes. Una de las prevenciones que hay que tener en cuenta en tratamientos de anticoagulantes es que la diferencia entre la dosis eficaz necesaria y la dosis peligrosa es pequeña. Además, se da una gran variabilidad en la respuesta individual. Cada paciente necesita una dosis personal.

Interacciones

Los tratamientos anticoagulantes desarrollan interacciones con otros fármacos. Al ser un tratamiento oral, depende del estado del tubo digestivo y de la capacidad de absorción. Tiene dos tipos de complicaciones potenciales graves: hemorragias mayores y trombosis o embolias.

Los pacientes deben someterse a controles analíticos que se realizan midiendo el “tiempo de protrombina” (TP). El resultado se expresa como INR (ratio internacional normalizada), que es el cociente (división) entre el TP de paciente en tratamiento y el TP teóricamente normal.

El TAO puede controlarse en Unidades Especializadas en hospitales, por médicos hematólogos, en los Centros de médicos de familia. En el propio domicilio, por el paciente o un familiar, conociendo ambos el uso del coagulómetro portátil y la dosificación.

La mayor complicación del tratamiento anticoagulante es la hemorragia, que puede producirse en función de una mala dosificación del fármaco y en relación a la edad del paciente: los mayores de 75 años, sufren más riesgo, así como aquellos con antecedentes hemorrágicos previos.

Explican los hematólogos de la Clínica Universitaria de Navarra que si el paciente sangra sin motivo, más de lo normal o le salen hematomas espontáneos debe acudir a su centro médico de control antes de la fecha indicada en su carnet de anticoagulación. El paciente anticoagulado no presenta hemorragias espontáneas dado que su sistema hemostático está generalmente intacto por lo que habrá que buscar la causa de esa hemorragia. Así, por ejemplo, si tiene sangre en la orina habrá que descartar una infección urinaria, etcétera.

Indican los especialistas de la Clínica Universitaria de Navarra que nunca deberá el paciente, como primera medida, decidir por su cuenta suspender el tratamiento anticoagulante. Esta decisión la debe tomar solo el médico, aunque sea a través del servicio de Urgencias.

Si la hemorragia no es muy copiosa no será necesario adelantar el control aunque si comentarlo en la siguiente visita. Si la hemorragia es algo más abundante o se prolonga más tiempo si será necesario adelantar el control y reajustar la dosis, para conseguir que cese. Explican los especialistas en Hematología de la Clínica Universitaria de Navarra que los tipos más frecuentes de hemorragias son diversos. La hemorragia conjuntival suele ser debida a la fragilidad de los capilares, agravado por un estornudo, golpe de tos. No requiere un gran tratamiento. La hemorragia nasal (epistaxis) suele ser venir derivadas de una congestión nasal, cuando el ambiente es muy seco y la mucosa está reseca, mucho calor, porque se ha sonado fuerte… Como medida terapéutica es suficiente la aplicación de un tapón con un hemostático local.

En las gingivorragias sangra la encía, un tejido blando que sangra con facilidad. Para evitarlo, la limpieza buco-dental debe ser frecuente y cuidadosa ya que el cepillado ayuda a fortalecer las encías. Los hematomas cutáneos suelen ocurrir por fragilidad de los capilares. En el caso de los esputos con sangre frecuentemente se trata de sangre procedente de la garganta. Será necesario realizarle una exploración visual.

La sangre roja en las heces si está estreñido puede ser debida a la presencia de hemorroides o fisura anal.

La posibilidad que la sangre en las haces proceda de una patología potencialmente grave hará necesario que el paciente sea sometido una exploración adecuada para descartar orígenes peligrosos. El paciente debe notificarlo en el control para ajustar la dosis y/o prevenir la anemia. La hemorragia ginecológica (que normalmente se produce en escasa cantidad) si está en edades cercanas a la menopausia será provocada, en la mayor parte de las veces, por desarreglos hormonales. Será necesario realizarse una exploración ginecológica.

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Las hemorragias que requieren asistencia urgente son aquellas que por su localización o cantidad de sangre perdida pueden comprometer la vida. Frecuentemente obligan a la suspensión del tratamiento anticoagulante.

Son aquellas hemorragias, recuerdan los expertos de la Clínica Universitaria de Navarra que pueden tener como consecuencia una pérdida brusca de visión. Son peligrosas las epistaxis que no se pueden detener, la hemoptisis (esputos con sangre) y hematemesis (vómitos de sangre).

Son especialmente peligrosas las llamadas melenas. Son heces de color negro y pastosas, característica de las cuales es además (o puede serlo) el mal olor. Las melenas son fruto de que los excrementos se han empapado de sangre en el tracto intestinal. Otro elemento a tener en cuenta es la fiebre en un paciente anticoagulado, recuerdan los médicos especialistas de la Clínica Universitaria de Navarra, al igual que en otra persona que no tome anticoagulantes, suele ser síntoma de una enfermedad infecciosa.

Si la fiebre está causada por una infección vírica solamente será necesario tomar paracetamol como antitérmico (no usar aspirinas ni medicamentos que la contengan). Hay medidas físicas para que la fiebre disminuya como compresas frías o un baño con agua tibia. Si un paciente anticoagulado tiene dolor puede tomar un analgésico tipo paracetamol o metamizol. La vía de administración se elegirá en función de la intensidad, descartando la vía intramuscular por el peligro de hemorragia que en sí misma conlleva la punción. Si una paciente con tratamiento anticoagulante oral se queda embarazada debe contactar lo antes posible con el médico para evitar los efectos nocivos de los anticoagulantes ya que son capaces de atravesar la barrera placentaria y producir malformaciones fetales. El paciente anticoagulado que sufre una herida abierta debe saber que su sangre tarda más tiempo en coagularse por lo que deberá hacer una compresión más prolongada sobre la zona. Si la herida es importante en cuanto a tamaño y cantidad de sangre deberá ir a Urgencias.

Si el paciente sufre un traumatismo sin herida abierta debe realizársele inmediatamente un vendaje compresivo. La compresión deberá mantenerse unas 12 horas, cuidando de no provocar isquemia secundaria. Si existe fractura ósea ha de ser ir inmediatamente a Urgencias.

Los especialistas señalan con énfasis que un paciente anticoagulado no puede ser sometido nunca a una extracción dental sin antes tomar unas medidas adecuadas para disminuir el riesgo de hemorragia. Añaden los mismos expertos que los anticoagulados portadores de una prótesis valvular o con una valvulopatía sin corregir, no deben dejar el tratamiento anticoagulante nunca, por lo que han de ser atendidos donde se pueda hacer una hemostasia adecuada tras la extracción.

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Comments
  1. rebeca | Responder
  2. Maria | Responder
  3. graciela | Responder
  4. Rebe | Responder

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