Patricia Gómez y la naturalidad como forma de hacer política

La consellera de Salut, Patricia Gómez, ofrece el perfil de responsable política a la que uno, escuchando sus palabras y declaraciones, tiende a creer. Y lo decimos más allá de los credos ideológicos de cada cual, porque por encima de las afinidades o los desacuerdos que el oyente, el lector o el telespectador pueda mantener con la principal responsable de la política sanitaria autonómica, la realidad es que el lenguaje sencillo, natural, sin falsas pretensiones, siempre cala hondo en el ciudadano. Y Patricia Gómez reúne, precisamente, esas cualidades.

El área que Gómez ha de gestionar no es sencilla, precisamente. En las últimas legislaturas, encontramos sobrados ejemplos de predecesores de la actual consellera que naufragaron en la travesía. Algunos, naufragaron incluso antes de subir a bordo del barco. Y hasta cierto punto es lógico, porque la exigencia es muy elevada: se trata, nada más y nada menos, que de trabajar para que los ciudadanos tengan garantizada una de las prestaciones básicas del sistema. Y en ese camino complejo y tortuoso no faltan los vaivenes de las montañas rusas.

Ahora bien, dentro de este contexto de dificultad, Patricia Gómez ha sabido optar por la vía más adecuada y, a la vez, efectiva: no esconder la verdad tras la palabrería hueca, y hablar con el corazón en la mano, de tú a tú, sin levantar falsas cortinas de humo entre los usuarios del sistema de salud y la administración. Esta manera de proceder, que le está granjeando a Gómez no pocos elogios incluso entre quienes no pertenecen a su cuerda política, recuerda mucho la metodología enfermera: proximidad, naturalidad y capacidad de servicio. Y perteneciendo la consellera de Salut a esta ilustre profesión, no nos extraña que la aplicación a la actividad política de las virtudes que han convertido a la enfermería en el colectivo mejor valorado por los pacientes, esté deparando buenos resultados. Estamos ante una legislatura que, a nivel de gestión sanitaria, se está ganando a pulso, al menos, un ‘notable’. Y en ello está teniendo mucho que ver también el acierto de la consellera a la hora de elegir a sus colaboradores, que han sido designados no en base a ninguna cuota, sino a raíz de su preparación y experiencia. Como, de hecho, debería ocurrir siempre y, sin embargo, en política, como bien sabemos todos, no ocurre casi nunca.

Comments
  1. Margarita | Responder
  2. Monica | Responder

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