El diagnóstico tardío del cáncer supone un riesgo significativo para los descendientes

Los familiares de personas con diagnóstico de cáncer están en riesgo de desarrollar la enfermedad, incluso si el diagnóstico se produjo en una edad más avanzada, según sugiere un estudio publicado este jueves en 'British Medical Journal'. No obstante, ese riesgo es aún mayor en el caso de parientes cuyos padres fueron diagnosticados a edades más tempranas. Se sabe que los primeros casos de cáncer tienen un mayor riesgo de aparición con origen hereditario que los casos de inicio tardío, pero poco se sabe acerca de si existe componente familiar en cáncer a una edad muy avanzada, explican los autores de la investigación, investigadores del 'German Cancer Research Centre' y la Universidad de Lund, en Suecia.

Estos científicos analizaron la base de datos de familias suecas, unos ocho millones y sus padres biológicos. Los resultados, que se ajustaron por varios factores, incluyendo la edad, el sexo, el nivel socioeconómico, la zona residencial, la hospitalización por obesidad, EPOC y alcohol, muestran un mayor riesgo en los casos cuyos padres fueron diagnosticados en edades más tempranas. Sin embargo, incluso cuando los padres se vieron afectados por algún tumor en la tercera edad (más de 80 años) y para algunos tipos de cáncer en edad muy avanzada (más de 90 años), el riesgo de que su descendencia sufriera el mismo cáncer fue significativamente mayor que en el caso de aquellos cuyos padres no estuvieron afectados. El aumento de los riesgos para cada cáncer fue en los hijos de entre 0 a 76 años, un 1,6 por ciento en linfoma no Hodgkin, 2,8 por ciento en vejiga urinaria, 3,5 por ciento en piel, 4,6 por ciento en melanoma, 5 por ciento en pulmón, 6,4 por ciento en cáncer colorrectal, 8,8 por ciento en cáncer de mama y 30,1 por ciento en próstata.

En la población de estudio, entre el 35 y el 81 por ciento de todos los cánceres familiares de los padres se produjeron en edades de más de 69 años: cáncer de colon, el 62 por ciento; de piel, 59 por ciento; de pulmón, 56 por ciento; de mama, 41 por ciento; de próstata, 75 por ciento; de vejiga urinaria, 81 por ciento; melanoma, 35 por ciento, y linfoma no Hodgkin, 54 por ciento. Por lo tanto, la mayoría de los cánceres familiares se producen a edades mayores. Los intentos por explicar los riesgos familiares por factores no genéticos no eran convincentes, por lo que los investigadores concluyeron que los riesgos familiares tienen bases en gran parte genéticas. Los científicos creen que los miembros de la familia (en particular en los hijos) pueden beneficiarse de saber que están en mayor riesgo de un cáncer particular, ya que les permite evitar factores conocidos de riesgo modificables para evitar el cáncer.

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