“Las listas de espera están muy maquilladas. Quienes forman parte del mundo sanitario lo saben”

GABRIEL COMPANY / PRESIDENTE DEL PP BALEAR

El 26 de marzo de 2017, Biel Company era elegido presidente del Partido Popular de Balears. Antes de eso, en la legislatura 2011-2015, ocupó el cargo de conseller de Agricultura, Medi Ambient i Territori, y en las últimas elecciones al Parlament fue elegido diputado. Político y empresario agrícola, y profundo conocedor del sector agrario y ganadero, Company presidió en su momento la patronal ASAJA, formando parte de su comité ejecutivo nacional.

P.- ¿Cómo afronta el PP este último año de legislatura en Balears?

R.- Tratando de realizar una oposición constructiva, pero a la vez denunciando la falta de proyectos del Govern de Armengol, al que nosotros llamamos directamente desgobierno. Y también tenemos preparadas nuestras propuestas para convencer a la gente de estas islas de que el PP ha de ser una vez más la fuerza más votada, porque es también la que cuenta con el mejor proyecto para el conjunto de la sociedad.

P.- Rajoy ha debido abandonar la presidencia del Gobierno a causa de una moción de censura. ¿Cómo se ha vivido todo este proceso desde el PP balear?

R.- Con incredulidad, como lo vive, en mi opinión, todo el país. Y también con cierta vergüenza, porque la gente se pregunta si no había nada mejor que hacer en estos momentos que liar la madeja de esta manera. Acabábamos de aprobar los presupuestos, que Mariano Rajoy había logrado sacar adelante a pesar de que muchos aseguraban que no lo conseguiría. Unos buenos presupuestos, por otra parte, que recogen un aumento de las pensiones para los jubilados, equiparaciones salariales para los policías, o el 75% del descuento aéreo que tanto beneficia a las islas. En unos pocos días, se ha dejado de hablar de estos avances para pasar a hacerlo de Pedro Sánchez, que estaba medio muerto políticamente. Es triste pensar que a Sánchez no le importa nada aliarse con el mismo demonio si hace falta. Su única preocupación ha sido ocupar la poltrona y quitar de en medio al gobierno del PP. Es lo que caracteriza a esta izquierda, una izquierda de odio y confrontación e incapaz de presentar un buen proyecto. Por eso no ganan las elecciones. A Armengol le ocurre lo mismo en Balears.

P.- Tras un año y varios meses al frente del PP balear, ¿qué balance realiza del trabajo que usted y su equipo han venido realizando?

R.- Hemos trabajado mucho en clave interna. Venimos del peor resultado de nuestra historia, y eso introdujo un escenario de desánimo entre militantes y votantes que hemos tratado de remontar. Como suele decirse, hemos estado muy metidos en labores de cocina, y en los siguiente meses hemos de presentar nuestro proyecto a la sociedad. Queremos recuperar el modelo del PP de toda la vida, centrado, con ‘seny’, y cien por cien consagrado a mejorar la vida de las personas.

P.- Por tanto, y a pesar de las dificultades, ¿el PP balear está en un buen momento?

R.- Estamos t rabajando para que ello sea así. Aunque está ocurriendo algo que me llama p o d e r o s a – mente la atención, porque no había sucedido antes. Me refiero al interés que hay en divulgar encuestas prácticamente cada semana, en las que siempre salen favorecidos los mismos. Es como una cerveza que lleva mucha espuma y que solo cuando se sopla se puede comprobar cuánta cerveza hay realmente en el vaso.

P.- ¿Qué valoración le merece la actuación del Govern autonómico en estos tres años de mandato?

R.- Es un Ejecutivo con una presidenta que, en efecto, preside, pero que no manda. Sus socios de MÉS, y también sus aliados externos de Podemos, le obligan a arrodillarse cada vez que se les antoja, y Armengol es prisionera de un pacto imposible a merced de unos partidos anti sistema. Es un Govern centrado en destruir. Basó los primeros meses de legislatura en destruir todo el trabajo que había realizado el PP, tanto si era bueno como malo. También es un Govern que impone y prohíbe. Es lo que saben hacer. Y, por último, es un Govern que no ha hecho nada, ni una sola vivienda de protección oficial, ni un kilómetro de carretera, y que solo nos dice que hará cosas. Quizás están esperando a los últimos quince días de legislatura para hacerlo.

