“Las familias deben conocer la enfermedad mental e implicarse en los tratamientos”

Francesca Cañellas (Santa Maria del Camí, 1960) se formó como psiquiatra en Francia y realizó su tesis doctoral sobre los ciclos circadianos en pacientes narcolépticos. Desde 1992 trabaja en Son Dureta, hoy Son Espases. Gran investigadora, gracias a una beca del Instituto Carlos III, está trabajando en un estudio sobre la autoinmunidad en los pacientes con psicosis. Ha publicado artículos sobre el sueño y genética de las enfermedades mentales. Además es una de las profesionales acreditada para la futura Facultad de Medicina de Baleares. La doctora Cañellas es la coordinadora del Área de Salud Mental de Son Espases.

P.- ¿Qué nuevos servicios ofrece Son Espases al enfermo mental?

R.- El área de Salud de Mental está dividida en tres servicios: Psiquiatría General de Adultos, el Instituto Infantil y la Unidad de Hospitalización de Día y Trastornos de Conducta Alimentaria. Tenemos dos hospitales de día, uno infantil y otro de adultos. Esta es la parte hospitalaria del servicio, además disponemos de tres unidades extrahospitalarias: las unidades de salud mental localizadas en los centros de salud: Son Piza, Palmanova, Santa Ponça y Cruz Roja, a donde los médicos de atención primaria derivan a los pacientes para que sean atendidos en primer lugar.

P.- Después, ¿cuál es el seguimiento de estos pacientes?

R.- La mayoría siguen ahí, pero algunos tienen que venir a urgencias o quedarse ingresados. Los pacientes con trastornos más graves son trasladados al hospital de día para seguir manteniendo el tratamiento. Hemos mejorado mucho gracias a esta nueva ubicación. Ahora podemos ofrecer una mejor prestación en el tratamiento con psicoterapia de grupo tanto a los pacientes como a sus familias. Dentro de esta terapia ocupacional los pacientes tienen taller de cocina, huerto, natación, etc. Tratamos de reeducarles para que puedan vivir autónomamente.

P.- En este entorno diferente ¿cuáles son los objetivos a corto plazo y sobre todo que ilusiones tiene?

R.- Primero me gustaría decir que estamos muy contentos con el cambio de Son Dureta a Son Espases. Sin duda hemos salido ganando. Hemos conseguido aumentar la actividad de los pacientes, podemos atender a más personas y a más familias sin incremento de la plantilla, solamente porque tenemos un mejor espacio. El programa informático Milennium nos permite controlar mejor las medicaciones. Además, hemos elaborado un protocolo de seguridad que ya nos están solicitando otros hospitales. Las habitaciones tienen unas medidas de seguridad muy estrictas que impiden que los pacientes se hagan daño o intenten suicidarse. Queremos continuar mejorando el circuito asistencial y que los pacientes puedan ser atendidos por prioridad según las patologías.

P.- El día 10 de octubre se conmemora el Día de la Salud Mental, ¿cuáles son las novedades de este año?

R.- Este año el lugar elegido para celebrar este día es el Museo del Calzado, en Inca. La Coordinación de Rehabilitación de Gesma y en concreto la Unidad Comunitaria de Rehabilitación “Es Blanquer” de Inca, organizan la Jornada con el lema “Apuesta por la Salud Mental, múltiples miradas”. La conferencia magistral “La paradoja evolutiva: ¿Llevó el cerebro humano a la locura?” corre a cargo del profesor Camilo José Cela Conde. Habrá una mesa redonda con representación de los dispositivos implicados en la atención al paciente con trastorno mental grave, con la participación de los profesionales y coordinadores de las diferentes áreas de salud mental de Mallorca.

P.- ¿Qué enfermedades mentales tienen más incidencia en Baleares?

R.- En salud mental debemos diferenciar el trastorno mental grave como las patologías muy severas que tienen una prevalencia baja pero que en cuanto a recursos tienen una incidencia elevada porque los afectados son pacientes crónicos. En este sentido, un esquizofrénico supone más carga que diez enfermos depresivos. Con más prevalencia poblacional esta la depresión, junto con los trastornos de ansiedad y del sueño. Un estudio europeo publicado en la revista Euroepan Neuropsychpharmachology señala que el 38% de la población europea sufre al menos un trastorno mental o neurológico a lo largo del año. Esto pone de manifiesto que este tipo de trastornos son la primera causa de discapacidad y coste entre todas las enfermedades de Europa.

P.- Antes, a la depresión se le llamaba ‘tristeza’ y a la ansiedad ‘nervios’, con lo que la persona asumía que estaba triste o nerviosa y no se complicaban mucho más. ¿Hasta qué punto se han medicalizado los problemas de la vida cotidiana?

R.- Si es cierto se han medicalizado. Pero también es verdad que la depresión es una enfermedad y la tristeza es un estado de ánimo. Estar triste no significa estar deprimido. Estar triste significa que ante una situación externa difícil se responde con un estado de ánimo diferente. Por ejemplo, cuando muere un ser querido lo normal es estar triste. Cuando tienes un examen lo normal es estar ansioso. Esto no es patológico, aunque actualmente tenemos poca tolerancia al disconfort. A veces es bueno no tener este confort porque nos estimula a mejorar. Estar triste o con ansiedad solo se pueden tratar si desembocan en una enfermedad. Los problemas de la vida cotidiana no se resuelven de forma médica, se tienen que resolver donde esté el problema. Estar triste no es sinónimo de estar deprimido, estar nervioso no es sinónimo de tener una trastorno por ansiedad. Por eso tenemos que evitar medicalizar problemas de la vida cotidiana.

