Vuelta al cole: prevenir enfermedades e instaurar hábitos saludables

Comienza el colegio y comienza para todos. El regreso a la escuela de los más pequeños de la casa, el inicio del curso lo es en realidad para todos.

El verano –las vacaciones –ha pasado y se vuelve a eso que se denomina “la normalidad”, un momento que los expertos califican de inmejorable para instaurar hábitos saludables.

Con el curso es buena idea que comience un periodo de mejora de la calidad de la alimentación, que se tenga en cuenta la prevención de los problemas musculo-esqueléticos y evitar o al menos controlar las infecciones.

La alimentación, lo primero

Pero comencemos por el principio y lo primero es siempre comer bien. Ya lo advierte la FAO: Los niños en edad escolar necesitan alimentarse bien a fin de desarrollarse adecuadamente, evitar las enfermedades y tener energía para estudiar y estar físicamente activos.

Muchos fracasos escolares o incapacidades para seguir las clases ocultan una mala alimentación, especialmente un insuficiente desayuno.

También –añaden los expertos de la FAO –los niños necesitan conocimientos y habilidades para escoger opciones alimentarias correctas. A través de actividades como huertos escolares, almuerzos escolares y educación alimentaria y nutricional, los niños, los adolescentes y sus familias, mejoran su bienestar nutricional y desarrollan buenos hábitos alimentarios para mantenerse sanos a lo largo de sus vidas.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) aconseja a través del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad señalan a los padres, como líneas básicas nutricionales para los niños que “a diferencia de lo que creían nuestras abuelas, un niño obeso no es sinónimo de un niño sano, ya que se puede estar gordo y mal alimentado.”

Durante los primeros m e – ses de vida (0-6 meses) la leche materna a demanda es el alimento ideal para el niño, ya que le aporta en cantidades suficientes, todos los nutrientes necesarios. Esto ayuda a la prevención del sobrepeso. Enseñe a su hijo –siempre según los expertos de la SEEN –buenos hábitos alimentarios desde el mismo momento que incorpora nuevos alimentos: Ofrézcale alimentos variados y cada uno de ellos repetidas veces. No sobrealimente al bebé. No añada miel o azúcar a los sus biberones y frutas. No agregue sal a su comida. Si lo hace, que sea sal yodada.

En la etapa preescolar y escolar: Adapte su horario a la comida familiar. Evite los “picoteos” entre horas, sobre todo si se trata de alimentos ricos en azúcares y grasas (chuches, bollería, patatas fritas). Evite darle o negarle determinados alimentos como premio o castigo. Acostúmbrele al agua como bebida, en lugar de zumos artificiales y refrescos dulces .

Proporciónele una dieta variada rica en verduras y frutas. Fomente el ejercicio físico regular.

Más consejos de los expertos de la SEEN señalan que se debe limitar el tiempo que el niño pasa frente al televisor a menos de dos horas diarias.

Evitar llevarle a sitios de comida rápida. A partir de los cinco años seleccione lácteos semidesnatados, pues contienen los mismo nutrientes y menos grasa de mala calidad.

Desde el primer día de clase, acostumbre a su hijo a tomar un buen desayuno.

Utilice buenas técnicas de cocción para toda la familia: Cocine con poca grasa y evite las frituras. Elija siempre la carne que no tenga grasa visible.

Enseñe a sus hijos a comer despacio y sin distracciones (TV, videojuegos, etc.) Toda la familia debe implicarse en la práctica de los buenos hábitos alimentarios y en el tratamiento del niño obeso, ya que éste es el marco natural para cualquier aprendizaje.

Además, una alimentación sana es saludable para todos los miembros de la familia, tengan o no sobrepeso. Enseñe a su hijo a comer con moderación y variedad: un poco de cada cosa y no mucho de una sola.

Los expertos de la SEEN concluyen estos consejos recordando que la Pirámide Nutricional es la base de una dieta equilibrada.

