El riesgo del shock séptico

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El shock o choque séptico es un estado de hipotensión prolongada, dos horas o más, causada por una disminución de la perfusión tisular y de suministro de oxígeno como consecuencia de una infección y la sepsis que de ella resulta. Se trata de un problema potencialmente mortal.

Por lo general, requiere el uso de fármacos vasoactivos para incrementar la presión arterial. Un choque séptico puede causar el síndrome de disfunción multiorgánica y la muerte. Sus víctimas más frecuentes son los niños, las personas inmunodeprimidas y los ancianos.

En las personas más frágiles su sistema inmunitario no puede hacer frente a la infección de la forma eficaz, como en los adultos sanos. La tasa de mortalidad por shock séptico es aproximadamente un 50%. Una de las causas puede ser la complicación de una infección de la orina. El fundamento de la sepsis es la presencia de infección y la posterior respuesta inflamatoria sistémica a esa infección, que resulta en alteraciones fisiológicas que ocurren a nivel del endotelio capilar. Es el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SIRS).

Una expresión que se ha desarrollado en un intento de describir las manifestaciones clínicas que se derivan de la cascada inflamatoria sistémica, o la respuesta sistémica a la infección. Se considera que para existir un SIRS, se tenga al menos 2 de los 4 siguientes parámetros clínicos: Temperatura corporal mayor de 38 o menor de 36; frecuencia cardíaca mayor de 90; frecuencia respiratoria mayor de 20 respiraciones por minuto o una PCO2

La sepsis es la presencia de SIRS en el contexto de una infección. La sepsis grave es la infección con evidencia de disfunción orgánica al final, como resultado de hipoperfusión. El shock séptico es la sepsis grave con hipotensión persistente a pesar de la reanimación con líquidos y la consiguiente hipoperfusión tisular. La bacteriemia se define como la presencia de bacterias, hongos y en más raras ocasiones por virus viables en el líquido de la sangre.

infección fuera de control En general el choque séptico es un estado causado por una infección «fuera de control ». Las fuentes más frecuentes de infección son los pulmones (neumonía), y el aparato urinario (infección urinaria). En otras ocasiones el origen puede ser una enfermedad como una pancreatitis aguda (inflamación del páncreas) que desencadena el síndrome de sepsis. Es un trastorno del cuerpo, generalmente ocasionado por una infección, que provoca un mal funcionamiento de los órganos internos, llegando a acabar con la vida del afectado en más del 50% de las veces. El choque séptico se ceba especialmente en niños y ancianos, además de personas con inmunodepresión, debido a que sus sistemas inmunitarios son más débiles que en los adultos sanos.

La respuesta fisiológica a la infección incluye la activación de mecanismos de defensa que incluye la activación e influjo de neutrófilos y monocitos, la liberación de mediadores inflamatorios, vasodilatación local y un aumento de la permeabilidad endotelial, así como la activación de la cascada de la coagulación. La sepsis se caracteriza por una respuesta similar a la infección, aunque a un nivel sistémico, lo que resulta en la disfunción endotelial difusa. En el caso de infección bacteriana, el evento incitante es la interacción de endotoxinas contenidas dentro de la pared celular bacteriana de organismos Gram-negativos con los receptores de las células inmunes.

En organismos gram-positivos, se produce esta interacción, ya sea con componentes de la pared celular o exotoxinas liberadas por el microorganismo. Como resultado de estas interacciones, se produce la activación celular con la liberación de citocinas y mediadores no-citoquínicos. Como resultado de ello, los mediadores con propiedades vasodilatadores y endotóxicos se liberan por todo el cuerpo, incluyendo prostaglandinas, tromboxano A2, y el óxido nítrico.

Esto resulta en daño endotelial y en vasodilatación, lo que lleva a hipoperfusión y fuga de líquido capilar. Además, las citocinas activan la cascada de la coagulación, lo que resulta en microtrombos capilares y al final isquemia de diversos órganos. Los síntomas de la sepsis por lo general son inespecíficos e incluyen fiebre, escalofríos, rigidez, fatiga, malestar, náuseas, vómitos, dificultad para respirar, ansiedad, o confusión, que pueden estar presentes en una amplia variedad de otras enfermedades.

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  1. Issa | Responder

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