“El problema fundamental de nuestra sanidad es la financiación sanitaria”

Con la experiencia y el prestigio que acredita haber sido la primera ministra de Sanidad licenciada en medicina, Ana Pastor, vicepresidenta segunda de la Mesa del Congreso de los Diputados, habla claro del problema real de la sanidad española. Todo gira en torno una misma diagnosis: la financiación. Con un modelo económico fracasado, el Gobierno ha tenido que adelantar las elecciones generales. Un plebiscito del 20-N marcará, para la actual coordinadora de participación social del Partido Popular, un cambio de tendencia política que garantice el estado del bienestar y las prestaciones básicas como la sanidad y la educación. Conversamos con Ana Pastor, a escasas semanas de los comicios para desgranar el programa sanitario del Partido Popular.

P.- Usted efectuaba recientemente unas duras declaraciones asegurando que tras 8 años de gobiernos socialistas el sistema sanitario español está ahora en quiebra. Explique un poco esta afirmación.

R.- En primer lugar, quiero decir que el sistema sanitario español fue considerado en 2003 como el quinto mejor del mundo, con unas cuentas saneadas, resulta que después de ocho años de gobierno socialista tiene un déficit acumulado ya de más de 15.000 millones de euros. Por lo tanto, decir que el problema fundamental de nuestra sanidad es de financiación sanitaria, que el gobierno de Zapatero ha mirado para otro lado. Se lo dijimos ya en la reunión de presidentes de 2005, cuando advertimos que con 500 millones de euros y anticipos de caja no se solucionaría el problema de la sanidad. Hablamos de un servicio público que cada vez tiene que atender a más personas, mas mayores y con patologías crónicas, los servicios y los fármacos cada vez son más costosos y a la sanidad no le valen cinco minutos de pensamiento político ni parches de vez en cuando. Hay que tomar medidas estables y suficientes de financiación.

P.- ¿Realmente el sistema sanitario está en riesgo de desaparecer?

R.- Ahora mismo la clave es que todos los ciudadanos son conscientes de que en ocho años de gobierno socialista, la sanidad ha pasado de una situación de estabilidad financiera, con una calidad extraordinaria y excelentes profesionales a una situación de quiebra técnica como la que tenemos ahora. La gente lo que quiere es un cambio, también en sanidad donde hemos perdido ocho años. El presidente del Gobierno ha considerado a la sanidad una María, sin dedicarle tiempo ni los recursos o reformas que precisaba. El gran problema de este país es la política económica de este gobierno y lamentablemente esa crisis económica, ha conllevado una crisis social sin precedentes. Todos queremos un cambio de política que lleve a nuestro sistema sanitario sea un sistema de gran calidad.

P.- En estos momentos es de plena actualidad el plan, instado por el PP, de limitar el déficit mediante, incluso, un cambio en la Constitución. ¿Reducirá cobertura sanitaria (y otras coberturas sociales) esta medida tal como aseguran ya algunos críticos?

R.- Todo lo contrario. La apuesta que hacemos es precisamente para que, asegurando que los gobiernos no se gasten más de lo que tienen, se asegure así el estado del bienestar. Fíjese que con esa política de ‘brotes verdes, aquí no pasa nada mirando para otro lado o de Champions League’, hemos llegado a un punto en que en la sanidad no hay dinero para pagar lo más necesario.

P.- Ha mencionado también recientemente la existencia de un agujero en la sanidad de 15.000 millones de euros. ¿De dónde procede ese agujero y cómo se propone resolverlo el PP cuando llegue al Gobierno?

R.- Lo primero decir que el agujero está en la diferencia entre lo que se gasta en el sistema sanitario y el dinero que hay en el presupuesto para la sanidad que no coincide en muchas CCAA el presupuesto inicial (por ejemplo, para el gasto de farmacia es menor ya que el consolidado en otros años, cuando todos sabemos que aumenta la frecuentación sanitaria y los fármacos son más eficaces pero son más costosos). Se recauda menos porque el presidente Zapatero se empecinó en un modelo económico que ha provocado que las arcas públicas estén vacías.

P.- En estos momentos, respecto al gasto farmacéutico, parece que el problema no es ya que crezca demasiado, sino que las CCAA tengan cash para pagarlo. ¿Cómo se ha llegado hasta aquí y que soluciones propone?

R.- En política farmacéutica este gobierno ha dado bandazos. Vamos ya por el tercer real decreto ley. Había una ley del PP de 2003 con precios de referencia porque apostamos por una política farmacéutica en la que se preserve la innovación y que los fármacos que pierdan la patente, puedan pasar a precios de referencia. Así lo hicimos y pusimos en marcha pero cuando llegó la hoy vicepresidenta económica, Elena Salgado, derogó esta ley e hizo una nueva del Medicamento y se han dejado de ahorrar 2.500 millones de euros al año. Han tenido que pasar ocho años para que hace pocos días se llevara al Congreso el modelo de precios de referencia que impulsó el PP.

