“No puede haber 17 modelos sanitarios diferentes: el sistema se colapsará”

Isidro Torres, médico y cirujano vocacional hasta la médula –en alguna ocasión ha dicho que no podría vivir sin seguir interviniendo pacientes –es desde hace tiempo el responsable del Sindicato Médico de Baleares, el mayoritario en este ámbito profesional, con especial incidencia en la sanidad pública. Al arranque de la legislatura repasa los temas candentes con Salut i Força, como la necesidad de simplificar la carrera profesional, solucionar los problemas de Son Espases, devolver el poder adquisitivo a los médicos o plantear un sistema sanitario que nos lleve al colapso económico.

P.- ¿Qué le parecería si le dijese que cuando venía hacia aquí le he preguntado a un médico y me ha dicho que no sabía que existiese este sindicato?

R.- Le diría que es algo totalmente anecdótico, aunque también que en demasiadas ocasiones los médicos pecamos de saber tan solo de medicina, y eso tal vez lo explique. Nosotros estamos implantados en Baleares desde 1977, herederos de un sindicato de médicos que se inició en 1928, aunque en 1939, tras la Guerra Civil tuvo que cesar de actuar. Volvimos en el 77. Tenemos nuestro ámbito de actuación especialmente intenso entre los médicos de la sanidad pública.

P.- De eso le quería hablar: ¿Cuál es impacto real del Sindicato Médico en Baleares?

R.- Nosotros concurrimos cada cuatro años a las elecciones sindicales, junto con el SATSE, el sindicato de enfermería, en una coalición que se denomina CEMSATSE. Aunque somos independientes, tenemos, cada sindicato, su propia identidad. Y la verdad es que los resultados avalan nuestro trabajo, ya que no solo seguimos ganando, sino que cada vez obtenemos mayor representatividad. En el ámbito médico le diré que uno de cada cuatro profesionales está afiliado a nuestro sindicato.

P.- Nueva legislatura, nueva consellera, nuevos desafíos.

R.- Efectivamente, tenemos ya nueva consellera, la doctora Carmen Sastre, un nombramiento que nos ha sorprendido ya que no figuraba en ninguna de las quinielas que circulaba por ahí. Ha sido una agradable sorpresa. Es una persona de la que sabemos que tiene capacidad de diálogo, de consenso, que sabe escuchar. Algo que será una novedad tras estos cuatro años de legislatura en los que el conseller ha sido el doctor Viçens Thomàs.

P.- Una legislatura de la que se dice que será la de los recortes, especialmente en sanidad. ¿Qué le pedirán ustedes a la nueva consellera?

R.- Sí, a nadie escapa que la situación es delicada. No sabemos aún que herencia recibirá la nueva Conselleria. Nosotros queremos trasladarle una serie de temas cuya resolución consideramos urgente. Una de ellas es el cierre en falso de la carrera profesional, sobre todo por las decisiones que se han tomado en los últimos tres meses. La carrera se cerró sin dotación económica, pendiente de los presupuestos de 2012, y con unos indicadores que son imposibles para los médicos. Además, nosotros, que somos el sindicato mayoritario, quedamos excluidos de las comisiones de seguimiento, lo que ha generado crispación.

P.- ¿A qué se refiere cuando dice que los indicadores son “imposibles”?

R.- Pues a que son utópicos. Cada día los médicos vienen al sindicato y nos preguntan cómo cumplirlos. Solo extraer la solicitud del programa informático ya es algo complejísimo. Algo que debería ser fácil es difícil. Algo que debería ser ilusionante es frustrante. La carrera profesional no puede ser una carrera de obstáculos.

P.- Más temas candentes para poner sobre la mesa de la consellera…

R.- Otro problema que nos genera desilusión y frustración es la apertura del Hospital Universitario de Son Espases y todo lo que se ha derivado de ello. Se hizo de un modo muy precipitado, sin consenso, sin escuchar a los jefes de servicio que son los que tienen la información y la experiencia. Queremos que se vuelva a recuperar la ilusión en Son Espases. Se han generado multitud de problemas, como el del famoso parking, que no sé cómo van a solucionar. El Hospital está donde está, aquello es un cuello de botella. También queremos ver cómo hacen las OPEs, cómo se gestiona los interinos. Y esta legislatura, la pasada, ¡tenía que ser la de la Atención Primaria!

P.- ¡Pues el conseller saliente está muy contento de lo hecho en ese ámbito!

