Mal de Andrade

Gracias a los avances en el conocimiento del funcionamiento de las proteínas, Pfizer ha creado el primer medicamento que retrasa el daño neurológico en los pacientes.

mal-de-andradeLa Enfermedad de Andrade, conocida científicamente como polineuropatía amiloidótica familiar (PAF) por transtiretina, es una enfermedad neurodegenerativa, rara y grave, que afecta a aproximadamente 8.000 pacientes en todo el mundo.

Gracias a los avances en el conocimiento del funcionamiento de las proteínas, la compañía farmacéutica Pfizer ha puesto a disposición de los profesionales sanitarios y de los pacientes el primer medicamento que retrasa el daño neurológico en los pacientes que padecen esta enfermedad.

La Enfermedad de Andrade afecta sobre todo a personas en la edad adulta activa, a partir de los 30 años, y los principales focos de la enfermedad se han localizado en Portugal, Suecia y Japón. En España, existen casos de esta enfermedad diseminados por todo el país.

Curiosamente la prevalencia de casos españoles es mayor en Baleares, quinto foco mundial de la enfermedad, y en la localidad de Valverde del Camino (Huelva). Al tratarse de una enfermedad genética, esta concentración geográfica es habitual en este tipo de patologías.

La causa de esta enfermedad se encuentra en una mutación en el gen que codifica la proteína transtiretina (TTR) que produce la desestabilización de las proteínas, lo que conduce a un plegamiento erróneo de las mismas formando fibras de amiloide. Estas fibras se depositan en los nervios periféricos, así como en otros lugares del organismo entre los que se encuentran el tracto gastrointestinal, los riñones y el corazón.

Según la doctora Lucía Galán de la Unidad de Enfermedades Neuromusculares del hospital Clínico San Carlos (Madrid), “Hasta ahora, no contábamos con ningún tratamiento farmacológico aprobado para tratar esta enfermedad degenerativa y mortal por lo que el día de hoy supone un gran avance para los pacientes con Enfermedad de Andrade que viven en nuestro país”.

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La Enfermedad de Andrade es irreversible, progresiva y mortal. Los primeros síntomas de la PAFTTR son parestesia, dolor o lesiones tróficas de los pies, trastornos gastrointestinales y pérdida de peso. En fases más avanzadas, la pérdida sensitiva más pronunciada implica dolor y variaciones de la sensación térmica. En estadíos graves, se produce una pérdida motora completa.

El doctor Juan Buades, Coordinador del Grupo de Estudio de la PAF en el Hospital Son Llatzer de Palma de Mallorca señala: “Generalmente, esta enfermedad aparece entre los 30 y 40 años, afecta al bienestar físico y emocional de las personas y limita considerablemente sus actividades diarias. Además, al tratarse de una enfermedad hereditaria puede existir más de un caso en la misma familia”.

La esperanza de vida de los pacientes no tratados con PAF, es en promedio, 10 años desde el inicio de los síntomas. Clínicamente es muy difícil distinguirla de otras neuropatías periféricas por lo que, en ocasiones, no se diagnóstica hasta 3 años después de los primeros síntomas.

Sonia Gutiérrez, presidenta de la Asociación Balear de Enfermedad de Andrade (ABEA) y paciente afectada considera que “En cada caso los síntomas aparecen de forma distinta pero el diagnóstico precoz es importante en el manejo del paciente ya que la PAFTTR es una enfermedad progresiva e irreversible”.

La PAF-TTR es –además –una enfermedad infradiagnosticada porque suele ser clínicamente indiferenciable de otras neuropatías periféricas, sobre todo fuera de los núcleos en los que se concentra la población afectada. El nuevo medicamento aprobado en España es un estabilizador específico de la TTR destinado a prevenir la formación de las proteínas defectuosas y los depósitos de amiloide que producen la neurodegeneración y el deterioro de la función neurológica.

La doctora Galán señala que “actualmente, las opciones actuales de tratamiento para la PAF se limitaban a la gestión sintomática o al trasplante hepático. Sin embargo, gracias a los avances y al mayor conocimiento de las proteínas, ahora contamos con la primera opción farmacológica indicada en el tratamiento de los pacientes adultos con Elvira Sanz Urgoiti, Presidenta de Pfizer, asegura que “Los pacientes con PAF necesitaban urgentemente una terapia farmacológica eficaz. Desde Pfizer, estamos orgullosos de haber proporcionado el primer medicamento aprobado en España para las personas con Enfermedad de Andrade. Este hecho muestra nuestro compromiso por proporcionar opciones de tratamiento para las enfermedades raras, con el desafío que supone el desarrollo de este tipo de terapias destinadas a grupos reducidos de pacientes”.

