Ningún niño es demasiado pequeño para ser visitado por su oftalmólogo

Alfonso Castanera de Molina, especialista en Oftalmología Pediátrica y Estrabismo del Instituto Balear de Oftalmología.

Los primeros años de vida son básicos para el desarrollo de la visión. El cuidado oftalmológico de los más pequeños es, por tanto, fundamental, ya que el sistema visual en el niño es inmaduro y está en constante desarrollo hasta los 8 años. Como indica el doctor Alfonso Castanera de Molina, especialista en Oftalmología Pediátrica y Estrabismo del Instituto Balear de Oftalmología (IBO), ningún niño es demasiado pequeño para ser visitado por un profesional de la visión. El diagnóstico temprano de posibles patologías y su tratamiento certero reducen muy significativamente las posibles secuelas.

 

¿A partir de qué edad debe acudir un niño a su primera revisión oftalmológica?

No hay que ser reticente a acudir a un oftalmólogo aunque el niño tenga pocos meses de vida. De hecho, mi consejo es no dejar de realizar las revisiones programadas por su neonatólogo o pediatra. Si existen antecedentes familiares, como son los defectos de ambliopía (ojo vago) o de estrabismo, es muy importante realizar a su bebé los exámenes de detección precoz de factores que pueden provocar estas patologías a partir de los 6 y 9 meses de vida y, con posterioridad, entre los 18 y 36 meses.

¿Se puede decir que ningún niño es demasiado pequeño para ser visitado por un oftalmólogo pediátrico?

Efectivamente. Si existen o hay probabilidad de problemas, cuanto antes se comience un tratamiento más fácil será la recuperación y el desarrollo del niño que, no olvidemos, se encuentra en una etapa de aprendizaje. 

¿Qué patologías oftalmológicas pueden desarrollarse en los primeros meses de vida? ¿Afectan a muchos niños?

Es frecuente ver recién nacidos con un lagrimeo constante en uno o ambos ojos que, a menudo, se acompaña de secreción mucosa, e incluso pus, y de enrojecimiento de párpados. Es lo que llamamos lagrimeo o epífora. La causa más frecuente es una obstrucción congénita del conducto lagrimal que une el ojo con la nariz. Le puede ocurrir a uno de cada 10 niños, aunque la gran mayoría se curan, durante los primeros 9 meses de vida, con masaje del saco lagrimal e higiene de la zona. Si no fuera así habría que realizar un sondaje lagrimal.

También existe la posibilidad de una catarata congénita. Que el cristalino se vuelva opaco puede ocurrir en edad infantil y requiere de una escrupulosa observación para poder detectarlo cuanto antes.

El estrabismo y la ambliopía, popularmente conocida como ojo vago, son problemas visuales muy vinculados a la infancia. ¿Qué efectos provocan?

El estrabismo consiste en la desviación involuntaria de los ojos a consecuencia de la pérdida de control de la visión coordinada de éstos. La ambliopía se produce cuando un ojo no ve bien o la imagen que llega a su retina es muy diferente a la del otro ojo en calidad, tamaño, forma o posición. Esta situación hace que el cerebro vaya anulando, poco a poco, la imagen del ojo que peor ve. Puede llegar incluso a suprimir por completo la visión de ese ojo que, de forma coloquial, podemos denominar vago.

¿Una revisión temprana puede evitar que la ambliopía o el estrabismo provoquen secuelas de importancia?

Como sucede en la mayoría de enfermedades, el diagnóstico temprano y el tratamiento certero reducen muy significativamente las posibles secuelas. Por ejemplo, las consecuencias más severas del estrabismo se producen cuando la patología aparece en niños menores de 5 o 6 años, ya que su sistema visual es inmaduro e inestable. La recuperación será más difícil cuanto más tiempo transcurra desde su inicio hasta su solución.

¿Cuáles son las causas más frecuentes del estrabismo y la ambliopía en los niños?

Por lo general, el estrabismo infantil no obedece a una única causa. Normalmente, su aparición responde a la confluencia de una serie de factores como la herencia genética, o malformaciones. La causa más común es la presencia de defectos refractivos (hipermetropía, astigmatismo, miopía) superiores a los que consideramos normales. La ambliopía está causada principalmente por el propio estrabismo, aunque no siempre es así. Pueden existir otros factores como, entre otros, la catarata y defectos refractivos congénitos.

¿Qué tipo de tratamientos son los más recomendables en estos casos?

Para el estrabismo lo primero es identificar las causas. En la mayoría de los casos, con cirugía podemos corregir este desequilibrio muscular que produce la pérdida del paralelismo de los ojos y revertir sus consecuencias. Entre esas consecuencias, la propia ambliopía, que podemos combatir con gafas o parches, si fueran necesarios.

¿A partir de qué edad puede plantearse el uso de gafas para corregir defectos de refracción como la miopía o la hipermetropía?

Las gafas son siempre necesarias cuando el defecto de refracción puede comportar una disminución importante de la visión de lejos o problemas de enfoque de cerca. Por ejemplo, los niños se cansan o no ven bien la pizarra si no tienen una visión adecuada, lo que, lógicamente, repercute en su rendimiento escolar y en su desarrollo. Las gafas también son necesarias cuando los ojos presentan grandes diferencias de graduación entre uno y otro.

Conviene no olvidar que también podemos detectar defectos de refracción, incluso, a los pocos meses del nacimiento, por lo que también hay gafas especiales para estos niños. En estos casos es muy importante corregir el problema para evitar trastornos de aprendizaje o que pueda terminar girando los ojos con su correspondiente ambliopía.

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