P.- Recientemente, habló de revolución sanitaria si el PP ganaba las próximas elecciones generales… ¿Es partidaria de una colaboración entre la sanidad pública y la privada?

R.- Efectivamente. Nosotros defendemos un sistema sanitario público y universal con un aseguramiento público para todos los ciudadanos porque no elegimos estar enfermos. Los poderes públicos deben proveer a la sociedad de una sanidad de calidad. Dicho esto, hay que contar con todos los recursos, también con los privados porque han demostrado tener un excelente nivel de servicios, una colaboración muy buena y han hecho un esfuerzo en lo tecnológico y mejoras de calidad. Me gustaría que la ley de Cohesión y Calidad que se aprobó en 2003 como la propia LOGS, donde se contempla el desarrollo profesional, colaboremos todos, todo el sistema sanitario y los recursos públicos y privados. Todo desde el convencimiento de que vamos a mantener que la sanidad sea pública y universal para los ciudadanos.

P.- Una buena política de prevención, además de ser un deber de la administración sanitaria, ¿puede realmente llegar en un futuro a quitar presión al sistema sanitario e incluso al sociosanitario?

R.- En el programa de 2008 llevábamos que hasta 2025 se debía destinar una parte importante del presupuesto sanitario a políticas de prevención. En estos momentos, en muchos casos no representa ni el 1% del presupuesto sanitario. El dinero mejor invertido en sanidad es el de prevención, no solo en promoción de la salud trabajando la escuela con niños en hábitos saludables, sino también en políticas propiamente preventivas. Hablamos de scrining de cáncer de colon, cuello de cérvix (deberían ser poblacionales), de mama (que habría que adelantar la edad)… trabajar para que los jóvenes no empiecen a fumar, hablar de la alimentación, etc… todo aquello que permita llegar a mayores sin perder la salud. Queremos que el 25% del presupuesto de aquí a 2025 se pueda destinar a políticas de salud pública y prevención de la salud.

P.- El debate está abierto. ¿Su partido rechaza el copago?

R.- Ni lo hemos contemplado ni lo contemplamos. Entendemos que lo único que no elegimos los españoles es la enfermedad y como los ciudadanos financiamos la sanidad con impuestos. Por lo tanto, pagamos de acuerdo a nuestro nivel de riqueza. La enfermedad no te elige dependiendo de tu clase social. Entiendo que debemos tomar medidas estructurales pero en ningún caso el copago.

P.- Tras ya unos años de desarrollo del modelo, ¿qué le parece el sistema de gestión de hospitales como los del ‘modelo Alcira’? Concesión privada para la gestión de hospitales de la red pública…

R.- Las CCAA donde gobierna el Partido Popular, como la Comunitat Valenciana y la Comunidad de Madrid, han optado por modelos de gestión que han entendido que son más eficientes. Desde luego, siempre preservando que la sanidad es pública, gratuita y universal para todos. Se ha demostrado que se puede hacer de un modo más eficiente. Por eso siempre apoyaremos todos los modelos de gestión que hagan la sanidad más eficiente y que generen mejor calidad y satisfacción para el paciente.

P.- En la actual situación de crisis ha quedado más patente que nunca que tener casi tantos modelos sanitarios como autonomías es caro e injusto. ¿Qué opina al respecto?

R.- Para llevar a cabo iniciativas y reformas estructurales como las que necesita la sanidad, se necesita que haya un gran pacto de estado y un entendimiento entre el Gobierno de la Nación y las CCAA. Pero para eso debe haber liderazgo, sin imponer y llegando a acuerdos con todos. Han sido ochos perdidos en el Congreso porque el documento socialista sólo tenía filosofía sin hablar de financiación. Apostamos porque el Consejo Interterritorial sea ese órgano de gobierno de la sanidad de España. El Estado tiene competencias y las CCAA otras, y ese órgano debe coordinar y hacer cooperar. Como ejemplo, en el campo de los fármacos estén las comunidades en la toma de decisiones para saber cómo se financian.

P.- Algunos han llegado a decir que el único modo de evitar el colapso económico del sistema sanitario español es volviendo a centralizarlo como una competencia estatal centralizada. ¿Qué opina?

