Neumonía: un “catarro” pulmonar muy peligroso


“El abuelo se murió de un catarro…” Esta afirmación tan común es posible que sea acertada, pero también lo es que bajo el concepto “catarro” se oculte en realidad una neumonía.

La neumonía es una infección de uno o los dos pulmones. Las personas con mayor riesgo son las mayores de 65 años o menores de 2.

La neumonía provocará la muerte de 10.000 personas en España en 2017, según ha informado la neumóloga de IMQ, Isabel Urrutia, con motivo de la celebración, este domingo, del Día Mundial contra esta enfermedad considerada como una de las tres causas de muerte globales más importantes del mundo.

Entre 2005 y 2015, el número de fallecimientos por neumonía ha oscilado entre los 7.525 muertes registradas en 2010 y las más de 10.000 muertes de 2015, el registro más alto de la última década. La media en estos años se ha situado en 8.679 personas. La llegada del frío se nota ya en el aumento de casos.

Los síntomas de la neumonía varían de leves a severos y es fácil de entender que se confundan con un catarro o con un gripe: fiebre alta, escalofríos, tos con flema que no mejora o empeora, dificultades respiratorias al moverse, dolor en el pecho al respirar o moverse, sensación de empeoramiento… El diagnóstico de la neumonía, generalmente, requiere una radiografía del tórax, aunque el médico comenzará por la historia clínica y por una exploración física. Una vez que se establece el diagnóstico, generalmente hacen falta otras pruebas para ver el tipo de gérmenes la han causado y el alcance de la severidad.

DIAGNOSTICAR Y TRATAR

Tras el diagnóstico, debe empezarse el tratamiento rápidamente.

En los casos leves no será necesaria la hospitalización, pero sí lo será en casos más severos. Así puede aconsejarlo la condición del paciente, la gravedad de la neumonía o incluso la situación social puede ser determinante el ingreso hospitalario.

El mecanismo más frecuente para contraer el germen (virus, bacteria u hongo) que infectará los tejidos pulmonares es la aspiración desde las vías respiratorias más altas. La infección se produce más fácilmente cuando las defensas del organismo están debilitadas por circunstancias como el consumo de tabaco.

Otras causas que hacen más fácil contraer una neumonía es cuando el paciente sufre enfermedades pulmonares crónicas, alcoholismo, la desnutrición, etcétera. Esas defensas bajas facilitan que estos gérmenes alcancen el pulmón y produzcan las infecciones. Esta indefensión es más notoria en edad avanzada.

Los especialistas advierten que algunos gérmenes pueden provenir de otra región del organismo (vías biliares, sistema urinario, válvulas cardíacas, etc.) y alcanzan el pulmón a través de la circulación sanguínea. Mención aparte merecen las neumonías que se adquieren en los hospitales, de mayor gravedad.

El tratamiento de las neumonías bacterianas –algo que debe determinar el médico –se realiza a base de fármacos antibióticos.

En la mayoría de los casos, no es necesario buscar el germen causante, salvo que se trate de una neumonía grave o no responda al tratamiento. En estos casos se realizan cultivos.

GRAVEDAD VARIABLE

La gravedad de la neumonía depende de la extensión afectada de pulmón, del tipo de germen que la cause y de la edad y del estado de salud previo del paciente. La mayoría de las neumonías en personas sanas si no son extensas se curan con tratamiento antibiótico por vía oral, sin ingreso hospitalario.

Si el paciente sufre además enfermedades al mismo tiempo, derrame pleural, la neumonía es extensa o no ha respondido al tratamiento inicial se hará el ingreso hospitalario para mejorar el tratamiento.

En casos severos puede ser necesario requerir a la intubación y a la conexión a un respirador en una UCI.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la neumonía es responsable del 15% de todas las defunciones de menores de 5 años y se calcula que mató a unos 920.136 niños en 2015. Y ello pese a que puede prevenirse con inmunización, una alimentación adecuada y el control de factores ambientales.

La neumonía es una infección respiratoria que afecta a los pulmones; formados por pequeños sacos, llamados alvéolos, que —en las personas sanas— se llenan de aire al respirar.

Los alvéolos de los enfermos de neumonía están llenos de pus y líquido, lo que hace dolorosa la respiración y limita la absorción de oxígeno.

Siguiendo con los datos de la OMS, la neumonía es la principal causa individual de mortalidad infantil en todo el mundo. Los 920.136 niños menores de 5 años fallecidos en 2015 supusieron el 15% de todas las defunciones de niños menores de esa edad años en todo el mundo. La prevalencia es mayor en el África subsahariana y Asia meridional.

MORTALIDAD INFANTIL

Más datos de la OMS recuerdan que diversos agentes infecciosos —virus, bacterias y hongos— causan neumonía, siendo la causa más común en niños de neumonía bacteriana el Streptococcus pneumoniae.

ElHaemophilus influenzae b (Hib): la segunda causa de neumonía bacteriana.

El virus sincitial respiratorio es la causa más frecuente de neumomía vírica. Pneumocystis jiroveci es una causa importante de neumonía en niños menores de seis meses con VIH/SIDA, responsable de al menos uno de cada cuatro fallecimientos de lactantes seropositivos al VIH, señalan desde la OMS.

