Vicenç Thomàs: “A los sectores contrarios a la facultad de Medicina, les falta amplitud de miras”

Vicenç Thomàs,
conseller de Salut i
Consum, ha
cumplido sus
pr imeros dos años al
f rente del
departamento con
dos desafíos
p reeminentes sobre
la mesa: la
inauguración del
nuevo Hospital de
Son Dureta, previsto
para octubre de
2010, y la apertura
de la Facultad de
Medicina.
Ent retanto, ni el
conseller ni su
equipo deben
descuidar los otros
f rentes: la mejora de
la Atención Primaria,
la lucha contra las
listas de espera, las
reformas
hospitalarias y, por
supuesto, el
incremento de las
plantillas de
p rofesionales.

P.-Han pasado ya dos años
y estamos en eso que se denomina
‘ecuador’ de la legislatura.
¿Qué ha sido lo
más difícil hasta el momento?
¿Tal vez, lidiar con el
‘culebrón’ de la construcción
del nuevo hospital de
Son Dureta en Son Espases?

R.-En un principio, lo más
difícil fue hacer un buen equipo,
comenzar a trabajar. El
gran reto era que el Servei de Salut
funcionara, porque es un servicio
básico. El gran reto era ese, hacer
cada vez más actos médicos y que
hubiera los menos problemas posibles.
Ysí, cuando llegamos, lo de
Son Espases fue un tema complicado
y delicado para el Govern.

P.-¿Tomar la decisión de seguir
con Son Espases, fue duro a nivel
personal?


R.- Partimos de varias situaciones,
colectivas y personales. Nuestra
idea inicial era reformar el Hospital
de Son Dureta en lugar de hacer
uno nuevo. Nadie nos ha
explicado aún por qué se eligió ese
solar de Son Espases para construir
el nuevo hospital. No hubo
consenso para esa elección. Nuestro
compromiso quedó condicionado
por la adjudicación de la
obra. Cuando llegamos, los cimientos
estaban ya hechos. Nuestro
compromiso era parar las
obras y estudiar alternativas, y lo
cumplimos. Buscamos otra alternativa
de ubicación en la zona de
Ponent, pero tenía que ser un lugar
al que nos pudiéramos llevar
la adjudicación de la obra tal como
se había hecho, y eso fue un proceso
complicado. Pedimos muchas
opiniones. Al final, la solución fue
la mejor para todos. Y sí, hubo una
parte de renuncia, pero hay que
había que tomar la mejor de entre
todas las decisiones posibles.

P.- ¿Le preocupa que el nuevo
hospital no llegue a abrirse en
2010, tal como está previsto,
por causas ajenas a la conselleria?

R.- Se trata de un hospital con
una gran complejidad. Llevamos
dos años de gestión silenciosa. La
obra ha seguido adelante y no ha
habido más problemas. Hemos
cumplido con nuestro compromiso
de introducir una serie de
mejoras y modificaciones en orden
patrimonial, arqueológico,
medio ambiental, asistencial, de
espacios científicos y docentes y
para la sostenibilidad del edificio.
Todos trabajan para que la
apertura sea posible en octubre
de 2010.

P.-¿Cómo será el nuevo hospital
a nivel asistencial y de
qué mejoras podrán beneficiarse
los pacientes?

R.- Pues le diré que de los veinte
quirófanos inicialmente previstos
hemos pasado a 24; se ha previsto
crear una UCI coronaria
de más de mil metros cuadrados;
Urgencias tendrá también
más de mil metros cuadrados;
y el sesenta por ciento de las
habitaciones serán individuales.
Se ha hecho un gran esfuerzo
en equipamiento tecnológico,
con la adquisición de
resonancias magnéticas y un
PET. Se han introducido mejoras
en la accesibilidad y en la
sostenibilidad, en habilitar espacios
para la docencia y la investigación,
y se ha incluido
un edificio para Psiquiatría.