Como base de la pirámide encontramos el arroz, el pan, cereales y pasta, siendo de 4 a 6 raciones las aconsejadas; en el primer nivel encontramos las frutas y las verduras, y se aconseja tomar 5 raciones en total; en el segundo nivel de la pirámide encontramos los productos lácteos (de 3 a 4 porciones) y la carne, ave, pescado, legumbres, huevos y frutos secos (alternando su consumo diario); en la cúspide de la pirámide encontramos los alimentos que podemos tomar de manera ocasional, que son las grasas, aceites y dulces.

Enfermedades infecciosas

Los pediatras de la prestigiosa Clínica Mayo (EEUU) señalan siete. Los mismos pediatras que señalan que la mejor prevención –además de llevar actualizado el calendario vacunal –es lavarse las manos. Los niños deben saber hacerlo y tener ese hábito.

Se aconseja recordar que los antibióticos sólo sirven para curar ciertas infecciones causadas por bacterias, y no para los resfriados ni la gripe, que son causados por virus. En tercer lugar, y antes de pasar a señalar cuáles son las siete infecciones a tener en cuenta, se encomia a los padres a no dar nunca aspirina a los niños, para evitar el riesgo del peligroso Síndrome de Reye.

La primera de las infecciones del top 7 escolar es la varicela, con sus puntos rojos que pican y que formarán costras. La culpa es del virus de la varicela- zóster que se contagia por vía aérea o contacto directo.

Suele aparecer fiebre leve uno o dos días antes de la erupción. Otros síntomas son escalofríos, pérdida de apetito, mareos y dolor de cabeza.

Hay que evitar que el niño se rasque. Baños frecuentes de avena alivian el picor. El médico probablemente prescriba paracetamol contra las molestias y la fiebre, siempre en dosis infantiles.

Hay que tener especial cuidado si la fiebre continúa más de cuatro días o pasa de 40ºC, si la erupción se pone demasiado roja, caliente o sensible.

Sigue en el top 7 el resfriado común, con estornudos, mocos, dolor de garganta, tos, fiebre, cansancio, irritabilidad.

Cuando se detectan estos síntomas ya solo cabe esperar los 10 o 15 días que tarda en curarse por sí solo. Lo mejor que se puede hacer –no hay tratamiento curativo –es hacer que el niño duerma más de lo habitual y que tome muchos líquidos.

Los antibióticos no curan los resfriados.

La mejor prevención es que los niños se tapen la boca y la nariz cuando tosan o estornuden, lavarse las manos a menudo y no compartir comida ni objetos personales con los demás niños.

La conjuntivitis más común entre escolares es la causada por una infección bacteriana, es muy contagiosa y produce el conocido y molesto enrojecimiento de los ojos. Además llega a salir de los ojos un líquido amarillento que pega los párpados.

El médico recetará probablemente gotas antibióticas.

Otro grupo de enfermedades a tener en cuenta es el de la gastroenteritis, con diarrea, vómitos, náuseas, fiebre y dolor en el abdomen. Se sugiere en estos casos un ayuno de unas horas (¡siempre consulte al médico!).

Cuando se pasen náuseas y vómitos pueden ingerirse algunos líquidos y tras unas horas (de seis a ocho) horas sin vomitar arroz, pollo, pan…

Durante unos días, hay que dejar de comer productos lácteos, comida muy condimentada o grasa. Vaya al médico si el niño está anormalmente adormilado, vomita sangre, tiene diarrea sangrienta o está deshidratado (boca seca, mucha sed, ojos hundidos y llorar sin lágrimas).

La mononucleosis viene del virus Epstein Barr y es más común en adolescentes. Produce fatiga, dolor de cabeza y nódulos linfáticos inflamados. El diagnóstico detecta depende de que un análisis de sangre revele linfocitos atípicos o anticuerpos en la sangre contra el virus Epstein Barr. No hay tratamiento y la mayoría se recupera sin problemas. La mononucleosis se transmite por las secreciones respiratorias, sobre todo la saliva, de ahí que se la haya denominado la enfermedad del beso.

