“Hay que liderar con corazón y alma, y eso es honestidad, humildad, humor y hechos”

JOAN CARLES MARCH / DIRECTOR DE LA ESCUELA ANDALUZA DE SALUD

JOAN CARLES MARCH / DIRECTOR DE LA ESCUELA ANDALUZA DE SALUD

El doctor Joan Carles March es un médico pollençí que lleva más de 20 años viviendo en Granada, sede de la prestigiosa Escuela Andaluza de Salud, de la que, tras esa larga trayectoria profesional, ha sido nombrado director. Además, el doctor March es doblemente noticia por la publicación del libro del que ha sido coordinador, Liderar con corazón, ya disponible en las redes para ayudar a los gestores a mejorar en sus lideratos. Salut i Força Ràdio entrevistó a quien es además colaborador de este periódico. Ésta es la versión en papel de aquella interesante entrevista.

P.- ¿Se añora tras todos estos años o está a gusto conviviendo con sus conciudadanos andaluces?

R.- Uno siempre intenta adaptarse a donde vive, pero también uno siempre añora ‘sa roqueta’; además yo soy pollençí de nacimiento y los pollençins somos muy pollençins… Tengo mucha familia y muchos amigos en Mallorca. La tengo siempre presente. Colaboro con Salut i Força y con otros medios de comunicación porque creo que siempre se ha de estar presente donde uno tiene las raíces.

P.- Comencemos, si le parece, por el libro ‘Liderar con corazón’ que usted ha coordinado. ¿Qué se encontrará el lector que se decida a aventurarse por sus páginas?

R.- Es un libro coral, donde ha escrito mucha gente, y es el fruto del trabajo de un grupo de profesionales que yo coordino. En este libro uno puede encontrarse el trabajo de una psicóloga deportiva que estuvo ligada al Mallorca, Patricia Ramírez; podrá encontrar palabras de Alex Rovira, uno de los escritores que ha vendido más libros en España; además de reflexiones de expertos en gestión, del coaching, como Eva Collado, Miguel Ángel Máñez, Fernando Álvarez La Trinchera, Iñaki González, José Luis Bimbela, juntamente con gente de mi equipo y de un grupo de liderato. Todas estas aportaciones le sirven a alguien que dirige, que lidera un grupo de personas, sea del mundo de la sanidad o de cualquier otro, para saber cuáles son las habilidades que precisa para ello, emocionales, comunicativas, de participación. Todo ello puede ayudar a que un liderato tenga más éxito, sea más eficaz y que las organizaciones sean más eficaces y tengan mejores resultados.

P.- Un mensaje, emocional…

R.- Sí, ésa fue nuestra idea. Nuestro grupo ya hizo hace unos años un libro titulado ‘Equipos con emoción’ que también iba en esta línea. Entonces nos introdujimos en mil equipos, sanitarios en su mayoría, buscando saber qué pasaba, qué hacía que un gran equipo tuviera un buen clima o un mal clima, unos buenos resultados o unos malos resultados. Y vimos que las buenas relaciones interpersonales, que se respeta aquello de lo que uno sabe y se tiene en cuenta. Y una tercera cosa, como es tener un proyecto consensuado donde uno sienta que sus ideas están reflejadas.

P.- Y de esa experiencia extrajeron material para su nueva investigación…

R.- Es que tras analizar estos tres aspectos nos dimos cuenta que nos quedaba otro muy importante, que es que en ocasiones un grupo es peor o mejor en función de quien lo dirige o no lo dirige. Por eso, a partir de ahí nos pusimos a estudiar a los jefes, a los líderes, si las cosas se hacen de acuerdo o por ‘ordeno y mando’, como se han de adaptar las personas a cada momento. En ambos casos hemos hecho un trabajo de investigación al respecto. Y a partir de ahí vamos dando ideas de cómo hacerlo mejor.

P.- Doctor, ¿es posible ejercer el liderazgo desde el corazón? No puede resultar inconveniente o, como decimos en las Islas, no puede ser que mezclemos ‘ous amb caragols’?

R.- Cuando uno le pone a algo, alma corazón y vida, como dice otro refrán, todo saldrá mejor. Cuando decimos ‘liderar con corazón’ queremos decir liderar con Halma, sí, con H. Le expondré una serie de Hs que son necesarias: Liderar con honestidad, porque una comunicación honesta llega mejor, es importante pensar antes de decir las cosas porque cuando algo que se ha dicho ha herido es más difícil cerrar esa idea; liderar con humildad, evitar que al dirigente se le infle el ego y hace daño a los demás y se lo hace a si mismo, por lo que hay que tener activado un PGP: P de por favor, G de gracias y P de perdón. Cuando un jefe actúa así da humildad al trabajo y recibe humildad.

P.- ¿Más Hs?

R.- Sí, ponerle a todo un poco de humor. Quiero reivindicar el optimismo. Creo que lo positivo abre y lo negativo cierra. Cuando hablamos en negativo generamos posiciones encontradas. Cuando hablamos en positivo generamos ilusión y participación. Hay que poner las cosas claras pero ponerlas en positivo. Otra H: poner habilidades, contagiar emociones positivas. Y con todo esto, en una situación tan difícil como la que estamos viviendo, hay que generar héroes, que lideren de corazón y alma y que ayuden a que las organizaciones y los equipos sean mejores.

P.- Estaría de acuerdo usted con la expresión ‘el liderazgo no se impone, sino que se expone’?