P.- A nivel medio ambiental
y cultural, dado el enclave
en el que se ubica, ¿qué ofertas
incluirán las nuevas
instalaciones?

R.- Se ha potenciado mucho
la conservación del entorno
medio ambiental y del patrimonio.
El entorno entre el hospital
y el monasterio será protegido
como un bien paisajístico,
y los restos arqueológicos
irán a la antigua casa de Son
Espases. Habrá un centro de
interpretación de esos restos
y también de la Síquia den
Baster, que recorre el solar.

P.- ¿Hasta qué punto cambiará
el nuevo Son Dureta
la asistencia sanitaria balear?


R.- En primer lugar, cuando
hay un nuevo hospital ya mejora
de por sí la asistencia. Pero,
además, ésta será una infraestructura
moderna, donde se
podrá atender a los pacientes
mucho mejor. En Son Dureta se
aprecia, por ejemplo, que las
instalaciones de Urgencias no son
las mejores. Mejorar esto es ya importante.
También lo es que los profesionales
tengan nuevas herramientas,
que se puedan dar saltos
cualitativos, como el transplante de
hígado. El nuevo hospital tendrá
que adaptarse a estas nuevas realidades,
y en especial deberá prepararse
para los estudios de grado de
Medicina y de Enfermería, la investigación
y la tarea docente.

P.- Como usted apunta, de la
mano del nuevo hospital
irrumpirá la Facultad de Medicina
de las Islas Baleares.¿Cuál es el modelo con el que
sueña el conseller de Salut?

R.- Yo no sueño. Me gustan más
las cosas tangibles. La Facultad de
Medicina es un proyecto que ilusiona,
muy positivo para los ciudadanos.
Si la gente me para por
la calle es para hablar de este tema.
Somos la única Comunidad Autónoma
que aún no tiene facultad de
Medicina. Todos saben que es algo
necesario. Además, la demanda
sanitaria ha cambiado. Tenemos
problemas, como la insularidad,
para que vengan médicos. Tener
en Baleares los estudios de grado
de Medicina permitirá que nuestros
jóvenes puedan estudiar aquí,
y luego facilitará fidelizarlos para
que se queden.

P.- ¿Condicionará mucho al
nuevo hospital?

R.- Claro. El profesorado estará
integrado por médicos que contrata
la UIB, médicos que estudiarán
más, que se formarán más, y
ello hará que la calidad asistencial
mejore mucho y se haga mucha
más investigación. El sector sanitario
ocupa en Baleares a 25.000
profesionales, y se sigue contratando.
Es un sector emergente. Por
otra parte, los fondos para investigación
van a parar a institutos
acreditados, por lo que el futuro
hospital de Son Espases necesita
albergar los estudios de grado
para ser un instituto acreditado.

P.- Sin embargo, no existe consenso
absoluto sobre la conveniencia
de llevar adelante este
proyecto: unos sectores lo apoyan,
y otros no…

R.- Unos tienen amplitud de miras,
y los otros no. Tener los estudios
de grado no quiere decir solo
tener más médicos. Gana mucha
gente, como la que no puede permitirse
un mínimo de nueve mil
euros para que su hijo estudie fuera.
Y hay muchos otros aspectos,
como lo que ya mencionaba de los
institutos acreditados o de las sinergias
con la Universitat y el Parc
Bit. Hay muchos elementos para
ver los estudios de grado como
una inversión.

P.- Aún sigue abierto el debate de
por dónde debe empezar el proyecto:
si impartiendo un fin de
carrera de excelencia, con masters
de alta calidad, investigación
y otros programas, o comenzando
por el primer curso…

R.- Esta discusión no existe. Los
estudios de grado comienzan desde
abajo. Ya acudimos a Barcelona
para hacer el rotatorio. El nuevo
marco de Bolonia posibilita la realización
de masters, pero lo que lleva
al mercado de trabajo son los estudios
de grado y luego una especialidad,
que es lo que te posibilita
trabajar. Pero lo primero es la base.