R.- Nosotros le creímos cuando dijo lo que iba a hacer, pero ha sido un fiasco. Atención Primaria ha sido la hija pobre del sistema sanitario durante la pasada legislatura, la gran “aparcada” y ha quedado claro que el modelo actual está agotado. Los centros de salud se han convertido en ambulatorios de 7 horas, en las que el médico está solo. Hay que darle un giro a todo eso. El médico de Atención Primaria aún ansía tener esos 10 minutos por paciente, pero eso en las actuales circunstancias es imposible. ¡Pero si hay listas de espera de días para ir al centro de salud! Así es comprensible –aunque no aconsejable –que el paciente acuda a las consultas de urgencias de los hospitales, que por esa causa se saturan, o que se automedique.

P.- Le decía que ésta va a ser la legislatura de los recortes, también en sanidad, sobre todo en sanidad.

R.- O se ponen de acuerdo los grandes, el PP, el PSOE y esto da un giro, o el sistema se colapsa. Creemos que la sanidad ha de ser universal, pero que el modelo de asistencia gratuita está agotado. ¿Copago? Hablar de eso es farragoso, lo sé, algo de lo que todos los políticos huyen, al menos en público. En algunos países de la Unión Europa se sigue un sistema de adelanto de honorarios, que luego se revierten al paciente en su cuenta. Uno de los grandes problemas de la sanidad pública es la elevada incidencia de uso, la sobre frecuentación, que en sistemas como el de Atención Primaria hace que las consultas se saturen. El sistema hará un ‘crack’ si no se realizan estos ajustes.

P.- Cuando el PP presentó su programa sanitario para Baleares, la especialista y ex ministra Ana Pastor, dijo que se haría “una revolución sanitaria en Baleares, uniendo los esfuerzos de la sanidad pública y de la privada”.

R.- Nosotros también creemos que sanidad solo hay una y que donde no llega la pública debe llegar la privada. Baleares es una comunidad privilegiada en este sentido porque su sanidad privada cuenta con profesionales muy cualificados y con tecnología puntera. No es de recibo que teniendo todo eso haya que esperar meses en la sanidad pública para un procedimiento, para una intervención quirúrgica. Habría que acortar aún más las demoras contando con los recursos privados.

P.- ¿Cree que hay que potenciar la política de conciertos o ir más allá?

R.- Hay que ir más allá de los conciertos, efectivamente. Lo que sucede es que eso, en el ámbito laboral de la sanidad privada es complicado, porque las relaciones laborales son diferentes. Allí los facultativos están por servicios. Habría que llegar a acuerdos en ese ámbito laboral. Para el paciente, la tranquilidad del servicio estaría garantizada. Los profesionales están cualificados –muchos de ellos atienden también en la sanidad pública –y no se abre o pone en marcha un nuevo servicio en la sanidad privada sin sufrir una evaluación por parte de la Conselleria.

P.- ¿Qué reivindicaciones plantean a nivel salarial, de convenios, en estos momentos desde su sindicato?

R.- ¡Que se nos restituya el expolio de junio de 2010! Tras tres meses de huelga se consiguió que se actualizara el precio de la hora de huelga. Exigimos que en la medida de lo posible se restituya el poder adquisitivo de los médicos. Los médicos españoles somos los mejor formados, tenemos los mejores MIRes y somos los peor retribuidos, somo “superados” por Grecia. Hasta en Portugual, que es el tercero por la cola, están mejor pagados. El médico español hace seis años de carrera y cinco de especialidad. Hasta los 30 años no comienza a tener una situación estable, el que la tiene. Y ganamos 1.100 euros de sueldo base. Todo lo demás son complementos y hemos perdido de 400 a 500.

P.- Con la llegada del PP al Govern cabe replantear los modelos de gestión hospitalaria. Tenemos el de Son Espases, el de Alzira o el tradicional.

R.- No nos parece mal, como en Son Espases, que los servicios periféricos se privaticen, mientras que los servicios médicos sean públicos. El sistema de Alzira [acceso público y gratuito al hospital, pero gestionado por una empresa privada] parece que funciona. En los hospitales tradicionales y en cualquier caso lo que vamos a solicitar es que se reactiven las juntas asistenciales, una herramienta que sigue existiendo pero que no se convoca desde hace años. Estas juntas son una especie de ‘senado’ de los servicios donde la dirección constataba el funcionamiento global.

P.- Todo lo cual nos ha de llevar a definir un modelo sanitario que hoy por hoy no sé si está definido.

R.- En estos momentos tenemos en España 17 sistemas de salud diferentes, uno por cada autonomía y eso no puede ser, porque genera agravios comparativos. El Consejo Interterritorial es un sistema que ya no sirve, porque es un grupo de amigos que se reúne para discutir banalidades. Si fuera operativo y sus decisiones tuvieran algún reflejo… pero no es así. El Ministerio de Sanidad ha dejado de tener su razón de ser. Pues o se suprime todo eso y se activa un Consejo Interterritorial resolutivo o se devuelven las competencia sanitarias al Estado. Sino el sistema sanitario actual colpasará.

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