P.- Centrándonos en la sanidad, ¿está haciendo los deberes el Ejecutivo?

R.- Estamos asistiendo a una política sanitaria un tanto caótica. Y eso que el Govern tiene más dinero que nunca, cosa que no ocurrió en la anterior legislatura. Ahora mismo, cuenta con 1.350 millones de euros más que en 2012, y eso no se nota, ni mucho menos. Al contrario, se despilfarran recursos, como hacen los malos gestores. Por otro lado, los propios profesionales sanitarios aseguran que no están a gusto, y que no se trabaja como correspondería. A ello hay que añadir que el Govern monta líos que no hacen ninguna falta, como ha ocurrido con el decreto del catalán. Las discrepancias también están a la orden del día, entre los mismos grupos del gobierno. Sin ir más lejos, MÉS se ha enterado de muchas actuaciones decididas por sus socios a través del BOIB. Y ha habido igualmente discrepancias entre los gerentes de los hospitales y la consellera de Salut.

P.- El anterior Govern del PP, ¿cometió errores en su política sanitaria?

R.- Errores siempre se cometen. Pero hemos de tener en cuenta de dónde venimos. En eso, el pacto de izquierdas demuestra una amnesia absoluta. Armengol se olvida de que su partido gobernó hasta el 2011, y que dejó un Govern en quiebra. Lógicamente, esta circunstancia marcó toda la legislatura. Estamos hablando de 1.600 millones en facturas sin pagar metidas en los cajones, de asociaciones a las que se había dejado de abonar el dinero que se les adeudaba, y de proveedores que, en el ámbito sanitario, llegaron a cobrar con un año o un año y medio de retraso. Es cierto que se tomaron algunas decisiones equivocadas, pero también lo es que se rectificaron antes incluso de materializarse. Antich y Armengol nos legaron un caos absoluto. Y eso, como ya he dicho, marca. Y mucho.

P.- ¿Han mejorado las listas de espera, tal como afirma el Govern?

R.- Los que forman parte del mundo sanitario saben que las listas de espera se elaboran a base de ingeniería. En otras palabras, están bastante maquilladas, y sabemos incluso en qué aspectos concretos están manipuladas. Volvemos a lo mismo: con el dinero de que dispone en los tiempos actuales el Ejecutivo las listas de espera deberían haberse reducido mucho más. Pero lo que más lamento es que engañen a la gente. Pasa lo mismo en educación, donde se indica a los profesores que deberían aprobar a más alumnos. De esta manera, cuando acabe la legislatura, el Govern podrá presumir de que ha descendido el fracaso educativo. Estas prácticas son pan para hoy y hambre para mañana.

P.- Las nuevas disposiciones sobre el catalán en la sanidad balear, ¿están ocasionando una fuga de médicos y profesionales?

R.- Así nos lo dicen los propios profesionales. Para el PP, el catalán ha de ser un mérito, pero no un requisito. ¿Por qué? Muy sencillo: porque queremos tener la mejor sanidad posible. Y está claro que determinadas circunstancias actúan como barrera para que los profesionales decidan trabajar en Balears. Una barrera es la insularidad, por supuesto, pero la otra es la exigencia del catalán, cuyo conocimiento se les reclama no solo a ellos sino, a veces, también a sus familias. El PP siempre ha defendido nuestra lengua, y lo seguirá haciendo, pero no se puede poner en peligro la calidad del sistema sanitario.

P.- Son Dureta es uno de los proyectos estelares del Govern. ¿Qué opinión le merece?

R.- Más que estelar yo diría que es un proyecto estrellado. El Ejecutivo no deja de vender esta actuación cada vez que tiene la oportunidad de hacerlo, pero la realidad es que el único avance que se ha llevado a cabo ha sido una licitación para acometer un derribo. Me temo que si este tema sigue en manos de Armengol el complejo sociosanitario de Son Dureta comenzará a construirse en 2030, coincidiendo con el referéndum para la independencia de Balears que pretende convocar MÉS, juntamente con el PSIB.