Otra enfermedad del top 7 es la faringitis: dolor al tragar, fiebre, dolor de cabeza, amígdalas inflamadas y garganta roja con puntos blancos de pus. Se pierde el apetito y la energía. La culpa es de la bacteria Streptococcus, aunque puede estar también causada por virus, algo que sólo el médico podrá diferenciar. Es básico para el tratamiento: o antibióticos para las bacterias o esperar que se anulen los virus dando remedios sintomáticos. Para evitar contagios niño-niño, como en el caso de otras infecciones, se aconseja evitar contactos demasiado estrechos y de objetos personales o comida.

Los piojos, la séptima enfermedad del top-7 de las escuelas, llegan a las mejores familias (incluso a las que se lavan más y mejor) y lo primero que hay que hacer es desdramatizar y evitar estigmatizar a los niños afectados. Se transmiten por contacto directo con el pelo de una persona infestada o por utilizar sus sombrero, peine, cepillo, horquillas… Si el niño se rasca mucho la cabeza hay que pensar lo peor.

Lo que se puede ver a simple vista son las liendres o huevos de los piojos en la cabeza. Los piojos, como tales, son difíciles o imposibles de ver a simple vista. Un champú anti-piojos puede ayudar, aunque seguir escrupulosamente las instrucciones.

Actualmente hay nuevas técnicas a base de aire caliente que acaban con los piojos en una sesión. Hay que vigilar que las liendres hayan desaparecido para dar por concluido cualquier tratamiento. Haga extensivo el tratamiento a todos los habitantes de la casa.

Cuidar la espalda

La Organización Médica Colegial (OMC) y la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE) que dirige el Dr. Kovacs, han presentado una nueva edición de la Campaña de Prevención del Dolor de Espalda entre los Escolares Españoles.

El Dr. Francisco Kovacs, director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE) señala que “hacer ejercicio de forma habitual reduce el riesgo de padecer dolencias de la espalda.

Y, si aparecen, evitar el reposo en cama y mantener el mayor grado de actividad que el dolor permita, acorta la duración del episodio doloroso y reduce el riesgo de que se repita en el futuro”.

El Dr. Serafín Romero, presidente de la Organización Médica Colegial, señala que “adquirir esos hábitos desde la niñez es la mejor manera de mantenerlos durante la vida adulta, y resulta beneficioso para la salud cardiovascular y general, además de para la espalda”.

Los estudios científicos realizados coinciden en que la actividad física y el ejercicio resultan las medidas más efectivas para prevenir las dolencias de la espalda. Incluso más importante que el tipo de ejercicio es la constancia de su práctica, y a eso ayuda tener en cuenta los gustos y preferencias de cada persona.

Tradicionalmente se había considerado que nadar era el mejor deporte para la espalda, pero se ha demostrado que cualquier actividad física es mejor que ninguna y que su efecto beneficioso es similar al que aportan la mayoría de los deportes (como el entrenamiento en gimnasio, la natación, el ejercicio en agua, el Pilates, el yoga o el tai-chi). En general, cuanto más ejercicio, mayor beneficio.

Por el contrario, el ocio pasivo es más preocupante porque resulta perjudicial para todos, también en edades escolares, y es cada vez más frecuente. El informe anual del Sistema Nacional de Salud de 2016 refleja que el 12,1% de los niños de 14 años no realiza ninguna actividad física en su tiempo de ocio.

Se recomienda ejercicio y deporte continuado desde edades tempranas. La práctica de ejercicio, dos veces por semana como mínimo, inculca hábitos saludables de por vida, desarrolla la fuerza y la coordinación muscular; y aumenta la resistencia de la columna vertebral a las cargas excesivas.

Reposar en cama cuando se padece dolor de espalda facilita la prolongación de este dolor y su posible reaparición en el futuro. En caso de que el dolor obligue a estar tumbado de manera puntual, debe ser lo más breve posible ya que a partir de 48 horas de reposo mantenido se pierde fuerza y tono muscular.

Los expertos recomiendan utilizar mochilas con ruedas. Pero si esto no es posible, el alumno debe llevarla en el eje de la columna, colgada de ambos hombros, a la altura de la zona dorsolumbar y preferentemente sujeta para evitar su bamboleo.

