“La farmacia se ha empobrecido, pero también ha evolucionado hacia un nuevo modelo asistencial”

ANTONI REAL, PRESIDENTE DEL COLEGIO DE FARMACÉUTICOS DE BALEARES

ANTONI REAL, PRESIDENTE DEL COLEGIO DE FARMACÉUTICOS DE BALEARES

El doctor Antoni Real preside el Colegio de Farmacéuticos de Baleares desde el año 2000. Como a él le gusta decir, es un presidente “del siglo XXI”, y lo es en varios sentidos. En primer lugar, por una cuestión puramente cronológica, ya que su mandato se inició con el cambio de siglo; pero también porque a lo largo de estos años el sector de farmacia de las islas ha experimentado una transformación sin precedentes, evolucionando hacia un concepto más asistencialista de la asistencia farmacéutica e incorporando, de forma pionera, servicios como la receta electrónica que, definitivamente, han marcado el cambio de tendencia de un siglo a otro.

P.- Doctor Real, sobran o faltan farmacias en Baleares?

R.- Si aplicamos las directrices que establece la ley de ordenación farmacéutica que se ha aprobado hace pocos meses, hay que llegar a la conclusión de que faltan oficinas de farmacia. Unas 35 ó 40, según la legislación. Ahora bien, la realidad parece dictar otra sentencia, porque en el conjunto de municipios de Baleares no existe uno solo sin, al menos, un establecimiento farmacéutico, con una única excepción, que es Escorca.

P.- ¿Y por qué Escorca?

R.- De hecho, en Escorca existió una oficina de farmacia en su momento, pero la escasa población que vive en la zona puso de manifiesto que se trataba de un proyecto inviable. Por otro lado, cualquier ciudadano de las islas, independientemente de donde resida, tiene alguna farmacia no muy lejos de su casa. Quizás no en la esquina, o no a pocos metros, eso ya depende de caso, pero, desde luego, tiene la posibilidad de ir caminando a la oficina farmacéutica más cercana. Por este motivo, pienso que la apertura de estas farmacias que harían falta en Baleares, según la nueva ley, no es una cuestión urgente. Ahora bien, hay que cumplir la legislación, por supuesto.

P.- Una legislación, por cierto, que ha nacido con polémica…

R.- Es cierto, pero por un tema muy puntual. De hecho, la opinión del sector es que se trata de una buena ley, en términos generales, y he de decir que el Govern saliente la consensuó con el Colegio de Farmacéuticos, y por tanto con nuestro colectivo, e incorporó buena parte de nuestras propuestas o sugerencias. ¿Qué ha ocurrido entonces? Bueno, pues que existe un punto de discrepancia no tanto referido al contenido de la legislación como a su retroactividad. A partir de aquí un farmacéutico muy conocido en las islas, de reconocido prestigio por su formidable trayectoria profesional, como es Cristóbal Pons, decidió interponer una reclamación judicial que ha afectado, en primer lugar, al director general de Farmacia, actualmente en funciones, y, al mismo tiempo, al conseller de Salut y al propio presidente autonómico, ambos en funciones también ahora mismo.

P.- ¿Cuál es el planteamiento de la querella?

R.- Básicamente se trata de dilucidar si las medidas que figuran en la ley de ordenación farmacéutica conculcan determinados derechos que, a juicio del querellante, se hallan plenamente consolidados y, en consecuencia, no pueden estar sujetos a efectos retroactivos. Ahora deberá ser el estamento judicial quien se pronuncie, y pienso que ambas partes deben respetar los tiempos que marca el proceso y aceptar la sentencia que se derive del mismo. Particularmente, y también como presidente del Colegio de Farmacéuticos, he realizado diversas consultas sobre este tema. Y es difícil sacar algo en claro, porque se trata de una cuestión espinosa, además de desagradable y compleja. Puedo decirle, eso sí, que siempre he sido mucho más favorable a la legislación que no a la judicialización, pero, por desgracia, a veces estas circunstancias no pueden evitarse.

P.- Baleares está a punto de abrir un nuevo ciclo político, tras las elecciones del pasado 24 de mayo, y este parece el momento más indicado para pasar balance de estos últimos cuatro años de legislatura. ¿Ha sido un período positivo para el sector?

R.- No, desde el punto de vista económico, pero sí, y mucho, en otros sentidos. Y me explicaré. Por una parte, durante estos cuatro años más recientes, y yo diría incluso que a lo largo de los últimos seis, el sector de farmacia se ha empobrecido terriblemente, porque las consecuencias de la crisis han hecho mella en nuestro colectivo, tal como ha sucedido también en muchas otras actividades. En cambio, desde una perspectiva profesional y asistencial, hemos asistido a unos tiempos excelentes para la farmacia en los cuales se ha transformado el modelo de servicio, incorporando unas pautas más asistenciales y contando con farmacéuticos mucho más preparados.