P.- El nuevo modelo de universidad
faculta la llegada de estudiantes
de otros territorios.
¿Qué políticas se pondrán en
marcha para fidelizar a estos
estudiantes y paliar, de esta
manera, la falta de médicos en
Baleares?

R.- Lo que se ha hecho siempre,
dado que siempre partimos de un
condicionante económico, que es
el insular. Aquí se vive bien, pero
hay que crear unas condiciones laborales,
profesionales, científicas,
que sean atractivas. El sector salud
es muy dinámico. Se va mucha
gente, pero viene mucha. No nos
hemos de asustar. Baleares es un
territorio muy atractivo.

P.- ¿Qué nota le pondría usted
a la investigación biomédica
que se desarrolla en Baleares?

R.- Creo que hacemos suficiente
investigación, y además de mucha
calidad. No seremos una gran
factoría de financiación, pero el
porcentaje de proyectos financiados
es de los más altos. Hay una
buena base, hay calidad, tanto entre
los profesionales de Medicina
como de Enfermería.

P.- Durante la anterior legislatura
se creó el Cimera para investigaciones
sobre el aparato
respiratorio. ¿No le parece que
se creó usando el ‘calzador’?

R.- El Cimera es un centro específico,
el único de España y me
atrevería a decir que de Europa. Es
un centro a potenciar en el que trabajan
investigadores muy buenos,
tanto a nivel de investigación básica
como clínica. Es un centro con
futuro.

P.-Aprovechando la apertura
de la facultad, ¿se va a potenciar
la realización de MIR’s en
los hospitales de Baleares?

R.-Vamos a seguir aumentando
las plazas, como hacemos año
a año. Tener MIR’s es un esfuerzo
que hace cada servicio. Si un
departamento hospitalario o un
centro de salud acogen a residentes,
es que funcionan bien.

P.- Uno de los hitos de esta legislatura
en materia sanitaria
ha sido sin duda la OPE para
aumentar la plantilla de profesionales
sanitarios dentro del
sistema público…

R.-En los últimos años se ha
dado una situación en la que todas
las categorías han sufrido inestabilidad.
Lo normal sería que cualquier
empresa regularizara estas
situaciones. La OPE regulará y estabilizará
los puestos de trabajo.
En tiempos de crisis, ofrecerá a
cuatro mil familias una estabilidad.
Y eso es positivo.

P.- Últimamente disfrutamos
de paz social en el ámbito sanitario…

R.- Sí, pero hay gente que aún
me recuerda que he sido el primer conseller con una huelga de médicos.
Ha habido dinámicas diferentes
hacia otros partidos cuando estaban
en el Govern. Es parte del
juego. Siempre hay reivindicaciones
y puntos de equilibrio.

P.- Llegamos, si le parece, al
momento de hablar del catalán.
¿Cuál será el impacto real
de la obligatoriedad de obtener
el nivel B para los facultativos?

R.- Está claro que no tienen ningún
problema. Ahora se han examinado
dos mil enfermeras. Se
trata de combinar el marco legal.
Tenemos dos lenguas oficiales. La
OPE convierte a los que ganan la
plaza en funcionarios públicos.
Nuestro esfuerzo ha sido el de
adecuar un ámbito propio a un
marco específico. Ala OPE puede
presentarse cualquier español,
pero ha de saber que aquí hay dos
lenguas, por lo que se habilitan
dos años para que obtengan el nivel
B de catalán. Ala OPE se presentan
todos y nosotros escogemos
a los mejores, por lo que luego
se habilitan esos dos años. El
conjunto de ciudadanos tiene derecho
a expresarse en catalán. La
comunicación, en Medicina, es alta
tecnología. Si un médico no entiende
bien a su paciente, lo atenderá
mal y será un problema de salud.

P.-¿A qué cree que se ha debido
la tempestad de protestas
que esta medida ha levantado
en ciertos sectores de la profesión?