P.- Ahora que usted ha nombrado los problemas de la vida cotidiana, en la situación de ‘crisis’ que estamos viviendo, ¿han recibido más consultas de las habituales?

R.- Sí. Las personas demandan que se les resuelvan sus problemas, pero las pastillas no sirven para eso.

P.- Baleares estaba hace unos años a la cabeza de medicamentos ansiolíticos, ¿seguimos siendo los primeros?

R.- Hicimos un estudio hace 12 años que reveló que estábamos en el primer lugar. Alrededor de un millón de españoles consume ansiolíticos o tranquilizantes. El consumo de benzodiazepinas en España es elevado, con un incremento interanual aproximado de un 7%, aunque en los últimos 3-4 años este aumento va disminuyendo.

P.- ¿Hasta qué punto el consumo de drogas ha aumentado o empeorado la gravedad de algunas enfermedades mentales en nuestro medio?

R.- El año pasado recogimos todas las urgencias que acudieron a nosotros durante tres meses. Un 30% tenía relación con el consumo de drogas. Este fenómeno supone un gasto enorme. El consumo de drogas produce una alteración de la conducta que conlleva tentativas de suicidio, psicosis, etc. El consumo de alcohol también produce alteraciones. De hecho, he asistido a un congreso de Patología Dual en Barcelona para hablar de esto mismo.

P.- ¿Qué tipo de asistencia se ofrece en Son Espases a este tipo de pacientes?

R.- Como particularidad a otras áreas hacemos desintoxicación hospitalaria. Desde los centros de toxicomanías nos remiten pacientes. Tenemos una psicóloga especialista en la valoración y en determinar si un paciente puede ser susceptible de desintoxicación hospitalaria. Normalmente, son consumidores de cocaína, heroína, metadona, benzodiazepinas. Después se coordinan con los centros de atención a la toxicomanía de las islas.

P.-Uno de los retos de la psiquiatría, hace años, fue la desinstitualización. ¿Cómo está este proceso, se atiende a cada enfermo de acuerdo a sus necesidades y evitando su alejamiento de la sociedad o aún queda mucho por hacer?

R.- Queda mucho por hacer, pero podemos decir que se ha mejorado mucho. En esta comunidad estamos con falta de unidades de estancia media de psiquiatría comunitaria. Por ejemplo tenemos 60 pisos protegidos de atención residencial comunitaria, en los que viven pacientes psicóticos o con trastorno mental grave. Esta red es escasa, debería ser mayor. Tenemos lista de espera y esto hace que a veces haya pacientes que recaigan. Cuando recaen vuelven a urgencias, y a este fenómeno le llamamos ‘puerta giratoria’. Si tuviéramos más servicios tendríamos una mejor atención al paciente.

P.- ¿Tiene Baleares un suficiente número de psiquiatras por paciente? ¿Están bien dotadas las unidades de salud mental de la red de Atención Primaria o soportan demasiado peso los hospitales?

R.- Si, actualmente a cada psiquiatra le corresponde una población de 16.000 habitantes. Las unidades de Atención Primaria tienen muchos pacientes pero hemos mejorado muchísimo desde que se publicó la Ley General de Sanidad. Al principio solo teníamos dos. Actualmente en toda Mallorca existen siete. Diría que estamos en la media del resto de comunidades autónomas.

P.- ¿Cuáles son los avances científicos más importantes en materia de salud mental?

R.- En los últimos 40 años ha evolucionado la atención farmacológica para pacientes con trastorno mental grave. Ahora tenemos fármacos que tratan bastante bien la depresión con pocos efectos secundarios. También estamos tratando bien la psicosis, aunque no llegamos a la curación como sí lo hacemos en la depresión. Cada vez más los antisicóticos tienen menos efectos secundarios.

P.- ¿Hacia dónde camina la ciencia en estos momentos en esta área?

R.- Nos dirigimos hacia la mejora de los tratamientos para poder ofrecer una mejor calidad de vida a estos pacientes. También la ciencia avanza para facilitar la cumplimentación, porque el gran problema del paciente psicótico es que no se toma la medicación. Hoy existen fármacos inyectables que permiten un tratamiento con dosis cada quince días. En Son Espases estamos trabajando junto al investigador Cristòfol Vives, en personalizar el tratamiento. Estamos estudiando las características fármaco-genéticas de los productos llegando a personalizar la medicación para cada paciente, lo que mejora los tratamientos.

P.- Para concluir, como coordinadora de la del área de Salud Mental del Hospital Universitario Son Espases ¿que le diría a las familias?

R.- Con Atención Primaria trabajamos para que estos pacientes con esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno depresivo mayor recurrente y trastorno obsesivo compulsivo nos sean derivados lo antes posible. Todos los residentes pasan varios meses en la Unidad de Psiquiatría para que conozcan mejor a los pacientes. De esta manera aprenden a derivar los pacientes de salud mental que tienen problemas más severos. Al disminuir la presión asistencial podemos atender más rápido a los pacientes más graves. Por eso es importante que las familias pregunten al médico de familia, que conozcan bien la enfermedad, que sepan lo que le pueden pedir al paciente o lo que no le pueden pedir. Las familias deben hablar con el psiquiatra para conocer la enfermedad e implicarse es la mejor forma de sobrellevarla. Deben hacer una alianza terapéutica con su médico y no cuestionar los tratamientos.

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