Cistitis, una infección ‘íntima’ muy recurrente

cistitis
Una de las enfermedades más molestas que padecen especialmente las mujeres es la cistitis. La infección de la vejiga urinaria provoca molestias que pueden llegar a ser importantes. En personas mayores y/o con poco control sobre su hidratación puede llevar al shock séptico.

En verano, en temporadas especialmente húmedas, el sudor o la humedad ambiente pueden ser desencadenantes de este tipo de infecciones o generar ambientes idóneos para su desarrollo. La hidratación, el consejo médico y la higiene adecuada pueden evitar muchos problemas.

En las personas sanas, la orina de la vejiga es estéril, no hay bacteria ni organismo infeccioso. Sin embargo, cualquier parte de las vías urinarias puede infectarse. Son las infecciones de las vías urinarias inferiores o superiores; las inferiores son de la uretra o de la vejiga.

Los microorganismos que provocan la infección entran en a través de la abertura en la punta del pene en el varón o la abertura de la uretra en la mujer, que se localiza en la vulva. El resultado es una infección ascendente que se extiende hacia la uretra.

La otra vía posible, mucho menos frecuente, es a través del flujo sanguíneo, directo a los riñones. Las infecciones de las vías urinarias pueden estar causadas por bacterias, virus, hongos o parásitos. Las infecciones bacterianas de las vías urinarias inferiores (vejiga y uretra) son muy frecuentes. Un 5 por ciento de las mujeres adolescentes desarrolla infecciones de las vías urinarias alguna vez, pero los varones adolescentes rara vez las padecen. Entre los 20 y los 50 años, las infecciones de las vías urinarias son aproximadamente 50 veces más frecuentes en las mujeres.

La cistitis es una infección de la vejiga urinaria, frecuentes en las mujeres, particularmente durante el período fértil. Algunas mujeres desarrollan infecciones repetidas de la vejiga urinaria. Es una sensación molesta para quienes la conocen, el efecto de que la infección “vuelve”.

Las bacterias de la vagina pueden desplazarse a la uretra y al interior de la vejiga. Las mujeres contraen con frecuencia infecciones de la vejiga después de una relación sexual, probablemente porque la uretra ha sufrido contusiones durante la misma.

En casos muy particulares, las infecciones repetidas de la vejiga en las mujeres son originadas por una conexión anómala entre ésta y la vagina (fístula vesicovaginal), sin que exista ningún otro síntoma. Las infecciones de la vejiga urinaria son menos frecuentes en los varones.

Las infecciones de la vejiga generalmente producen una frecuente y urgente necesidad de orinar y una sensación de ardor o dolor durante la micción. El dolor aparece encima del pubis y en la parte inferior de la espalda. Otro síntoma es la micción frecuente durante la noche. La orina es turbia. Siempre en la orina En el 30% la orina de los afectados contiene sangre visible. Los síntomas pueden desaparecer sin necesidad de aplicar ningún tratamiento. A veces, una infección de la vejiga no produce síntomas y se descubre cuando se efectúa un análisis de orina por otros motivos.

Lasinfecciones asintomáticas de la vejiga son especialmente frecuentes en las personas de edad avanzada, pudiendo desarrollar como resultado una incontinencia urinaria. Es por ello muy necesario mantener las revisiones periódicas adecuadas, aún sin la percepción de síntomas. En los casos de cistitis la pimera medida es beber una gran cantidad de líquidos, lo que a menudo elimina una infección leve de la vejiga. El chorro de la orina empuja muchas bacterias fuera del cuerpo y las defensas naturales eliminan las restantes.

Se pueden llegar a prescribir antibióticos, pero antes el médico ha de determinar si el paciente padece algún trastorno que pueda agravar la infección de la vejiga, como una alteración de la estructura o de la actividad nerviosa, una diabetes o un sistema inmune debilitado.

Para aliviar los síntomas, especialmente la urgencia urinaria frecuente y pertinaz y la micción dolorosa, se utiliza una variedad de fármacos, como la atropina, que pueden calmar los espasmos musculares. Otros, como la fenazopiridina, reducen el dolor aliviando la inflamación.

Se pueden aliviar los síntomas haciendo que la orina se vuelva alcalina, lo que se consigue bebiendo bicarbonato sódico disuelto en agua. La cirugía puede ser necesaria para suprimir una obstrucción física del flujo de la orina o para corregir una anomalía estructural.

Sería el caso del útero y una vejiga caídos. El drenaje de la orina de una zona obstruida a través de un catéter ayuda a controlar la infección. Por lo general, antes de la cirugía se administra un antibiótico para reducir el riesgo de extensión de la infección por todo el cuerpo.

cistitis intersticial La cistitis intersticial es una inflamación dolorosa de la vejiga, de causa desconocida –sin microorganismos infecciosos presentas –y que afecta habitualmente a mujeres de mediana edad. Da una micción dolorosa y frecuente, y la orina a menudo contiene pus y sangre.

El diagnóstico se establece con una cistoscopia, que puede detectar pequeñas zonas de hemorragia y úlceras. Se han intentado un cierto número de tratamientos, pero ninguno es particularmente satisfactorio. Puede ser necesario que la vejiga sea extirpada quirúrgicamente.

Pero lo normal es que las infecciones del aparato urinario se traten con antibióticos, si están causadas por bacterias, o con antivirales (como el aciclovir) si están causadas por virus. La distinción es importante y debe ser siempre y exclusivamente el médico quien decida el fármaco. Una prueba de sensibilidad o antibiograma ayudará al facultativo a elegir el más efectivo contra el tipo de microorganismo que está produciendo la infección. Los antibióticos más usados son el trimetoprim, la amoxicilina y la ampicilina.

También llegan a ofrecer buenos resultados una clase de fármacos llamados quinolonas han sido aprobados en los últimos años para el tratamiento de las infecciones del tracto urinario, como son la ofloxacina, ciprofloxacina y trovafloxina.

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