“Tras una lista de espera hay personas, por eso las cifras nunca son satisfactorias”

Miquel Tomàs, director general del IBSALUT

Miquel Tomàs, director general del IBSALUT

Miquel Tomàs (Palma, 1964) es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Zaragoza, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Es, además, especialista y máster en Emergencias y Asistencia Sanitaria en Catástrofes por la Universitat de les Illes Balears, especialista en Gestión Clínica por el Colegio Oficial de Médicos de las Islas Baleares y experto universitario en Gestión de Unidades Clínicas. También es máster en Dirección Médica y Gestión Clínica por la Fundación UNED y el Instituto de Salud Carlos III. Inició su trayectoria profesional al 061 como médico de urgencias de Atención Primaria. En el ámbito de la gestión, ha sido director médico de Atención Primaria del 061, subdirector de Coordinación de Atención Primaria y 061, adjunto a la Dirección Médica de la clínica USP Palmaplanas y, desde julio de 2011, hasta su nombramiento al frente del Ibsalut, director médico del Hospital Universitario Son Espases. Así mismo, ha sido tutor de residentes de medicina familiar y comunitaria y coordinador del área de Evaluación y Proyectos del 061. El actual responsable del Servicio de Salud ha participado en congresos de ámbito estatal e internacional y ha colaborado en revistas científicas. El programa de Ib3 Radio Salut i Força lo entrevistó recientemente, profundizando en la gestión de las listas de espera. Esta es la versión ‘en papel’ de esa entrevista.

P.- La lista de espera quirúrgica en Baleares se ha reducido un 20,34% en 2013, situándose en 14.000 personas, que esperan para ser operadas. ¿Son cifras satisfactorias?

R.- Detrás de una lista de espera siempre hay pacientes, por lo que la cifra nunca es satisfactoria. Lo que hacemos es un listado de prioridades, llegando a todo el mundo y atendiendo antes los casos más graves. Desde el primer día tenemos claro que podemos asumir que algunos pacientes esperen un poco más pero que hay casos que no pueden esperar. Este fue uno de los objetivos que nos marcó el conseller y lo sigue siendo. No hay una lista de espera con un número ‘bueno’ a partir del cual tranquilizarnos.

P.- Una cuestión, en definitiva, de gestión.

R.- Sí, las listas de espera es una cuestión de gestionar. Los recursos –como el número de quirófanos o de profesionales– no son ilimitados y se ven desbordados por la cantidad de gente que hay que atender, por lo que esa gestión hay que hacerla con una base de justicia. Del mismo modo se ordena un triage en unas Urgencias, por ejemplo. Es un modo de gestionar el día a día en nuestros hospitales, en nuestros servicios de atención primaria… es saber hacer lo que hemos de hacer.

P.- ¿Qué factores han contribuido a lograr esta reducción de las listas de espera quirúrgicas?

R.- Lo primero de todo, la implicación de los profesionales. Su motivación ha sido dar a esas personas una salida lo antes posible.

Para abordar las listas de espera diseñamos un plan de choque cuyo primer objetivo fue aumentar la productividad de nuestros propios medios. Teníamos que saber qué se estaba haciendo y si había margen para hacer más intervenciones quirúrgicas en horario laboral ordinario. Vimos que sí. Ylos profesionales aceptaron, cuando no tenían intervenciones previstas por la mañana, no venir esa mañana y hacerlo por la tarde a operar. O desplazarse de un hospital a otro porque en el centro de origen no había medios. Eso ha hecho que la productividad haya aumentado tanto, sobre todo en el segundo semestre de 2013. Por ello lo primero que tenemos que hacer es agradecer su esfuerzo y concienciación a los profesionales sanitarios de todos los ámbitos que han hecho posible este esfuerzo y esta mejora de la eficiencia.

P.- ¿Esta mejora en las listas de espera ha sido igual o hay casos en los que ha mejorado más?