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Al contrario de lo que se piensa habitualmente, el diagnóstico de una enfermedad rara –como es el caso de la Enfermedad de Andrade –no es tan extraño ya que según datos de la Alianza Europea para las Enfermedades Raras (EURORDIS- por sus siglas en inglés) se estima que hay 30 millones de personas afectadas por algunas de las más de 6.000 enfermedades clasificadas como raras.

Muchas de las enfermedades raras no cuentan con tratamientos y los profesionales implicados en su manejo suelen centrarse en la paliación de los síntomas. Sin embargo, en los últimos años, el incremento del conocimiento sobre las proteínas está contribuyendo a desarrollar nuevas opciones terapéuticas. La Polineuropatía amiloidótica familiar por transtiretina o PAF-TTR es una enfermedad neurodegenerativa rara y grave causada principalmente por una mutación en el gen que codifica la proteína transtiretina (TTR). Es irreversible, progresiva y potencialmente mortal. Sus efectos son devastadores física y emocionalmente tanto en los pacientes como en sus familias.

La polineuropatía amiloidótica familiar (PAF) es una neuropatía progresiva, sensitivomotora, autonómica, que aparece en la edad adulta. La pérdida de peso y la implicación cardiaca son frecuentes; también pueden darse complicaciones oculares o renales. La PAF-TTR se produce normalmente durante la edad adulta activa. La progresión de la enfermedad, de 10 años en promedio, provoca una disminución progresiva de la función neurológica que afecta a su calidad de vida.

La PA F-TTR se transmite como un rasgo autosómico dominante y es causada debido a mutaciones en el gen TTR. Se han identificado más de 100 mutaciones de TTR hasta el momento, asociadas con patrones variados de afectación de órganos, edad de aparición y progresión de la enfermedad. La variante más común es la Val30Met, de la cual se han identificado diversos focos endémicos, especialmente en Portugal, Japón y Suecia.

La PA F-TTR conduce a la desestabilización de las proteínas, originando un mal plegamiento de las mismas que lleva a la formación de fibras de amiloide que se depositan en los nervios periféricos o autonómicos, así como en otros lugares del organismo entre los que se encuentran el tracto gastrointestinal, los riñones y el corazón. Sus primeras manifestaciones son la parestesia, dolor o lesiones tróficas de los pies, trastornos gastrointestinales, pérdida de peso. En fases más avanzadas, la pérdida sensitiva más pronunciada implica dolor y variaciones de la sen- sación térmica. En estadíos graves, se produce pérdida motora completa.

El diagnóstico precoz es importante en el manejo del paciente ya que la PA F-TTR es una enfermedad progresiva e irreversible. La PA F-TTR es una enfermedad infra diagnosticada porque suele ser clínicamente indiferenciable de otras neuropatías periféricas. Es habitual que los pacientes reciban tratamiento sintomático durante años sin tratar la causa subyacente de la enfermedad. El tiempo medio de diagnóstico puede ser de hasta cuatro años después de la aparición de los primeros síntomas. El diagnóstico se puede obtener mediante biopsia de tejido (presencia de depósitos de amiloide), la caracterización de proteínas y / o test genéticos. El conocimiento de los antecedentes familiares de la enfermedad es de gran utilidad para confirmar el diagnóstico de PA F-TTR.

Sin embargo, muchos pacientes no tienen historia familiar documentada de forma adecuada. Además, los pacientes suelen acudir a muchos especialistas distintos antes de obtener un diagnóstico adecuado lo cual hace que éste se retrase. Los pacientes con PAF-TTR suelen requerir ayuda para caminar entre cinco y seis años después de la aparición de los síntomas iniciales y el paciente puede quedar imposibilitado tras siete o nueve años. Más allá de los síntomas físicos, la PAF-TTR afecta a los pacientes emocionalmente y tiene un gran impacto en la calidad de la vida31. Muchos pacientes con PAF-TTR sienten deterioro de su salud, falta de interés por la alimentación, ven reducida su autoestima y su independencia.

Además, a menudo perciben la enfermedad como una sentencia de muerte, dando lugar a sentimientos de miedo, amargura e inseguridad32. Los familiares de pacientes con diagnóstico de PA F-TTR podrían estar en riesgo de desarrollar la enfermedad.

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