“El 42% de los médicos y enfermeros no pueden quedar excluidos del acuerdo de la carrera profesional”

P.- ¿Quién es Federico Sbert? Háganos un resumen de su perfil profesional y personal.

Estudié la carrera de Medicina en la facultad de Zaragoza y, al finalizar mis estudios en el año 92, inicié mi labor asistencial en Atención Primaria, el Hospital de Muro, el Hospital de Manacor y, finalmente, el Hospital Son Llàtzer, en el que ejerzo mi labor asistencial como médico de Urgencias Hospitalarias. Asimismo, he mantenido una gran vinculación en el Colegio de Médicos dónde he tenido la oportunidad de dirigir varios cursos de formación. Tengo 43 años, estoy casado y con dos hijos.

P.- Doctor Sbert, en los últimos meses ha compaginado su labor como médico de familia y Adjunto al Servicio de Urgencias de Son Llàtzer con la elaboración del programa autonómico de sanidad del PP. ¿Por qué se decidió a dar el paso a la política?

R.- La verdad es que no sé muy bien cómo he llegado a esta situación. Me explico: como médico, como integrante de una comunidad profesional y como un ciudadano más, siempre me ha movido la necesidad de llevar a cabo proyectos relacionados con mi profesión, es decir, temas asistenciales, formación continuada, organización y demás. A partir de aquí, llegó un momento en que, de forma natural, y a raíz de estas mismas necesidades e inquietudes, me di cuenta de que había cosas que se podían cambiar y, por qué no, mejorar. No solo me refiero a temas de índole profesional, sino también a nivel asistencial, que afectan directamente a los usuarios, a nuestros pacientes, que son los que dan sentido a nuestra profesión y a quienes nos debemos.

P.- ¿Qué reuniones ha mantenido para elaborar el programa y cuáles han sido las principales reivindicaciones que ha escuchado?

R.- No es nada fácil confeccionar un programa de estas características, por la complejidad del mismo. Con la colaboración de la Comisión de Sanidad del Partido Popular, hemos mantenido encuentros en forma de mesas de trabajo en las que los integrantes de la Comisión han participado de forma muy activa y a los que, desde aquí, quiero expresar todo mi agradecimiento. Además de este trabajo inicial, junto con el presidente de nuestra formación, José Ramón Bauzá, hemos mantenido reuniones sectoriales con todas aquellas entidades, asociaciones, colegios profesionales y personas que tenían algo que decir en el ámbito de la sanidad. Además de estos encuentros sectoriales, pusimos en marcha los Canviforums, entre ellos el de sanidad, cuyo objetivo era el de escuchar, conocer y recoger las opiniones de los profesionales. Somos conscientes de que nos hemos podido dejado a algunos por el camino, pero me gustaría decirles que el programa del PP no es una realidad hermética y que siempre estaremos dispuestos a dialogar, escuchar y tener en cuenta todo aquello que pueda ser bueno para la sociedad balear, no solo en sanidad, sino en cualquier materia.

P.- Imaginamos que el programa de salud de su partido está desarrollado pensando en dos vertientes: el profesional y el usuario…

R.- Por supuesto. Una de las peculiaridades de la sanidad, y de la misma forma pasa en educación y turismo, es que el programa tiene dos vertientes: una dirigida a la mejora de la actividad de los profesionales, y la otra a la mejora de los servicios para el usuario. Estas dos vertientes, al final, confluyen en un único destino, que es la satisfacción del profesional y del usuario. Si el profesional dispone de los medios de trabajo adecuados, unas condiciones laborales razonables, y no tiene que preocuparse de otros problemas que no sean la atención a sus pacientes, tendremos un profesional eficaz y eficiente y, por supuesto, un usuario satisfecho. Si esta premisa no se cumple, el resultado final es la insatisfacción generalizada. La finalidad de cualquier programa, sea de la materia que sea, es la de poner sobre la mesa los instrumentos, reales, con los que vamos a contar para poder ofrecer un servicio de calidad.

