Tiroides: los peligros de la glándula con forma de mariposa

Juan Riera Roca /
La tiroides es una glándula en forma de mariposa ubicada en el cuello, justo sobre la clavícula, más o menos por debajo de eso que llamamos ‘la papada’ y que en enfermedades antes muy frecuentes, como el bocio, se hinchaba y colgaba de forma característica por debajo de la barbilla.

Es una de las glándulas del sistema endocrino y como tal se encarga de producir hormonas, las llamadas, precisamente, hormonas tiroideas, que controlan el ritmo de múltiples funciones corporales, como la velocidad con la que se queman calorías o la lo rápido que late el corazón.

Todas estas actividades componen el metabolismo del cuerpo. El funcionamiento incorrecto de la tiroides puede generar enfermedades de muchos tipos, tanto por exceso (hipertiroidismo) como por defecto (hipotiroidismo), desde el gigantismo a la obesidad, con un cáncer específico.

Estas posibles enfermedades se pueden agrupar en seis epígrafes: el Bocio es el agrandamiento de la tiroides (muy frecuente en siglos anteriores en el norte de España), el hipertiroidismo, el hipotiroidismo, el cáncer de tiroides, los nódulos o bultos en la tiroides y la tiroiditis, hinchazón de la tiroides.

El bocio es el aumento de tamaño de la glándula tiroides. Se traduce por una tumoración en la parte antero-inferior del cuello justo debajo de la laringe. Existen varios tipos desde el punto de vista morfológico: bocio difuso, uninodular o multinodular. En Asturias y Cantabria fue muy frecuente.

EL PAPO DEL NORTE

La causa más común es idiopática, es decir, que no se asocia a ninguna patología o problema definidos. La segunda causa es la deficiencia de yodo o bocio endémico (y que era el propio del norte de España). El tratamiento y curación consiste en un suplemento en la alimentación con yodo.

Hoy constituye un problema únicamente en los países más pobres que carecen de recursos para reforzar los alimentos con esta sustancia como parte del programa de alimentación. El bocio llegó a ser tan frecuente en el norte español que se incorporó este refrán: «el que no tiene papo no es guapo».

En la actualidad el bocio se debe a un factor hereditario o a fisiológico (en la pubertad). Generalmente no da sintomatología y cuando se presenta la más frecuente es consecuencia de la compresión de la tráquea y de la ronquera. Múltiples factores que intervienen en su desarrollo.

El tratamiento del bocio es obligado si existe hipotiroidismo. Normalmente se disminuye la secreción de TSH mediante administración de hormonas tiroideas (levotiroxina) en los estados iniciales. Cuando el tratamiento médico es eficaz no reincidirá con su retirada salvo que persista la causa.

El hipertiroidismo es más común en mujeres, en enfermos de otros problemas de la misma glándula y en mayores de 60. La enfermedad de Grave, un trastorno autoinmune, es la causa más común. Otras causas: nódulos tiroideos, tiroiditis, el consumo excesivo de yodo o de hormona tiroidea sintética.

SINTOMATOLOGÍA

Los síntomas pueden incluir: estado nervioso o irritado, cambios de humor, fatiga o debilidad muscular, intolerancia al calor, dormir mal, temblor en las manos, latidos cardiacos rápidos o irregulares, movimientos intestinales frecuentes o diarrea, pérdida de peso y/o bocio.

El diagnóstico puede incluir pruebas como la de tiroxina (T4) o la del TSH, además de una serie de exámenes clínicos y la elaboración de una completa historia por parte del médico especialista y antes por parte del médico general al que probablemente se acudirá en primer lugar.

Los tratamientos y terapias pueden incluir la cirugía de la tiroides, una dieta ajustada en yodo, terapia de yodo radioactivo y otros medicamentos antitiroideos, que se recetan durante meses o incluso años. En ocasiones, las personas los toman para prepararse para el yodo radioactivo o cirugía.

El hipotiroidismo es también más común en las mujeres, en afectados por otros problemas de la tiroides y en mayores de 60 años de edad. La enfermedad de Hashimoto, un trastorno autoinmune, es la causa más común. Otras causas son los nódulos tiroideos, tiroiditis, el hipotiroidismo congénito.

También pueden ocasionarlo como efecto secundario, la extirpación quirúrgica de una parte o la totalidad de la tiroides, el tratamiento de radiación de la tiroides y algunos medicamentos. Los síntomas pueden variar e incluir fatiga, aumento de peso, hinchazón de la cara, intolerancia al frío.

DOLOR ARTICULAR

También, dolor en las articulaciones y los músculos, estreñimiento, piel seca, cabello fino y seco, disminución de la sudoración, períodos menstruales abundantes o irregulares y problemas de fertilidad, depresión, y disminución del ritmo cardiaco, según detallan los especialistas.

El tratamiento se realiza con una hormona tiroidea sintética que se toma todos los días. En este sentido, el tratamiento puede instaurarse de por vida, como en el caso en el que un paciente ha visto extirpada su glándula tiroides. Es una toma sencilla y sin demasiadas complicaciones, pero debe darse una adherencia correcta.

Es posible desarrollar cáncer de tiroides, del que hay varios tipos. La franja de vida de mayor incidencia de este cáncer entre los 25 y los 65 años, Es más frecuente en la mujer y en las personas de origen asiático. Naturalmente, hay que tener en cuenta los factores hereditarios.