R.- He de dar la enhorabuena a todos los hospitales. Incluso en hospitales en los que creíamos que habría menos capacidad de reacción esa reacción ha sido extraordinaria, solicitando incluso los profesionales poder ir a operar a otros centros, incluso a centros concertados, pero haciéndolo en horario laboral ordinario. En el plan de choque analizamos también las necesidades. En algunos hospitales contratamos más profesionales para cubrir necesidades específicas. Además aumentamos la concertación aprovechando los convenios singulares, aunque en estas últimas cifras este aumento de los conciertos –que recordaremos que se firmaron a final de año– ha tenido muy poco impacto: esas 5.200 intervenciones quirúrgicas de más se han realizado en los hospitales que dependen del Ibsalut. La reducción de las listas de espera quirúrgicas ha sido gracias a un esfuerzo de los profesionales de los servicios públicos.

P.- ¿Esta evolución de 2013 respecto a 2012 es positiva, pero lo es también en relación a la situación heredada del anterior Govern?

R.- Veamos: la situación que nosotros heredamos –en número –era mejor. También es cierto que desde que nosotros comenzamos a trabajar la tendencia está siendo positiva. Nuestro objetivo ha de ser mejorar aquella cifra y la nuestra, pero con un condicionante: dar prioridad a los casos más graves y dentro de esa ‘prioridad 1’ una subclase, los oncológicos, nos interesa cuidar especialmente. ¿Qué es mejor tener 12.000 en lista de espera que 14.000? ¡Sí! Pero hay que ver si las medias van descendiendo.

P.- ¿En qué especialidades se ha reducido más la lista de espera y en cuáles menos?

R.- Hay especialidades en las que los casos entran y salen rápidamente. Por ejemplo, en Oftalmología, para operarse de cataratas entran muchos pacientes en lista de espera pero salen al poco tiempo, porque la operación es de corta duración y de corta estancia; pasa lo mismo con dermatología, por poner otro ejemplo. Hay patologías donde sucede al contrario, ya que la realización de la intervención nos lleva muchas horas. Es el caso de la cirugía de columna o del corazón, que en este último caso está protegida con un decreto nacional de garantía de demora máxima. Una comisión de seguimiento analiza cada mes servicios por servicio, hospital por hospital, los problemas que vayan surgiendo y cada mes se toman decisiones para solucionarlos.

P.- ¿Qué derechos tienen los pacientes en materia de cumplimiento de listas de espera?

R.- Existe un decreto a nivel nacional que coloca cinco procesos bajo el paraguas de una garantía de demora máxima, lo que supone que en esos cinco casos hay que operar antes de 180 días. Estos cinco procesos son cirugía cardiaca valvular, cardiopatía isquémica, prótesis de rodilla y de cadera y cataratas. Ésta es la orden de Ministerio y la cumplimos. En ningún centro del Ibsalut nadie espera más de 180 días para una de estas intervenciones. Por otra parte es el médico quien valorando el contexto de cada paciente coloca a uno u otro en ‘prioridad 1’ y eso lleva a que el enfermo sea operado antes de 60 días. Nosotros, aquí, hemos hecho un subgrupo para dar una especial protección a los procesos oncológicos para que los casos de cáncer no evolucionen a más grave. El resultado es que en Baleares un enfermo oncológico tarda en operarse menos de 30 días. Concretamente, unos 21 días.

P.- ¿Cuáles son los objetivos para 2014?

R.- Lo que más nos preocupa ahora mismo es disminuir el tiempo de espera, de demora, es decir, la media de días que ha de esperar una persona para ser operada de acuerdo a la fecha del corte que hemos elegido.

Por eso las comparamos con las cifras de corte de seis o de doce meses o dos años atrás. Aquí tenemos mucho trabajo. Hemos conseguido disminuir el número de personas en lista de espera y que se operen más pronto los casos más graves, también es cierto que tenemos un remanente de personas que esperan para ser operados de patologías menos graves pero que llevan mucho tiempo esperando.

P.- Hemos hablado de lista de espera quirúrgica. ¿Cómo va la cosa en las consultas externas?

R.- En la misma línea que la quirúrgica. Los profesionales están llenando las agendas. La campaña en la que pedimos a la población que no faltara porque otra persona se habría quedado sin cita ha hecho que 50.000 pacientes más acudieran. Esto ha llevado a que se pudiera trabajar más, pero además, ser más resolutivos. E incluso hemos logrado que la espera para esas consultas haya bajado, aunque haya sido solo un poco. Hay que tener en cuenta que trabajar más hace que las listas aumenten, pero eso sirve para cumplir con nuestro objetivo, resolver los problemas de la gente; invertir en salud.

