Al inicio de año, muchas personas —conscientemente o no— nos marcamos una lista de propósitos, y a menudo incluimos mejorar nuestros hábitos de salud. Iván Oña, vocal de Enfermería Familiar y Comunitaria del Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de les Illes Balears (COIBA) explica que es muy buen momento para motivarnos a introducir cambios en pro de nuestra salud y destaca el papel de la enfermera comunitaria para acompañar y guiar el camino hacia una vida más saludable desde el centro de salud.
P.- El cambio de año suele venir acompañado de nuevos propósitos y muchos nos planteamos cuidarnos más. ¿Es un buen momento para replantearse nuestros hábitos de salud?
R.- Sí, es un momento ideal. En realidad, cualquier época del año es buena para iniciar cambios que mejoren nuestra salud, pero el comienzo de año tiene un valor añadido: nos permite fijar objetivos a largo plazo y aprovechar la motivación que genera empezar una nueva etapa. Esto aumenta las probabilidades de éxito y de mantener esos cambios en el tiempo.
P.- No todo el mundo sabe que puede acudir a su enfermera del centro de salud para mejorar sus hábitos. ¿En qué puede ayudar la enfermera de Atención Familiar y Comunitaria?
R.- Podemos acompañar y ayudar en prácticamente cualquier cambio que quieras plantearte. Una de nuestras funciones es valorar el estado de salud y los riesgos asociados. Normalmente trabajamos en áreas como: la alimentación, el ejercicio físico, el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, patologías crónicas, entre otras.
P.-¿Por dónde recomendarías empezar? ¿Es mejor proponerse grandes cambios o ir paso a paso?
R.- Siempre es mejor ir paso a paso. Los cambios pequeños y sostenibles son más fáciles de mantener y nos ayudan a evitar la frustración. Aun así, los grandes cambios son posibles, pero requieren más esfuerzo, planificación y apoyo. Por eso, dividirlos en pequeños objetivos facilita el camino. Mi recomendación es reflexionar bien sobre los cambios importantes y planificarlos, para ir avanzando paso a paso con metas asumibles.
P.-¿Qué pequeños hábitos, aunque parezcan simples, pueden marcar la diferencia en nuestra salud?
R.- Mi primera recomendación, aunque es un cambio importante, es dejar de fumar: es lo mejor que podemos hacer por nuestra salud. En cuanto a pequeños hábitos, suelo sugerir incorporar cambios en el día a día, como desplazarse caminando o en bicicleta en lugar de usar el coche, o evitar comprar productos poco saludables. Si no los tenemos en casa, los consumimos mucho menos. Estos pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia sin alterar demasiado nuestra rutina.
P.- Hablemos, entonces, de dejar de fumar. ¿Cómo puede ayudar la enfermera a una persona que quiere dejar el tabaco?
R.- Principalmente acompañando durante todo el proceso y adaptándonos a las necesidades de cada uno. Primero realizamos una evaluación de la adicción y de los hábitos, para proponer intervenciones farmacológicas y no farmacológicas. Después, apoyamos en cada etapa, ya sea de forma individual o en grupos con el mismo objetivo: dejar de fumar.
P.- En cuanto a la alimentación, ¿qué pequeños cambios recomendarías para empezar el año de forma más saludable?
R.- Reducir al máximo el consumo de ultraprocesados y bollería. Sustituirlos por frutas y verduras es ideal. También aconsejo moderar el consumo de pan, ya que los panes actuales suelen contener harinas refinadas poco saludables.
P.- Sobre el ejercicio físico, ¿cómo combatimos el “no tengo tiempo” o el “ya es tarde” para empezar?
R.- Es muy común sentir que no tenemos tiempo para hacer deporte. Por eso, recomiendo incluir rutinas que fomenten una vida activa: desplazarse a pie o en bicicleta, usar las escaleras en lugar del ascensor…Nunca es tarde para empezar. La actividad física no solo retrasa el envejecimiento, sino que ayuda a combatirlo. Con el tiempo, podemos lograr cosas que antes parecían imposibles.
P.- Existen muchos mitos sobre los hábitos saludables: dietas milagro, hacer ejercicio “a lo grande”, cambios rápidos… ¿Cuáles desmontarías como profesional de la salud?
R.- Uno muy común son esas “dieta milagro”: no funcionan y pueden ser peligrosas. Además, suelen provocar efecto rebote cuando se abandonan. De hecho, lo saludable es perder peso de forma gradual, lo cual también beneficia la imagen corporal.
Otra cuestión a la que también envuelven muchos mitos son los suplemento: no existe un suplemento para todo ni sustituyen una alimentación equilibrada. Y aunque no es un mito como tal, sí que es comportamiento habitual a evitar: hacer ejercicio extremo el primer día que nos pongamos. No es bueno: es mejor empezar poco a poco para evitar lesiones y desmotivación.
P.-¿Qué mensaje lanzarías a quien quiere mejorar su salud este año pero no sabe por dónde empezar?
R.- Empieza por algo pequeño y concreto. No necesitas hacerlo todo perfecto. Cada paso cuenta, y tu enfermera está para ayudarte. ¡Cuidarse no es una carrera, es un camino que se recorre poco a poco!