Reducción del peso del material escolar: El peso que el escolar transporta no debe superar el 10% de su peso corporal, aunque la realidad demuestra que en algunos ámbitos suele superar el 30%. Instalar taquillas en los colegios, fraccionar los libros en volúmenes bi o trimestrales o generalizar la enseñanza en soportes electrónicos son medidas sencillas que contribuirían a ese objetivo.

Salud bucodental

El regreso a la escuela es también un buen momento para ir al dentista. Según el doctor Emilio Martínez-Almoyna Rifá, médico odontólogo de las clínicas UDEMAX, “cuando volvemos de vacaciones es buena idea ir al dentista, dado que tal vez durante ese periodo se han perdido ciertos hábitos y se han incorporado otros no tan saludables”, en alusión a no haber mantenido una correcta higiene dental, olvidando cepillarse los dientes después de cada comida, además de haber comido más e incluso alimentos que puedan haber afectado a la salud de la boca.

En ese sentido –explica el médico odontólogo –estos días previos de regreso al colegio, cuando las familias se reincorporan a sus rutinas, es buen momento para que los niños de la casa tengan una cita con el dentista, en las que se les vigile la posible aparición de caries durante los meses de verano u otros problemas que hayan podido desarrollarse en esos meses.

“Pero no solo es buen momento para los niños –añade el especialista –ya que este periodo del año también lo es para que los mayores acudan a la consulta odontológica y se planteen realizarse esos tratamientos de los que puede que hayan oído hablar durante los últimos meses o ya tenían en mente”.

El especialista de las clínicas UDEMAX se refiere tanto “a los implantes de piezas dentales, como las modernas técnicas de blanqueamiento dental que desarrolla su equipo profesional como a los innovadores procesos de tratamientos estéticos faciales”. Estos últimos tratamientos son una de las grandes novedades. “Hay muchas personas –explica el Dr Martínez-Almoyna –a los que pese a que se les deje unos dientes perfectos tienen los labios de tal modo que no se les ve. A estos pacientes les podemos aplicar unas técnicas estéticas que mueven el labio levemente de forma que dejan al descubierto de forma natural los dientes.”

El mes de septiembre es adecuado para iniciar estos tratamientos estéticos, dado que en muchos casos, de cara a los próximos meses podrá estar listo el proceso y con ello la remodelación estética bucodental.

Jaume Orfila
Asesor Científico
de Salut i Força

Una explosión de
oportunidades

La vuelta a la actividad escolar nos traslada al espacio del aprendizaje. De hecho, los grandes catalizadores de la vuelta son el deseado encuentro con los amigos y la ilusión por compartir las experiencias de las vacaciones estivales. Conforman la potente energía que nos aproximará a reemprender el conocimiento básico sobre el que se fundamentará nuestro futuro.

El colegio, con sus rutinas, disciplina y esfuerzo abre la senda del desarrollo y del crecimiento personal y comunitario. Pero además, en un tiempo en el que el acceso a la información se ha simplificado, los principios y las actitudes se muestran prioritarias a los propios contenidos y a las competencias. El colegio ayuda a conformar e impulsar la actitud del aprendizaje, la inquietud en hacerse preguntas, en buscar respuestas, en definitiva, en desarrollar los elementos esenciales de los principios personales y sociales de la tolerancia y el respeto. Como dijo el novelista británico, Rudyard Kipling, seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé; sus nombres son cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué.

No hay peor indigencia que la intelectual. Por ello, las instituciones y personas en las que se delega la tutorización del aprendizaje, en la infancia y en la juventud, son los verdaderos ingenieros del futuro personal y colectivo. Sin una sólida base, la posibilidad de construir un edificio consistente, atractivo y duradero es nula.

El cole es conocimiento, participación, crecimiento, desarrollo, futuro y muy especialmente oportunidad. La gran oportunidad para desenvolverse a lo largo de toda la vida en un momento en el que todavía no tenemos la capacidad ni la madurez para dimensionarla, comprenderla y disfrutarla como tal.

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