P.- La oposición ha acusado al Govern de privatizar la sanidad por los conciertos firmados con los hospitales de Cruz Roja, San Juan de Dios y la Policlínica Miramar.

R.- La verdad es que esta crítica me ha sorprendido. La vinculación del Ibsalut con San Juan de Dios y con la Cruz Roja –que son centros sin ánimo de lucro y que nos estaban dando un servicio histórico –solo ha cambiado en que los hemos adoptado como parte de la red pública de modo que su vinculación sea por un periodo más largo –cinco años prorrogables a 10– y que el trabajo que realizan para nosotros esté dentro de los niveles de calidad y seguridad que exigimos para el resto de hospitales. Respecto al concierto con la Policlínica Miramar, recordar que tenemos unas listas de espera elevadas y que en el plan de choque se prevé la herramienta de poder concertar con una privada. Si hay centros privados que tienen margen para adelantarnos consultas, pruebas o intervenciones y el paciente acepta ir, eso es algo que se ha de poner a su disposición. Esta herramienta de gestión de los conciertos con centros privados no nos la hemos inventado nosotros, antes era válida y ahora ha de serlo también.

P.- ¿Por qué tipo de relación con la sanidad privada apuesta el Govern?

R.- Hemos apostado por una ayuda muy puntual mediante la aplicación de protocolos de la sanidad pública en la privada. Y tras el concierto con Policlínica no tenemos previsto abrir ninguna otra vía.

P.- ¿Está saturando la gripe el sistema sanitario? R.- No. Desde siempre –esto tampoco es nuevo– en ciertas horas del día de ciertos días en esta época del año se registra cierta saturación en los servicios de Urgencias. Eso es porque el drenaje de Urgencias hacia camas o hacia altas es menos rápido que el flujo de llegadas. Pero en estos momentos tenemos capacidad para asumir más camas.

P.- ¿Cómo son en estos momentos las relaciones con los sindicatos?

R.- En estos momentos hay un diálogo total. Las vías de comunicación han de estar siempre abiertas. Son los representantes de los colectivos profesionales y nos han de expresar sus preocupaciones. Es lícito, naturalmente, que pidan y también lo es que sepan cuáles son nuestros márgenes y en qué situación estamos para que no se hagan reivindicaciones que no conducirían a nada porque no tenemos medios para ello. La situación con los sindicatos es de diálogo total. Yque denuncien cosas de forma puntual nos supone un sistema de alerta y un modo de mejorar.

P.- ¿Hay algún déficit de personal?

R.- Desde hace años trabajamos con lo que se denomina ‘plantillas autorizadas’ que llevaban mucho sin ser revisadas. Nosotros las hemos revisado y hemos descubierto que había profesionales con contratos eventuales que por razones de necesidad real e histórica podían pasar a una situación de interinidad, que les da más estabilidad, a la espera de que se convoquen oposiciones. Ahora estamos trabajando en flexibilizar los horarios y los puestos de trabajo, todo ello gracias a estar bajo el mismo paraguas del modelo del Ibsalut, algo que antes, con el sistema de fundaciones, era más complejo.

P.- ¿Cuáles son los objetivos para el futuro?

R.- La principal preocupación del conseller y la mía como director del Ibsalut es disminuir el número de personas en lista de espera y –algo que es muy importante y lo reconocemos –disminuir la demora media para una intervención quirúrgica. Y lo mismo en lo que se refiere a las consultas externas. Atodo esto hemos de dedicar más esfuerzos. Estamos contentos con el trabajo hecho pero aún hemos de ver qué margen de mejora tenemos y qué herramientas hemos de utilizar para mejorar. En lo que se refiere a personal vamos trabajar para estabilizar al máximo todas las categorías profesionales. Queremos además quitar cualquier miedo a las privatizaciones; lo hemos repetido ya muchas veces, pero no nos cansaremos de hacerlo: no está previsto ningún tipo de privatización. En definitiva, con los recursos que tenemos hemos de ver qué podemos hacer siempre aplicando los criterios de máxima calidad.

Comments
  1. caty | Responder
  2. Zuzana | Responder
    • paco | Responder

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