Hay que consultar a un médico si se nota un nódulo o una inflamación en el cuello (síntomas éstos que pueden serlo de otras decenas de enfermedades). En caso de que el especialista sospeche se realizaran las habituales pruebas de diagnóstico por imagen y biopsia.

El tratamiento del cáncer de tiroides depende del tipo y de la diseminación de células tumorales. Muchos pacientes reciben una combinación de tratamientos, incluyendo cirugía, iodo radioactivo, radioterapia, quimioterapia o terapia dirigida con sustancias que atacan solamente las células malignas.

BUEN PRONÓSTICO

La mayoría de los cánceres de tiroides se curan, especialmente si no se ha producido la diseminación metastásica. Si el cáncer no se puede eliminar, el objetivo del tratamiento podría ser destruir tanto cáncer como sea posible y evitar que crezca, se propague o regrese y se reproduzca por el mayor tiempo que sea posible.

Algunas veces el tratamiento está dirigido a paliar (aliviar) los síntomas, como el dolor o los problemas para respirar y tragar. Algunos tratamientos para este cáncer pueden afectar la capacidad reproductiva. Si se quiere tener hijos y se padece esta enfermedad hay que hablarlo con el médico.

Según la American Cancer Society, los cánceres tiroideos se dan tres veces más en mujeres que en hombres. Para ellas ?con más frecuencia están en las edades de 40 a 59 años en el momento del diagnóstico?, el riesgo está en su punto más alto más jóvenes que para ellos, de los 60 a los 79 años.

Una serie de enfermedades hereditarias se han asociado con diferentes tipos de cáncer de tiroides, como antecedente familiar. Aun así, la mayoría de las personas que padece cáncer de tiroides no presenta una afección hereditaria o un antecedente familiar de la enfermedad.

LA HERENCIA

Entre las afecciones hereditarias que podrían influir se encuentra el cáncer medular tiroideo. Se estima que 8 de cada 10 carcinomas medulares de tiroides son consecuencia de heredar un gen anormal, según la American Cancer Society. Es el carcinoma medular de tiroides familiar o FMTC.

La combinación de FMTC con tumores de otras glándulas endocrinas se conoce como neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN 2), de la que además se han descrito dos subtipos, la MEN 2a y la MEN 2b. ambas causadas por mutaciones en un gen llamado RET, según los datos de la American Cancer.

En estas formas hereditarias del carcinoma medular de tiroides, las afecciones se dan con cierta frecuencia durante la infancia o en adultos jóvenes. El carcinoma medular de tiroides es más agresivo en el síndrome MEN 2b. Si un familiar presenta MEN 2a, MEN 2b o FMTC aislado, el riesgo es muy alto.

Es por ello que desde la American Cancer Society se aconseja a todas las personas con casos familiares de esta enfermedad que consulte con su médico, solicite análisis de sangre regulares o exámenes de ecografía preventivos, así como sobre la probabilidad de realizarse pruebas genéticas.

Entre los factores de riesgo que si se pueden intentar controlar se encuentran una alimentación baja en yodo (Una alimentación baja en yodo también puede aumentar el riesgo de cáncer papilar si la persona también está expuesta a radioactividad) o la exposición a radiaciones.

Los tratamientos de radiación dirigidos a la cabeza o al cuello durante la infancia constituyen un factor de riesgo de posterior desarrollo de cáncer de tiroides. El riesgo depende de la cantidad de radiación administrada y de la edad del niño, se advierte desde la American Cancer Society.

Jaume Orfila
Asesor Científico
de Salut i Força

Centro neurálgico

Sin hormonas tiroideas no se puede vivir. Una producción hormonal excesiva puede matar. Como en tantos órdenes de la vida, en el término medio esta la virtud.

Para que el organismo funcione con normalidad, la concentración de tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), las dos hormonas activas, tienen que mantenerse en unos rangos estrechos.

Desde la cara anterior del cuello, la glándula tiroidea regula el crecimiento y el desarrollo fetal. Ayuda a utilizar la energía corporal y uniforma la que debe consumir. Regula la temperatura y el peso corporal y ayuda al funcionamiento de los órganos más importantes del organismo como son el cerebro, el corazón y los músculos.

Las hormonas tiroideas viajan por la sangre y llegan a todo el cuerpo. Ejercen múltiples funciones reguladoras. A la especial forma de actuar se le une una especial forma de enfermar. El tiroides crece, se desarrolla, genera quistes y nódulos, algunos con hiperfunción y otros sin ella, se atrofia y además puede degenerar.

Poco tiene que ver la actual forma de enfermar con las epidemias de hipotiroidismo por dietas deficitarias en yodo -bocio endémico-. La talla baja y el cretinismo era bastante común. A principios del siglo XX, el propio Rey Alfonso XIII acompañado de nuestro maestro Gregorio Marañón, viajó a las Hurdes para sensibilizar y tratar a poblaciones enteras son suplementos alimentarios.

Actualmente, la fiabilidad, rapidez y precisión de los sistemas de control analítico facilitan y simplifican su control.

La glándula es fácilmente accesible y su función de sencilla sustitución.

Comments
  1. Juan Alcocer gonzales | Responder

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