Fibromialgia: El dolor silenciado

fibriomialgiaUn dolor musculo-esquelético crónico sin causa aparente pero real y muy incomprendido

Más de dos décadas después de que la fibromialgia comenzara a considerarse oficialmente una enfermedad y con ello se hicieran acreedores a quienes la sufren –en su mayoría, mujeres, pero también hombres –de las prestaciones de incapacidad, aún hay médico o ambientes en los que se da poca importancia a esta dolencia.

Miles de personas sufren dolores musculares y estructurales que no se pueden achacar a lesiones, infecciones o reúmas tradicionales.

Miles de personas se levantan muchas mañanas de la cama sin poder casi moverse, llegando esta discapacidad a ser tan invalidante que con el tiempo llega a cambiar su estructura corporal.

Hasta hace relativamente poco, muchos de estos pacientes acudían al médico y recibían por respuesta palmaditas en la espalda y palabras de ánimo, cuando no una medicación psiquiátrica para tratar problemas de la personalidad que eran –son –en realidad, muy físicos, dolorosamente físicos, invalidantemente físicos.

Y a la llaga de la incomprensión había que sumar la imposibilidad de obtener una baja laboral con prestación por un trabajo que, con el cuerpo dolorido hasta el extremo, era casi imposible realizar.

Las consecuencias eran las imaginables: pérdida de empleo, de autoestima, pérdidas en la economía familiar, depresión extrema… Episodios que llegaban a su culmen cuando la mujer –normalmente una mujer –volvía del médico diciendo “me han dicho que no es nada, que se me pasará, que me tranquilice…” Hoy la fibromialgia es una enfermedad reconocida, aunque aún quedan médicos ‘carcas’ que se atreven a cuestionarla.

Se ha avanzado mucho, pero aún no se ha llegado a puerto.

La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por un dolor musculoesquelético generalizado, pero con una exagerada hipersensibilidad (alodinia e hiperalgesia) en múltiples puntos predefinidos (llamados ‘tender points’), sin alteraciones orgánicas demostrables como causa del problema.

Habitualmente se relaciona con una gran variedad de síntomas, entre los que destacan la fatiga persistente, el sueño no reparador, la rigidez generalizada y los síntomas ansioso-depresivos La fibromialgia está considerada como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1992. Su definición nosológica y su consideración en el ámbito médico no han estado exentas de controversia, lo que ha hecho que hayan tenido que pasar muchos años para que los servicios de valoración de discapacidad asumieran que tenían que ver al afectado como a un paciente víctima de un problema que puede llegar a generar gran discapacidad.

Con todo, los resultados de las investigaciones indican con bastante consenso que su origen es neurológico, y que el dolor resultaría de desequilibrios neuroquímicos a nivel del sistema nervioso central que generan alodinia e hiperalgesia generalizadas.

Esta condición también se ha visto en otros cuadros con dolor crónico, tales como el síndrome del intestino irritable, la cistitis intersticial, los trastornos de la articulación temporomandibular y la osteoartritis.

La principal causa de la fibromialgia es la sensibilización central, que se define como una respuesta dolorosa aumentada a la estimulación en el sistema nervioso central.

Esta condición es similar a la que se presenta en otras enfermedades caracterizadas por el dolor crónico, tales como el síndrome del intestino irritable, cefalea tensional, los trastornos de la articulación temporomandibular, el síndrome miofascial, el síndrome de dolor regional complejo, el síndrome de las piernas inquietas, el síndrome uretral femenino, la cistitis intersticial y el trastorno por estrés postraumático entre otros.

Esta sensibilización central consiste en una mayor excitabilidad de la vía sensitiva y dolorosa a partir de la segunda neurona. A su vez, esta mayor excitabilidad es producto de estímulos dolorosos repetitivos, que llevan a una modulación endógena deficiente del dolor, en conjunto con un trastorno en los mecanismos de inhibición del dolor a nivel de la médula espinal.

La plasticidad neural está modificada a largo plazo en los pacientes con fibromialgia, de tal forma, que un estímulo doloroso repetido o un estímulo normalmente no doloroso se percibe con mayor dolor al compararlo con personas sin este trastorno, manteniéndose esta condición durante la vida.

Hay numerosa evidencia acerca de que la génesis de la fibromialgia está fuertemente relacionada con la sensibilización central. Todos los pacientes con fibromialgia tienen una respuesta exagerada al dolor producido por compresión digital.

Se ha demostrado hiperalgesia por dolorímetro o palpómetro.

De hecho, uno de los procedimientos diagnósticos pasa por pulsar los llamados ‘puntos gatillo’ o ‘tender points’ aun estando el paciente sin síntomas, mostrando éste dolor en la mayoría de esos puntos, localizados en zonas predeterminadas del cuerpo.

También se ha probado la respuesta al calor, al frío, a la electricidad, mediante pruebas sensoriales cuantitativas (QST).

Los pacientes con fibromialgia son hipersensibles al calor, al frío, a la electricidad cutánea, a la electricidad intramuscular, al estímulo eléctrico del nervio sural, a la isquemia, y a la solución hipertónica salina intramuscular. Incluso más, se ha documentado alodinia frente al calor moderado, al frío y a la presión.

Se ha demostrado la sumación temporal usando calor, frío, y electricidad intramuscular.

También se ha demostrado hipersensibilidad al ruido en condiciones de laboratorio. Se ha documentado la sensibilidad aumentada al dolor utilizando RNMi en respuesta al estímulo de presión y al calor tanto nocivo como inocuo. Un estudio ha demostrado falta en el control inhibitorio del cerebro a estímulos somatosensoriales repetitivos no dolorosos, monitorizando potenciales evocados por evento por electroencefalograma.

Existe dentro de la comunidad médica una corriente que aboga por la utilización del concepto de Síndrome de Sensibilización del Sistema Nervioso Central (CSS por sus siglas en inglés) como un nuevo paradigma que sería de utilidad para enfocar la explicación y el diagnóstico de la fibromialgia y de enfermedades como la encefalomielitis miálgica y otros síndromes relacionados que se presentan con frecuencia creciente como comorbilidades en estos pacientes.

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  1. Jaime Hinostroza | Responder

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