El colectivo médico ha dicho basta

Miguel Lázaro *
Psiquiatra HUSE
Coordinador del
Centro de
Atención Integral
de la Depresión.

El 21 de marzo la confederación nacional de sindicatos médicos se manifiesta en Madrid y ya hay convocadas dos huelgas médicas en Madrid y Murcia.

La paciencia tiene un límite y los médicos nos hemos cansado. Lo que exigimos es: recuperación del poder adquisitivo: hemos perdido entre un 25 y 30% desde que el Gobierno de Zapatero comenzó recortando el salario base, antigüedad y pagas extras en torno a un 9% en 2010, recuperación de la jornada semanal de 35 horas. Carrera profesional igual en todas las CCAA y para todos los profesionales independientemente de su tipo de contratación. Realización de OPES y concursos de traslados con periodicidad bienal (como mínimo) y donde las lenguas cooficiales no sean un requisito.

Equiparar el número de plazas MIR al de graduados en las Facultades de Medicina.

Garantizar los requisitos de titulación de los médicos que ejercen en el SNS, Guardias computadas a efecto de jubilación y a precio de hora ordinaria mínimo. Aumento del precio de la hora de guardias: 24 euros desde hace 10 años y la mitad las de los mires y regulación de las guardias localizadas. Todos los médicos estamos llamados a manifestarnos ante la clase política en defensa de nuestra profesión, nuestra dignidad y por la recuperación de todo lo que se nos ha recortado en estos años.

Decía William Shakespeare que “fuertes razones hacen fuertes acciones”. Esta frase sintetiza muy bien lo que deseo expresar. Una manifestación es una acción fuerte, más cuando se hace con una carga de fuertes razones. Y los médicos, todos los facultativos, estamos cargados de razones.

¿Qué motiva esta decisión? Sin duda alguna, motivos hay, y son muchos. Llevamos años acumulándolos, cargando de razones el baúl, sufriendo de forma más que evidente una situación que ha llegado al punto de hacernos estallar.

Se puede considerar que somos unos “privilegiados”, incluso se puede decir que otros lo están pasando peor. Sin duda esto es cierto, pero también lo es que estamos siendo especialmente agredidos por esta crisis que, como ya he dicho en muchas ocasiones, no hemos provocado nosotros y, sin embargo, nos la hacen pagar quienes han sido sus verdaderos responsables.

Tenemos la mayor consideración social, somos abnegados trabajadores públicos, tenemos horarios inhumanos, se trabaja una media de horas que supera de largo a otras profesiones, con responsabilidades derivadas de una formación que nos permite asumir tareas complejas y de gran trascendencia.

Nunca nos quejamos por ello, todo lo contrario, lo asumimos con resignación, incluso hasta con gusto. A nadie le gusta estar días y días alejado de su familia, haciendo horas a veces interminables y estresantes de guardia. Esa es nuestra vida, nuestra profesión.

Pero estar orgullosos de nuestra profesión, entender que es sacrificada, dura, difícil, y muchas veces ingrata, no es incompatible con gritar que queremos dignidad, respeto, consideración, algo que mayoritariamente nos dan nuestros pacientes, pero que de forma crónica nos quitan los “administradores/ políticos” que nos gobiernan. Y quiero dejarlo bien claro, con independencia del color político que tenga el gobierno de turno.

Se empezó con aquello de que querían vernos en alpargatas, y con los años lo están consiguiendo.

En definitiva, hay razones y motivos de sobra para acudir a gritar alto y claro que ya estamos hartos. Que ya está bien de sufrir un maltrato crónico. Es hora de que nos devuelvan todo lo que nos han quitado en estos años. Nos lo merecemos, es de justicia.

Sé que habrá quien de forma demagógica argumente que seguimos teniendo grandes privilegios, que seguimos siendo unos “bien pagados” comparado con otros. También sé que tenemos unos horarios infernales, un trabajo complicado y cargado de responsabilidad. Pocas veces se ve a los facultativos salir a la calle, por eso creo que cuando lo hacemos es por necesidad. No va en nuestro ADN el protestar en las calles, todo lo contrario, tenemos una especial sensibilidad en contra de ello, incluso nos da vergüenza manifestar que tenemos necesidades, que también necesitamos comer, dormir, que tenemos hijos, que pagamos hipotecas.

Termino, no sin reiterar que hay motivos, muchos motivos. Por nosotros, por nuestros pacientes, por nuestra Sanidad, hay que estar.

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  1. Juanjo CS | Responder

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