Llega la gripe, el virus del vientre del cerdo

virus-gripeLos antiguos la llamaron ‘trancazo’ porque con demasiada frecuencia se presenta en forma de un golpe súbito en los riñones. La produce un virus que no se cura con antibióticos y que cada año nace, crece y –lo que es peor –muta en el estómago de los cerdos de China.

Una mutación viral que estaciones de detección diseminadas a lo ancho del recorrido que experimenta el virus cada año –de persona a persona, desde oriente a occidente –examinan para diseñar la vacuna, una vacuna que cada año cambia porque cada año el virus muta.

La gripe, en personas no muy mayores y sin enfermedades de base, es una semana larga, incómoda, con fiebre, síntomas catarrales, dolores óseos y trastornos intestinales. Llega a producir “sensación de muerte” pero no mata… a los que pilla sanos (a excepción de grandes pandemias, como la de 1917).

Pero en personas mayores, débiles y/o con enfermedades de base como cardiopatías, diabetes, etcétera, la gripe puede matar. En ancianos sanos de edad muy avanzada un encamamiento prolongado por causa de la gripe puede acabar con su vida, aunque no tengan enfermedades de base.

La vacunación contra la gripe podría reducir el 50% de las muertes que se producen en España como consecuencia de esta enfermedad que, atendiendo a datos de años anteriores a 2011, se sitúan por debajo de los 2.000 fallecimientos anuales directos.

No obstante, esta horquilla varía en datos globales de los 1.400 hasta los 4.000 fallecimientos que se asocian a factores de comorbilidad. Según la Sociedad Madrileña de Geriatría y Gerontología casi 2.000 personas mueren al año en España como consecuencia de la gripe.

De éstas el 90% eran personas mayores de 70 años y el 85% no se había vacunado. Estos datos, según han asegurado desde la SEGG, son similares todos los años, excepto en la campaña de 2009-2010 cuando hubo un repunte defallecimientos como consecuencia de la presencia en España del virus de la Gripe A.

Pero no sólo la gripe puede producir la muerte sino que, además, los últimos datos obtenidos -relativos al periodo 2010-2011- demuestran que la demanda asistencial en los brotes de gripe estacional conllevan un incremento de un 30 o 40% de las visitas ambulatorias, un 11% de las bajas laborales y un gasto de más 250 millones de euros.

“Estos datos demuestran que la gripe es un problema importante de salud pública”, según el presidente de la SEGG, Pedro Gil, que insiste en la necesidad de que se vacunen los mayores de 60 años, las personas con enfermedades crónicas, las embarazadas y los trabajadores sanitarios.

Los expertos consideran que los beneficios de la vacuna contra la gripe son “múltiples” ya que, según ha asegurado el miembro del Grupo de Vacunas de la SEGG, Luis Salleras, además de ser “totalmente segura” reduce en un 88% el riesgo de contener infecciones graves, entre un 29 y un 32% las neumonías, un 41% los días de baja laboral y un 28% el periodo de enfermedad por infección respiratoria.

Estas recomendaciones se trasladan también a los adultos menores de 60 años que no tengan ninguna enfermedad dado que, gracias a la vacuna, su organismo produce, a las dos semanas de la administración de la dosis de vacuna antigripal, una respuesta “robusta” de anticuerpos protectores.

“Esta vacuna es totalmente segura y proporciona beneficios a los vacunados. Además, aunque se dé el caso en el que una persona a la que se ha administrado una vacuna antigripal la contraiga, está demostrado que este paciente va a contraer una gripe mucho más benigna que raramente producirá efectos de hospitalización o de muerte”, ha asegurado Salleras.

Por otra parte, los tres expertos han incidido en la necesidad de que estos grupos de personas -mayores de 65 años y enfermos crónicos- se vacunen también contra los neumococos puesto que, han recalcado, la enfermedad neumocócica origina graves problemas de salud y, en pacientes de edad avanzada, la mortalidad se sitúa entre un 20 y un 40%.