R.- A un motivo político. Alguien
ha visualizado una rentabilidad
política de esa protesta.
Cuando lo explicas, en un cuarto
de hora se ve que se trata de una
medida de sentido común.

P.- Un mal endémico de las islas
es la falta de determinados
especialistas. ¿Qué medidas
tiene en marcha o en previsión
para captar profesionales?


R.- Atraer residentes. Adecuar
las plantillas a la movilidad.
Fidelizar a los profesionales
con retribuciones adecuadas
y objetivos profesionales.
Hay que tener en cuenta que
nuestras retribuciones son las
mejores del Estado. Pero el
profesional, además, quiere
progresar. En hospitales como
los de Menorca, Eivissa, Inca o
Manacor esta progresión está
condicionada. Por eso hemos
de mejorar las condiciones
para que el profesional esté
contento, tenga calida de vida
y un proyecto atractivo.

P.- Sin duda, una de las ‘joyas
de la corona’ de esta legislatura
es el programa de
mejora de la red de Atención
Primaria…


R.- Por un lado, estamos desarrollando
un Plan de Infraestructuras.
Hay centros de salud
que tienen ya treinta años.
Además, la población se ha incrementado
en un 35 por ciento
desde 1999. Nuestra pirámide
poblacional ha cambiado.
Hay centros de salud en los
que se deben mejorar las condiciones
de trabajo. Hay consultas
que no tienen ventanas.
Hemos abierto catorce centros
y Unidades Básicas de Salud,
tenemos ocho en fase de edificación
y licitaremos otros
quince que esperemos que
puedan ser abiertos antes de
2011. Hemos aumentado el número
de profesionales, y con
ello hemos conseguido que los
médicos tengan una media de
1.660 cartillas, frente a las 1.900
que tenían antes. La presión
asistencial ha disminuido. La
resolución en Atención Primaria
es del noventa por ciento
y queremos que mejore.

P.- ¿Qué planes tiene para
mejorar las infraestructuras
de atención especializada
ya construidas? ¿Hay
nuevos hospitales en previsión?


R.- Estamos desarrollando
Son Espases. En el Hospital de
Manacor, hemos elaborado un
plan director para atender mejor
a la población con más espacios
y mejores servicios. En el
Hospital de Inca estamos trabajando
en la mejora de la accesibilidad
al aparcamiento, y en
posibilitar que el centro de especialices
que había en esa ciudad
se convierta en un pabellón
más del hospital con consultas
externas, rehabilitación y
salud mental. Además, se creará
una Unidad de Corta Estancia.
En Son Llàtzer, se hará una
modificación de la cartera de
servicios. En los centros de Gesma,
de carácter sociosanitario,
se desarrollará un plan para
adecuar el Hospital General
con un hospital de día y una
unidad de estancia media.

P.- ¿Y en las otras islas?


R.- En Menorca se está desarrollando
el hospital de día de
salud mental y el centro de salud
de Montetoro, y se acaba
de firmar un convenio para
utilizar camas de Santa Rita.
En Eivissa, en Can Misses, se
ampliarán 32 camas, habrá un
hospital de día oncológico, se
pasará de cuatro a seis quirófanos
y se incrementará un
treinta por ciento el espacio de
Urgencias. Se desarrolla el centro
de salud de Vila, el centro
de salud de Sant Antoni, y haremos
dos nuevos.

P.- ¿En qué situación se hallan
las listas de espera y
qué medidas tiene previsto
acometer en el futuro
para reducirlas?