R.- Totalmente. Otra de esas Hs sería ‘hechos’, porque no hay nada mejor que el ejemplo. Los hechos hablan más alto que las palabras. Predicar con el ejemplo es básico y eso que dices de que el liderazgo se expone, no se impone, es fundamental para avanzar hacia ese liderazgo con corazón y con alma. En el libro, el oncólogo catalán Dr Baselga, habla de su vivencia con sus colegas del Servicio de Oncología del Hospital de Barcelona y dice: “tengo un equipo fantástico y tengo con ellos un pacto: hemos de crecer juntos, pero ese crecimiento ha de basarse en la excelencia de cada una de las personas y cada uno de nosotros se ha de sentir como el mejor y trabajar de forma autónoma. Mi trabajo como jefe es coordinar y aprender de cada una de esas personas”.

P.- Otra frase, en este caso del gran escritor vasco Unamuno: ‘Ganaréis, pero no convenceréis’. ¿Un mal líder es, precisamente, alguien que impone su mando, pero no convence a nadie y, por tanto, no implica realmente a sus colaboradores en un proyecto en común?

R.- En estos momentos un liderato que no fomenta la participación, que no hace que la gente se sienta implicada y sienta que ese proyecto es suyo, realmente se implicará mucho menos. En estos momentos de crisis gana menos, que ve recortados los servicios, que no tiene tantos medios, ¿qué lo puede motivar? Pues saber que cuando un jefe toma una decisión ha tenido en cuenta su opinión, que la ha buscado activamente, porque sabe que es el único modo de conseguir su implicación. De otro modo, esa persona actuará porque no le quedará otro remedio. Pero la clave de un liderato es sumar. Sumar las fuerzas.

P.- ¿Un líder con corazón, también tiene que hacer salir alguna vez dar un puñetazo sobre la mesa para evitar males mayores, o siempre debe poner buena cara, pase lo que pase?

R.- Se pueden decir las cosas con mucha eficacia sin necesidad de faltar a nadie. En ocasiones hay que admitir que se podrían haber discutido las cosas antes, que hubiera sido mejor que todos participaran, pero, por ejemplo, que ahora tal trabajo ha de estar hecho mañana y nos tenemos que poner todos a una. Hemos de dar participación cuando ésta es útil, es necesaria y aporta. Hay otros momento en los que en ese liderato son más importantes los resultados que las relaciones.

P.- Y ahora, doctor, pasamos a hablar de su designación como director general de la Escuela Andaluza de Salud Pública ¿Qué significa para un mallorquín asumir un cargo de tanta responsabilidad a un territorio hermano, como es Andalucía, pero a la vez lejos de nuestras islas?

P.- Primero, un honor. Es la institución en la que he trabajado durante más de 20 años. Esta escuela tiene 30 años y es la de más prestigio a nivel nacional e internacional. Es centro colaborador de la OMS, tiene funciones muy importantes en la Organización Panamericana de la Salud, trabaja en muchos países de Latinoamérica, Europa y África, en otras CCAA… Y además me enorgullece que es la primera vez que se elige a una persona de dentro de la organización para dirigirla.

P.- ¿Qué es, doctor, la Escuela Andaluza de Salud Pública y cuáles serán sus funciones como director general, ya que aquí, en Baleares no tenemos una institución similar?

R.- No, no la hay. De hecho, en España hay una Escuela de Sanidad en Madrid, ya con una trayectoria de muchos años y que se ha ido burocratizando un poco; está la Escuela Andaluza de Salud, y hay una escuela que trabaja una semana al año, que es la Escuela de Verano de Salud Pública de Menorca. Son instituciones, como la nuestra, que hacen docencia, formación de directivos y profesionales; tenemos un instituto de investigación que colabora en red con otros, investigando en salud pública, en servicios sanitarios; tenemos un Registro de Cáncer que está ligado a un importantísimo estudio europeo sobre nutrición y cáncer; además de todo esto hacemos consultaría y asesoramos a otras CCAA sobre las prácticas más adecuadas.

P.- ¿Y con los pacientes, los usuarios?

R.- Trabajamos directamente con los ciudadanos con una Escuela de Pacientes, tenemos un Observatorio de la Infancia, tenemos un Centro de Información de Medicamentos, trabajamos en la mejora de la participación de los profesionales y de los ciudadanos en la mejora de los consultas de los servicios clínicos.

P.- Sabemos que usted sigue muy de cerca la realidad de la sanidad balear y, de hecho, tenemos el placer y el privilegio de contar con su firma entre la nómina de colaboradores de opinión en nuestro periódico. ¿Es muy diferente la sanidad andaluza de la balear? ¿En qué se parecen y en qué se diferencian?

R.- En estos momentos tenemos en España un modelo sanitario en el que cada una de las CCAA trabaja de una manera para conseguir unos mejores resultados. Nos parecemos en el peso muy importante que se le da a la gestión, en el peso también muy importante que tienen los hospitales en la asistencia y en la necesidad de dar más impulso a la Atención Primaria, sobre todo en estos tiempos de crisis. Entre Andalucía y Baleares hay diferencias en políticas sanitarias, pero pese a esas diferencias dependientes de quien gobierne, creo que en ambos lugares hay que buscar un pacto por una sanidad que constituya uno de los grandes pilares del Estado del Bienestar, que sea posible una sanidad gratuita y universal.

P.- ¿Le gustaría volver algún día a continuar su trayectoria profesional en las Islas Baleares y si es así, de qué depende que esto sea posible?

R.- He tenido ofertas de gobiernos autonómicos de todos los colores, pero cuando me lo han propuesto he dicho que prefería que mi proyecto no estuviera ligado a un color, sino a un trabajo bien hecho, en la gestión, la formación, la investigación o la consultoría. Me puede acercar un proyecto profesional de esas características, orientado a que las Islas sean un espacio saludable dentro del Mediterráneo, donde como eje turístico que es Baleares, pueda confluir la formación de profesionales de toda Europa, pueda ser un lugar de encuentro, de formación y de investigación para las mejores prácticas y los mejores profesionales.

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