Los médicos del Ib-Salut incrementaron un 6,7% la derivación de pacientes a la Fundación Kovacs en 2014

Redacción
A lo largo de 2014, 411 médicos de atención primaria del Servei de Salut de les Illes Balears (Ib-Salut) derivaron a 1.976 pacientes a consultas de la Fundación Kovacs en Mallorca, Menorca e Ibiza, a fin de que se les realizara una intervención neurorreflejoterápica para tratar sus dolencias de cuello o espalda. Eso supone un incremento del 6,7% con respecto a los 1.851 que derivaron en 2013.

La intervención neurorreflejoterápica (NRT) consiste en implantar, superficialmente y durante 90 días, un material quirúrgico sobre terminaciones nerviosas de la piel para contrarrestar mecanismos que mantienen el dolor, la inflamación y la contractura muscular.

Está indicada para pacientes en los que, pese a los tratamientos previos, el dolor de cuello o espalda dura 14 o más días y es de una intensidad de 3 o más puntos, en una escala en la que “10” corresponde a la máxima intensidad posible.

Actualmente, ningún otro tratamiento para esos pacientes ha demostrado científicamente ser eficaz, efectivo y eficiente en esos casos concretos, por lo que la extensión de su aplicación a los Servicios de Salud de todas las Comunidades Autónomas ha sido reclamada reiteradamente por diversos estudios científicos, la comunidad científica internacional y la profesión médica española, a través de su presidente. En Baleares, su aplicación en el Ib-Salut comenzó en 2002 y se generalizó en 2004.

Los médicos de atención primaria seleccionaron correctamente a más del 99% de los enfermos que derivaron a intervención NRT en la Fundación Kovacs. Los pacientes que derivaron fueron los casos más difíciles, resistentes a los demás tratamientos y con peor pronóstico; en el 50% el dolor había durado 210 días o más, y la intensidad media del dolor era de 7 puntos (y de más de 9 en el 25% de ellos).

El 23% de los pacientes padecía dolencias cervicales, el 6,3% dorsales y el 69,8% lumbares. Tenían una edad media de 56 años y, al ser derivados, el 89,7% usaba analgésicos, el 71,3% antiinflamatorios, el 12,1% miorrelajantes; el 5,4% iban a rehabilitación y el 6,7% habían sido intervenidos quirúrgicamente sin éxito.

Después de que se les realizara la intervención NRT, sólo el 2,2% de los pacientes necesitó volver a tomar fármacos, y ninguno de ellos requirió rehabilitación o ser operado. El dolor de cuello o espalda evolucionó bien en el 97,8% de los pacientes, entre los que desapareció completamente (39,5%) o mejoró de manera significativa (58,3%).

Sólo en el 2,1% de los pacientes no hubo variación, y ninguno empeoró. Fueron similares la evolución del dolor irradiado (al brazo –en el caso de dolencias cervicales- o a la pierna –en las dolencias lumbares-), y la del grado de incapacidad.

El único efecto secundario detectado fue la irritación de la piel a causa del material quirúrgico implantado, en ocho casos. El grado de satisfacción de los pacientes es alto; no se ha registrado ninguna reclamación en el Ib-Salut ni en la Fundación Kovacs, y más del 99% de los pacientes recomendaría la derivación a un familiar con su mismo problema, mientras que el 97% considera que la calidad de la atención que han recibido es alta (28%) o muy alta (69%), y el resto la considera “normal”.

Estos resultados, analizados mediante métodos validados científicamente, coinciden con los demostrados por este tratamiento en estudios científicos previos, lo que refleja que es apropiada la manera en la que esta tecnología se está aplicando en la práctica clínica habitual en Baleares.

También coinciden con la valoración subjetiva de los pacientes sobre su evolución global (compendiando la del dolor de cuello o espalda, dolor irradiado al brazo o la pierna, grado de incapacidad, etc.); el 94,4% se sintieron curados (40,3%) o significativamente mejorados (54,1%), mientras que el 5,3% consideró que no sintió ningún cambio perceptible y sólo el 0,2% sintió haber empeorado.

La intervención NRT redujo drásticamente la necesidad de otros tratamientos, como fármacos y cirugía, lo que conllevó un ahorro sanitario importante en términos económicos. De hecho, es la única tecnología aplicada por el Ib-Salut mediante un “contrato de riesgo compartido”, que conlleva que sólo se pague con fondos públicos si previamente ha demostrado una reducción en esos gastos que sea superior a la de su propio coste.

Así, en 2014, el coste que supusieron para el erario los 1.976 pacientes derivados a intervención NRT ascendió a 1.035.707 euros (incluyendo los 636.833 necesarios para aplicar la tecnología, y los 398.874 gastados en otros conceptos –como pruebas diagnósticas, fármacos, otros tratamientos, etc.).

De acuerdo con los estudios científicos realizados en el propio Ib-Salut, en caso de no haber sido tratados mediante intervención NRT esos pacientes habrían generado un coste de 4.301.337 euros, lo que supone que la aplicación de esta tecnología ha permitido, además de curar a un porcentaje significativo de pacientes que carecían de otra opción de tratamiento contrastado para su caso concreto, generar un ahorro neto de 3.265.630 euros a las arcas públicas baleares.

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