R.- Yo creo que las competencias están muy bien donde están. Soy de Galicia y opino que se ha mejorado mucho desde que las CCAA tienen las competencias sanitarias. No olvide que la sanidad es uno de los servicios más importantes y más cercanos a los ciudadanos. La planificación tiene que ser próxima. Si alguien desde Madrid diseña los centros de salud o los hospitales de un determinado territorio, posiblemente no lo hiciera con la misma eficacia y pegado al terreno, conociendo las necesidades de los mallorquines, los valencianos, los aragoneses o los riojanos, como pueden hacerlo sus propios gestores sanitarios. Soy defensora de dónde están las competencias pero también de asumir por parte de todos responsabilidades y cada cual debe asumir sus propias competencias. No me parece de recibo en campos como el de la financiación el Gobierno mire para otro lado. Es consustancial al Estado porque recauda la inmensa mayoría de los ingresos públicos y debe hacer una buena parte de la política económica de este país para que se genere empleo y riqueza. Si hoy hablamos de cinco millones de parados es porque han fallado las políticas económicas socialistas. Cuando gobernó el Partido Popular hablábamos de superávit es porque la economía funcionaba. En 1996 a la sanidad se le destinaba cuatrocientos y pico de euros por persona y año, en 2004 cuando dejamos el gobierno fue de entorno a mil euros. En ocho años de gobierno socialista está en torno a 1.200 euros de media por lo que el esfuerzo hecho es muy escaso. El PP se compromete a mejorar la financiación sanitaria.

P.- ¿Cuáles son las líneas básicas del programa nacional del Partido Popular en materia de salud de cara a las elecciones?

R.- Las áreas que nos parecen más importantes va resumido en bloques. Primero de todo, la financiación. Debemos garantizar un sistema de financiación sostenible, equilibrado, suficiente, estable y solidario, que tenga en cuenta las peculiaridades de las CCAA, que tanto afectan en la sanidad (en el caso de Baleares la insularidad, en el de Aragón la dispersión geográfica, en el de la Rioja el envejecimiento de la población o en el caso de la Comunitat Valenciana que reciben muchas personas de la Unión Europea que deben atender y el Estado no les devuelve ni el 20% del gasto en su atención). Hay que hacer una gestión más eficiente de los recursos sanitarios. Gestionar con eficacia y eficiencia. Queremos preservar el modelo MUFACE porque está muy bien valorado por los funcionarios y mejoraremos su calidad. Apostamos por la cohesión del sistema sanitario: ni los mallorquines, ni los riojanos, ni los aragoneses o los valencianos son más o menos que nadie. Creemos en la tarjeta, la receta y la historia única y compartida. Eso permite la movilidad de los pacientes y seremos más eficientes. Queremos una cartera de servicios única y un calendario vacunal único. Nos ha llamado la atención que el gobierno socialista lo haya metido en su último decreto ley. Como se le acaban las horas pretende hacer en ocho días lo que no ha hecho en ocho años. Nos parece muy importante para velar por la calidad del sistema, evaluar y difundir objetivos en términos de resultados en salud de las grandes áreas de patología: cáncer y el resto de planes integrales de salud como son el cardiovascular, el neurodegenerativo y el de salud mental (deberemos retomarlos). Defendemos el Modelo de Farmacia de España, que es un servicio público de una gran calidad y debe preservarse. Queremos que se invierta en innovación e investigación biomédica y queremos recuperar el Instituto Carlos III para el Ministerio.

P.- ¿Qué mensaje pretende lanzar el Partido Popular de cara a los profesionales sanitarios?

R.- Queremos hacer un cambio en la política de recursos humanos. El sistema que tenemos es desincentivador. Nuestro personal sanitario da igual si trabaja mucho o poco o si lo hace bien o mal porque la retribución prácticamente es la misma. Queremos crear un sistema homologado de desarrollo profesional en toda España, que permita que hay movilidad de médicos, enfermeros y personal sanitario por el país y que haya un registro nacional único de profesionales que no lo hay pese a estar en la ley. Deseamos desarrollar la troncalidad de las áreas de capacitación específicas o resolveremos la falta de previsión existente en las facultades de medicina.

P.- ¿Qué haría en Atención Primaria?

R.- Hay que hacer una reforma en profundidad tanto en primaria como en la propia atención especializada. Hay que avanzar hacia un modelo enfocados a crónicos para que tengan mayor resolución. Un paciente no tiene que ir de un pueblo a su centro ocho veces, si puede ser que haga todas las pruebas en un día y tenga todos los resultados. Hay que reestructurar todo el sistema por dentro, más competencia a la primaria, continuidad asistencial y coordinación con el área social.

P.- Finalmente, ¿cuál es el nivel de la sanidad española y qué futuro cree que le espera?

R.- La sanidad española tiene un buen futuro que pasa por reformas estructurales pero preservando el sistema público y de calidad de los españoles. Hay que cambiar la política económica pero la sanidad debe evitar las duplicidades y hacer un uso racional de los recursos. No hay recetas milagrosas. Pero no se puede hacer nada si no es con la ayuda de los profesionales y deseamos que colaboren y estén en la gestión. Todos deben hacer medicina clínica y sean responsables de los recursos con los que trabajan.

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