P.- Antes de entrar en materia sobre lo que propone el PP, explique, brevemente, cuál cree que es la situación actual de la sanidad pública en las islas.

R.- La sanidad pública balear se halla en nivel alto. Tenemos las infraestructuras, los medios y, lo más importante, el capital humano, que en los últimos tiempos está proporcionando el 200% de su capacidad para poder prestar un buen servicio. El problema de la sanidad, y no solo en nuestra Comunidad Autónoma, son los actuales modelos y sistemas de gestión. Hace falta que los profesionales se impliquen de forma definitiva, que sientan como algo suyo lo que están haciendo. Creo que muchos de ellos han perdido la ilusión, y todos tenemos cosas que aportar. Al igual que los usuarios, hay que establecer mejoras en los cauces de diálogo.

P.- En el programa del PP se apuesta por una sanidad más humana y personalizada. ¿Cómo lo harán?

R.- Cualquier actividad que suponga un trato directo con las personas debe ser humana, cercana y personalizada. Tratamos con personas que tienen nombres y apellidos, y cada una de ellas arrastra sus problemas y sus enfermedades. Y tratamos también con familias preocupadas por la salud de sus seres cercanos, y que desean estar informadas. Para cumplir con todas expectativas, el profesional debe desarrollar su trabajo sin tener otras preocupaciones que interfieran en su labor, aunque también es verdad que la importante carga asistencial que soportamos hace que este trato, en ocasiones, no sea el que todos quisiéramos.

P.- ¿Cuál es la solución para las listas de espera?

R.- Gran pregunta, y gran problema. Las listas de espera son el gran monstruo de cualquier sistema sanitario y la principal causa de migraña de los políticos. No creo que haya una solución única, y la fórmula mágica no existe. Pensamos que pasa por poner en marcha mecanismos que favorezcan esta reducción en determinadas fases del proceso. El problema de las listas no es la primera visita al especialista, sino las tareas asistenciales que se generan posteriormente: pruebas complementarias, segundas visitas, intervenciones quirúrgicas… Es en este aspecto concreto donde debemos actuar, además de ser transparentes a la hora de facilitar los datos de estas listas. En definitiva, al usuario solo le interesa que se le opere la hernia para proseguir su actividad ordinaria en el mínimo plazo posible, o que la RMN de la rodilla se la practiquen cuanto antes para que el traumatólogo le facilite una solución. Todo ello por no hablar de patologías o procesos que pueden poner en peligro la vida de los pacientes. Las listas de espera son personas, no números.

P.- ¿La crisis pone en riesgo nuestro sistema de salud? ¿Cree en el copago?

R.- La crisis ha demostrado la debilidad de los sistemas económicos y financieros a nivel mundial, y los sistemas de salud de todos estos países han sufrido, igualmente, las consecuencias, viéndose tremendamente debilitados, con disminución de partidas presupuestarias y obligando a muchos países de nuestro entorno a la aplicación del conocido copago. Esta fórmula, el copago, surge ante la necesidad de ‘recaudar capital’ de forma directa, o bien como medida disuasoria para disminuir la solicitud de asistencia. En ningún caso se ha demostrado que sea rentable y alivie las arcas públicas. Además, ponemos en peligro la accesibilidad al sistema sanitario. La filosofía del Sistema Nacional de Salud, que se basa en la universalidad, la igualdad y la solidaridad, se pierde.

P.- ¿Cuál debe ser la relación de la sanidad pública y la privada?

R.- No podemos vivir los unos sin los otros. Es necesario, y casi obligado, trabajar de forma conjunta y afrontar nuevos retos, exigiendo, cómo no, que se cumplan los criterios de calidad y seguridad de los pacientes.