P.- La sanidad balear es de cada vez más autosuficiente, pero todavía quedan asignaturas pendientes. Una de ellas es el trasplante hepático. ¿Cuál es la propuesta del PP?

R.- Sin duda somos completamente partidarios de que el trasplante hepático pueda realizarse en Balears. No obstante, la legislatura ya encara su recta final y el Govern no ha movido pieza. Por supuesto, si el PP recupera la responsabilidad de gobernar estas islas en 2019, el trasplante hepático será uno de los primeros temas en que nos pondremos a trabajar.

P.- El Govern ha devuelto las tarjetas sanitarias a los inmigrantes en situación irregular. ¿Qué lectura realizan desde su partido?

R.- En este punto ha sobrado demagogia barata. La ha hecho Armengol y también la consellera Santiago, que se pasó cuatro pueblos cuando en el Parlament se refirió a la muerte de Alpha Pam. En esta legislatura Santiago ha debido de afrontar en su departamento desgracias parecidas, y desde el PP no se lo hemos reprochado. En Balears nunca se ha dejado de prestar asistencia sanitaria a nadie, tuviera o no tuviera papeles. Cuando Armengol asumió la presidencia anunció que retornaría 20.000 tarjetas sanitarias. ¿Cuántas se han retornado, finalmente? Otro fiasco más del Govern, y mucha demagogia, que es el resultado directo de la política de confrontación que tanto le gusta a Armengol.

P.- ¿Es partidario de acabar con el copago sanitario?

R.- El sistema de copagos tiene pros y contras. La situación ideal sería que nadie tuviera que pagar nada. Pero, al menos, el modelo actual pone el acento en que paguen los que más recursos tienen. Por supuesto, cuanto más asequibles sean las medicinas, mucho mejor. Ahora bien, cuando las prestaciones son gratis, no siempre se hace el uso debido de las mismas. Hay que buscar un equilibrio, favoreciendo a las rentas bajas y reclamando a los sectores con más poder adquisitivo que contribuyan a hacer más sostenible el sistema.

P.- Regresando al ámbito de la política general, ¿avances como el nuevo REB y el descuento aéreo ayudan a mejorar la maltrecha financiación de Balears?

R.- Sin duda el REB contribuye a lograr este objetivo. Nos hallamos en plena negociación, pero ya veremos en qué queda todo porque Armengol ha preferido apoyar la moción de censura contra el Gobierno del PP antes que seguir adelante con el REB. Nadie puede negar que el nuevo texto mejora claramente al anterior, y depara ventajas a Balears para combatir los efectos negativos de la insularidad. Ahora bien, Armengol también debería aprender a gestionar los recursos de que dispone. El Ejecutivo que preside tiene 200 millones paralizados en inversiones en infraestructuras, otros ocho millones en viviendas, 55 en depuración de aguas, 20 en construcción de equipamientos educativos. Y es incapaz de llevar adelante estos proyectos. Por tanto, luego es muy complicado ir a Madrid a reclamar más recursos. En cualquier caso, mi visión es que el REB está muy avanzado, pero también creo que desde Balears se retrasa de forma malintencionada.

P.- Por último, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los votantes del PP que, tal vez, se sienten algo decepcionados con los últimos acontecimientos que afectan a su partido?

R.- Hay que dignificar de nuevo la política. Y en eso estamos. Mire, hace quince años hubo gente que hizo las cosas mal. Gente de todos los partidos, no solo de uno. Y esto ha provocado que sea muy complicado hoy en día dedicarse a la política. Pero precisamente por este motivo es cuando más hay que hacerlo, aprendiendo de los errores y asegurándose de que no volverán a repetirse. El actual PP de Balears tiene la suerte de contar con un equipo joven y preparado, cuya pretensión es diseñar políticas que sean beneficiosas para la sociedad, que permitan unas listas de espera menos congestionadas, que ayuden a los jóvenes a acceder a la vivienda y que mejoren la movilidad en las carreteras. El PP sabe cómo hacer todo eso. Porque ningún otro partido cuenta con el aval de experiencia de gobierno que jalona la trayectoria del PP.

Entrevista a Biel Company, president del PP a les Balears, a Salut i Força / Canal 4 Televisió. Programa dirigit i presentat per Joan Calafat.

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