Esta patología puede presentarse como neumonía, meningitis, bacteriemia y otitis media-sinusitis. Así, entre un 10 y un 20% de los pacientes con neumonía desarrollan bacteriemia y el 30% de los enfermos de meningitis neumocócica fallecen -el 80% en el caso de los ancianos.

Fiebre, vías respiratorias afectadas y dolor de huesos

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En los seres humanos la gripe afecta a las vías respiratorias, aunque también produce dolor óseo y fiebre. Inicialmente puede ser similar a un resfriado y con frecuencia se acompaña de síntomas generales como dolor de garganta, debilidad, dolores musculares (mialgias), dolor estomacal, articulares (artralgias) y de cabeza (cefalea), con tos (que generalmente es seca y sin mucosidad), malestar general y algunos signos como pueda ser la fiebre y el mencionado dolor de huesos.

En algunos casos más graves puede complicarse con pulmonía (neumonía), que puede resultar mortal, especialmente en niños pequeños y sobre todo en ancianos. Aunque se puede confundir con el resfriado común (catarro), la gripe es una enfermedad más grave y está causada por un tipo diferente de virus.

También puede provocar, más a menudo en niños, náuseas y vómitos, que al ser síntomas de gastroenteritis hace que se denomine gripe estomacal o abdominal.

La gripe se transmite desde individuos infectados a través de gotas en aerosol cargadas de virus (procedentes de secreción nasal, bronquial o saliva que contenga alguna de ellas), que son emitidas con la tos o los estornudos o sólo al hablar. Ya mucho más raramente, a través de las heces de pájaros infectados: es lo que sucedió hace años con la llamada ‘gripe avia’, aunque solo se dio en los casos de personas que por cuestiones culturales convivían en sus casas con sus aves de corral. También es transmisible por la sangre y por las superficies u objetos contaminados con el virus, que se denominan fomites.

Los virus de la gripe resisten más en ambiente seco y frío. Pueden conservar su capacidad infectiva durante una semana a la temperatura del cuerpo humano, durante 30 días a 0 °C y durante mucho más tiempo a menores temperaturas. Estos virus pueden ser fácilmente inactivado mediante detergentes o desinfectantes.

La gripe se distribuye en epidemias estacionales que provocan cientos de miles de defunciones, que pasan a ser millones en los años de pandemia (epidemia global). Durante el siglo XX se produjeron cinco pandemias de gripe debido a la aparición por mutación de diferentes cepas del virus.

A menudo estas nuevas cepas han surgido a partir del trasvase de cepas típicas de animales al ser humano, en lo que se denomina salto de especie o heterocontagio. Una variante mortal del virus de la gripe aviar denominada H5N1 pasó por ser la principal candidata para la siguiente pandemia de gripe en humanos desde que traspasó la barrera de especie en los años 1990 y provocó decenas de defunciones en Asia, hasta la aparición de la neogripe A (H1N1) en 2009.

Afortunadamente aquella variante aviar no mutó y no puede transmitirse de persona a persona, pues sólo afectó a humanos desde aves contagiadas y ese contagio no es fácil pues requiere unas condiciones muy especiales.

El tratamiento es sólo sintomático y en los casos graves y hospitalarios es sólo de mantenimiento de constantes, pues los fármacos antivirales tienen una eficacia muy limitada (los más eficaces son los inhibidores de la neuraminidasa) y no carecen de toxicidad. Es decir, que la gripe se cura sola, se ‘pasa’ cuando el cuerpo del enfermo crea las defensas necesarias.

Los antibióticos sólo son útiles si hay infección bacteriana asociada y altamente desrecomendados para tratar la gripe en sí, por lo que el paciente no debe jamás automedicarse. Con ello corre el riesgo de que otras bacterias de su cuerpo creen resistencias y sufra más adelante una infección más grave.

El pronóstico de un acceso de gripe es bueno con recuperación parcial a la semana y total a los quince días, siendo, en las epidemias habituales, los exitus letalis consecuencia de la patología asociada que se agrava o del deficiente estado inmunitario, previos a la infección gripal. La gripe se pasa ‘mal’, pero se supera, si no hay esa enfermedad o debilidad de base.

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