P.- Hablemos de Son Espases. El Govern del Pacte aseguró que detendría las obras de construcción del nuevo hospital, y al final prosiguió con las mismas, si bien sigue sin poner fecha para su inauguración oficial…

R.- Efectivamente, el programa electoral de los partidos del Pacte no apostaba por el proyecto de Son Espases, pero el proyecto siguió adelante. El problema para inaugurarlo es que todavía no está terminado. Las labores de construcción siguen su camino y, como se suele decir, una casa no está acabada hasta que se van los albañiles. Su puesta en marcha fue precipitada, aunque estuviera programada. Sin embargo, una vez más se ha hecho evidente que los profesionales siempre están dispuestos a darlo todo. Por eso, es el mejor Hospital de Europa, aunque las prisas, en salud, no son buenas compañeras de viaje.

P.- ¿Cree que el Govern debería ser más exigente con la constructora concesionaria del proyecto?

R.- A eso me refería antes. La programación del traslado se basó, según entiendo yo, en el traslado físico de los pacientes, mientras que la puesta en funcionamiento de las unidades tuvo su epicentro en el aspecto técnico. Sin embargo, no se tuvieron en cuenta las deficiencias estructurales que pueden surgir en construcciones de estas características, dificultando la labor diaria de los profesionales. Y, contestando directamente a su pregunta, por supuesto, pienso que se debería reclamar a la constructora que solvente las deficiencias.

P.- Acaba de ser presentado un acuerdo entre el Ib-salut y los sindicatos minoritarios sobre la carrera profesional. Los sindicatos mayoritarios lo han rechazado y se están movilizando. ¿Qué opina?

R.- La filosofía de la carrera profesional es positiva para todos los profesionales de la sanidad, ya que premia la labor diaria de cada uno de nosotros. A mi entender el sindicato médico y de enfermería no pueden quedar excluidos en ningún caso, en tanto que representan al 42 % de los profesionales. Es una actuación que debería salir adelante desde el consenso y diálogo con todos los sindicatos representados en la mesa sectorial.

P.- CEMSATSE asegura que tanto médicos como enfermeras se sienten agredidos por el Ib-Salut. Además, afirman que la carrera profesional es un ‘brindis al sol’, puesto que el acuerdo carece de dotación económica y está a expensas de decidirse en 2012. ¿Cuál es su posición al respecto?

R.- Me parece, sinceramente, una falta de respeto hacia todos los profesionales, ya que, sabiendo que no existen fondos presupuestarios, no se puede hipotecar al presupuesto de 2012 con una partida que difícilmente se podrá asignar, a tenor de la actual situación económica. El aspecto prioritario, el más importante, es mantener el sistema económico y hacer frente a las nóminas del personal, mantenimiento de infraestructuras o el pago proveedores, sin mermar la calidad asistencial.

P.- Brevemente, ¿cuál es la propuesta del PP en torno a los ámbitos siguientes: Atención Primaria, Especializada, asistencia sociosanotaria y agresiones en el ámbito laboral?

P.- Atención Primaria: darle vida y revitalizarla; Atención Especializada: mantener aquellos aspectos que funcionan correctamente y afrontar nuevos retos; asistencia sociosanitaria: queda mucho por hacer en este último terreno; agresiones en el ámbito laboral: son absolutamente intolerables.

P.- Finalmente, ¿qué uso brindará el PP a las instalaciones del antiguo Hospital Son Dureta si logra gobernar después del 22 de mayo?

R.- Son Dureta es un lugar emblemático y debería continuar con su trayectoria asistencial a partir de un nuevo modelo socio-sanitario. Desde el PP, queremos crear un espacio socio-sanitario moderno para dar salida a la gran cantidad de pacientes que precisan de camas de media y larga estancia, además de ofrecer un espacio físico a las asociaciones de pacientes. Por otra parte, y teniendo en cuenta el aumento de la población en la zona, no se nos escapa la necesidad de un centro de salud, aprovechando las infraestructuras ya creadas. Como es lógico, todo ello cuando la situación económica lo permita.

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