P.- En el camino de modernización del sector que usted apuntaba, hay que destacar, necesariamente, el papel desarrollado por las oficinas de farmacia en la introducción de las nuevas tecnologías en el ámbito sanitario. La receta electrónica es un vivo ejemplo de ello…

R.- Y, además, piense que, en el caso de España, se introdujo de forma pionera en Baleares. Nuestras islas fueron la primera Comunidad Autónoma que logró el cien por cien de cobertura en la receta electrónica, y ese es un objetivo en el que los farmacéuticos colaboramos directamente, y siempre con la convicción de que se trataba de un buen sistema que ha modernizado notablemente la prestación del servicio. Por otro lado, tal fue nuestra implicación como colectivo, que los farmacéuticos de Baleares nos sumamos al carro de la receta electrónica sin contar con ninguna subvención pública, contrariamente a lo que ocurrió en otras comunidades. Ahora bien, nos sumamos a gusto a la iniciativa, pese a su alto coste, porque, sin duda alguna, esta fórmula ha incidido positivamente en la efectividad de la prescripción farmacológica y, en definitiva, en la evolución del sistema de salud.

P.- Ya que habla de subvenciones y, por tanto, de dinero, ¿el Govern saliente se marcha a casa con los deberes hecho en cuanto al pago de la deuda farmacéutica?

R.- En la actualidad, estamos prácticamente al día, y eso era algo que no sucedía en mucho tiempo.

P.- La aprobación de los copagos sanitarios ha sido, posiblemente, una de las medidas más polémicas de la reforma sanitaria que durante estos años ha propiciado el Gobierno central. Los farmacéuticos, dada su condición de interlocutores directos con los usuarios que adquieren las medicinas, han debido soportar, a buen seguro, las quejas de muchos de ellos…

R.- Desde luego. Estamos a pie de calle, como quien dice, y hemos tenido que escuchar de todo. Ha habido pacientes que no estaban conformes, por unos u otros motivos, pero mayoritariamente, y a medida que ha transcurrido el tiempo, la medida se ha ido aceptando. Después de todo, estamos ante un nuevo escenario marcado por la crisis económica. Antes de la crisis, había licencia para cualquier cosa, y la gratuidad de los servicios estaba en el orden del día. Hoy es diferente. La crisis ha obligado a cambiar las cosas.

P.- ¿Debería reconsiderarse el copago sanitario, sobre todo teniendo en cuenta que las formaciones políticas que han asumido el poder en Baleares se han manifestado contrarias?

R.- Desconozco absolutamente cuáles son las intenciones de estos partidos, pero, sin duda alguna, eliminar el copago sería una medida muy popular y extraordinariamente bien acogida por los ciudadanos. Ahora bien, aunque el gasto farmacéutico ha ido perdiendo peso en las cuentas del erario público, sigue constituyendo un gasto importante, y, por tanto, si se eliminara el copago, habría que plantearse de qué manera deberían reponerse o compensarse estos recursos.

P.- Como presidente del Colegio de Farmacéuticos, ¿es partidario de que el sector asuma un mayor grado de corresponsabilidad en los procesos asistenciales? Y le pondré un ejemplo concreto: ¿deberían los farmacéuticos prescribir recetas?

R.- A veces se ha comentado esta posibilidad, pero, por parte de la actual junta de gobierno, no vamos a entrar en este tipo de posibles interferencias. Tenga presente que la prescripción es un tema muy delicado, y, hoy por hoy, es una responsabilidad de los médicos. Otra cuestión es que de cada vez existan más medicamentos que se administran bajo recomendación farmacéutica, o bien, que el farmacéutico asuma un mayor nivel de implicación en la gestión de la receta electrónica, indicando, a tenor de la información que puede consultar en el ordenador, qué aspectos deberían ser mejorados en la administración de los fármacos que se recetan a un paciente en concreto.

P.- Antes hablábamos de si sobran o faltan farmacias en Baleares, pero hay otra cuestión igualmente crucial: ¿faltan o sobran farmacéuticos?

R.- La nuestra es una actividad que, prácticamente, no había experimentado el problema del desempleo hasta, más o menos, el año 2006. A partir de ahí, y especialmente con el recrudecimiento de la crisis económica, se ha ido generando una bolsa de paro en nuestro sector. Esa es la realidad, por mucho que nos duela.

P.- Y, para terminar, la pregunta que le formulan siempre los medios cuando le entrevistan: ¿hasta cuándo el doctor Antoni Real presidirá el Colegio de Farmacéuticos de Baleares?

R.- No lo sé. Llevo 15 años, y cuando finalice el actual mandato ya acumularé 17. Creo que es un período suficientemente prolongado, y, de hecho, ya hace tiempo que mi intención es dejar el cargo y no optar a más reelecciones. El problema es que, ante todo, hay que encontrar una candidatura alternativa, formada por personas serias y responsables que, verdaderamente, quieran encabezar una nueva etapa en la institución. Dicho esto, también quiero comentarle que para mí es un honor y un privilegio extraordinarios presidir el Colegio de Farmacéuticos de Baleares, y agradezco profundamente la confianza que el sector ha depositado en mi persona, a la cual he tratado de responder con capacidad de servicio y tratando de estar siempre a la altura de las necesidades y las circunstancias. Espero haberlo conseguido.

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