R.- La existencia de las listas
de espera es una característica
del sistema público de salud.
Siempre habrá listas de espera.
Se trata de saber conjugar
lo importante, lo urgente,
con lo que no lo es. No es lo
mismo esperar dos meses para
operar una catarata que no duele,
que para colocar una prótesis,
cuya ausencia provoca dolor cada
día. En estos momentos, las últimas
cifras señalan 52 días de demora
media, cuando en las mismas
fechas de 2008 teníamos 61.
La tendencia es a mejorar. Estamos
mejor que otras Comunidades Autónomas,
y por primera vez hemos
conseguido que el ochenta
por ciento de los que esperaban
fueran operados dentro de los tres
primeros meses. Hemos realizado
más de 4.500 intervenciones quirúrgicas
más. No olvidemos que la
población aumenta en cantidad y
en esperanza de vida. Lo importante,
ya digo, es que lo urgente se
pueda operar en 24 horas, si es necesario,
y lo que pueda esperar,
que espere.

P.- ¿Cuál es el papel que ha de
jugar la sanidad privada en el
sistema sanitario balear?

R.- Hace años que el modelo
está definido. La sanidad privada
tiene un importante papel que
jugar. Hay de saber administrar
una complementariedad, y ésa es
la línea que estamos desarrollando.
En Eivissa hay conciertos con
una clínica privada, pero si se invierten
cien millones de euros en
hospitales quirúrgicos, la cartera
se modificará. Lo lógico es que se
solicite una ayuda especial en momentos
de picos, porque hay que
tener presente esa realidad. Que el
28 por ciento de los habitantes de
Baleares tenga un seguro privado
es una importante decisión que
han tomado muchas personas. La
sanidad privada tiene una accesibilidad
y una confortabilidad que,
en ocasiones, la sanidad pública
tiene más dificultades para alcanzar.

P.- Acaba de producirse la primera
muerte en Baleares debida
a la gripe A¿Hay motivos
para la alarma?


R.- Parece que el nivel de afectación
será muy similar al de gripe
normal, y que incidirá más en niños
y en personas enfermas.
Pronto tendremos la vacuna, y
en nuestro caso dispondremos
de dosis para el cuarenta por
ciento de la población, cuando
la OMS aconseja vacunar al
treinta por ciento. En Baleares,
pondremos las dos vacunas, contra
la gripe normal y contra la nueva
gripe.

P.- La financiación de la sanidad
es otro de los viejos problemas
con los que tienen que
lidiar los gestores…


R.- Hasta ahora hemos tenido un
sistema de financiación pactado en
2001. Antes era finalista, y el de hoy
es generalista. Un sistema tal vez
inadecuado por los cambios demográficos.
La sanidad es un pilar del
Estado del Bienestar, pagado con
impuestos. Nuestra financiación
ha estado por debajo del resto de
Comunidades Autónomas: 300 y
pico euros menos por ciudadano.
El Govern balear tiene que añadir
dinero para alcanzar el equilibrio.
Nuestro sistema sanitario es de los
mejores del mundo, y el reto es que
sea sostenible. Y es un reto difícil,
ya que cada día se incorporan nuevas
tecnologías, nuevas terapias.
Queremos estar en la media, nunca
por debajo.

El primer conseller médico desde las transferencias

Vicenç Thomàs i Mulet nació en
Palma, en 1958. Diputado
autonómico. Es licenciado en
Medicina y Cirugía por la
Universitat Autònoma de Barcelona (1981).
Especialista en Medicina de Familia y
Comunitaria (1986). Diplomado en métodos
estadísticos en ciencias de la salud por la UAB
(1986). Diplomado en sanidad por la Escuela
Nacional de Sanidad (1987). Curso de
postgrado de gestión en atención primaria
(2001). Desde enero del 2002 hasta julio del
2003, fue director general de Evaluación y
Acreditación de la Conselleria de Salut i
Consum. Presidente de la Sociedad Balear de
Medicina de Familia y Comunitaria (1994-
2000). Presidente de la Sociedad Española de
Medicina de Familia y Comunitaria (2001-
2002). Trabaja como médico de familia en el
Centro de Salud Camp Rodó (1990-2003). Fue
médico de Urgencias en el Hospital de Son
Dureta. Es el primer conseller de Salut médico
de profesión desde las transferencias y se
enfrenta con el reto de dotar de calidad a un
sistema sanitario público que conoce a la
perfección.

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