Desde el organismo internacional se recuerda que la neumonía puede propagarse por diversas vías. Los virus y bacterias presentes comúnmente en la nariz o garganta de los niños, pueden infectar los pulmones al inhalarse. También pueden propagarse por vía aérea, en gotículas producidas en tosidos o estornudos.

La neumonía puede propagarse por medio de la sangre, sobre todo en el parto y en el período inmediatamente posterior.

Se necesita investigar más sobre los diversos agentes patógenos que causan la neumonía y sobre sus modos de transmisión, fundamental para el tratamiento y la prevención de la enfermedad.

La mayoría de los niños sanos pueden combatir la infección con sus defensas naturales, pero los inmunodeprimidos presentan mayor riesgo de contraer neumonía. El sistema inmunitario puede debilitarse por malnutrición o desnutrición, sobre todo en lactantes no alimentados exclusivamente con leche materna.

ENFERMEDADES

Enfermedades previas, como sarampión o infecciones de VIH asintomáticas, también aumentan el riesgo de que un niño contraiga neumonía.

Los factores ambientales siguientes también aumentan la susceptibilidad de los niños a la neumonía, como la contaminación del aire por humo de biomasa o tabaco.

La prevención de la neumonía infantil es un componente fundamental de toda estrategia para reducir la mortalidad infantil. La inmunización contra la Hib, neumococos, sarampión y tos ferina es la forma más eficaz de prevenir la neumonía. Una nutrición adecuada es clave para mejorar las defensas naturales.

Los expertos de la OMS añaden que esta nutrición adecuada del niño debe enfocarse comenzando con la alimentación exclusiva con leche materna durante los seis primeros meses de vida; además de prevenir eficazmente la neumonía, reduce la duración de la enfermedad en caso de que sea finalmente contraída.

También puede reducirse el número de niños que contraen neumonía corrigiendo factores ambientales como, por ejemplo, la contaminación del aire interior (por ejemplo, proporcionando cocinas de interior limpias a precios asequibles) y fomentando una higiene correcta en hogares hacinados.

La creciente resistencia a los antibióticos por parte de algunas de las bacterias más comunes entre los humanos se ha convertido en un problema a nivel mundial. La selección natural hace que el uso de antibióticos para luchar contra una especie de patógenos les haga desarrollar resistencia a ello, informa la Agencia SINC.

RESISTENCIAS

Los antibióticos efectivos hoy día podrían no serlo dentro de 40 o 50 años. Por eso, el doctor de la Universidad de Córdoba Manuel J. Rodríguez comenzó a estudiar los efectos de la rodomirtona como antibiótico para combatir las infecciones provocadas por Streptococcus pneumoniae, popularmente el neumococo.

El neumococo es la bacteria responsable de enfermedades como la neumonía, la meningitis, la bronquitis y la sinusitis, se sigue informando en un artículo recientemente publicado y la sinusitis.

Se comprobó que la sustancia era efectiva ante el neumococo y se determinó la cantidad para causar la muerte de la bacteria o inhibir su crecimiento.

Esta nueva sustancia podría hacer frente a las enfermedades microbianas por el neumococo cuando la resistencia a los actuales antibióticos disminuya su eficacia.

A lgunas de las enzimas y metabolitos alterados tras la exposición a la molécula estaban implicadas en la síntesis de la cápsula del patógeno, que es una capa mucosa que lo envuelve y que es un factor de virulencia en sí. Según la investigación, la rodomirtona es un como antibiótico efectivo sobre el neumococo.

Jaume Orfila
Asesor Científico
de Salut i Força

Típica, atípica y relacionada con la asistencia

Tres caras de la misma moneda. La n e umo n í a clásica tiene un patrón de presentación tan constante que se le conoce como típica.

En el punto álgido del invierno, el cuadro febril con dolor en el costado, tos y esputos teñidos de sangre, tiene un solo nombre; neumonía neumocóccica. En general responde a los antibióticos. En un porcentaje nada despreciable, pero cada vez menor, evoluciona hacia una insuficiencia respiratoria e incluso la muerte.

Sin embargo, en muchas ocasiones la sintomatología respiratoria es mínima. Domina el decaimiento general. Se hace acompañar de dolores articulares, mialgias intensas.

Incluso es muy variable la presencia de la fiebre. Hasta la exploración puede aportar pocos o ningún dato. Solo la radiología delata el compromiso respiratorio de la infección aguda por centenares de microorganismos distintos de los que solo algunos son tratables de forma específica.

En los últimos años, dos aspectos se pueden considerar novedosos.

Por un lado, la evidencia que la vacunación selectiva de los grupos de riesgo contribuye a reducir la frecuencia y gravedad de los cuadros. Por otro, el más complejo y serio.

Las enfermedades crónicas, el envejecimiento de la población y el aumento de los procedimientos invasivos son responsables de bronconeumonías hospitalarias, conocidas como nosocomiales, resistentes a los antibióticos convencionales y muy graves.

Es fundamental suprimir las situaciones de riesgo. Llevar un estilo de vida saludable, abrigarse correctamente, mantener una higiene correcta de manos, limpiar las superficies que puedan transmitir la infección, taparse la boca al toser o estornudar, no fumar y mantener un correcto estado nutricional.

Las neumonías, también tienen otra cara; mucho más dramática.

En las zonas del planeta sin servicios sanitarios básicos, cada minuto, fallecen dos niños menores de 5 años por una neumonía que es fácilmente curable en nuestro entorno. Verdaderamente dramático.

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